Un espacio híbrido entre plaza y parque, amable y plural. Un jardín majestuoso, que cambiará con las estaciones del año y dialogará con el Zócalo de tú a tú, respetando sus canas. Un lugar para estar y disfrutar. Una puerta sur para el Centro Histórico, un límite simbólico entre la ciudad antigua y la actual. Una forma contemporánea de celebrar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. La propuesta ganadora del concurso internacional para la edificación de la Plaza y Símbolo del Bicentenario es eso, y más.
PoR SANDRA ORTEGA


aspectos del proyecto ganador para la edificaciÓn de la plaza y símbolo del bicentenario de la independencia y del centenario de la revoluciÓn

Se construirá en donde hoy se encuentran la plaza Tlaxcoaque, la pequeña capilla de la Concepción y la Dirección General de Tránsito, en el cruce que forman 20 de Noviembre, San Antonio y Fray Servando, y será, ante todo, un espacio verde. El elemento principal es un jardín vertical de 250 metros de longitud y 18 metros de altura, dispuesto a manera de rectángulo, pero con solo tres lados.
    El muro verde enmarcará la capilla —que se reflejará en espejos de agua— y sus variedades de flora estacional mexicana con diseños abstractos cambiarán a lo largo del año, mientras que el exterior estará rodeado de árboles.
    Desde Tlaxcoaque, la perspectiva discurrirá por 20 de Noviembre y rematará en el Zócalo y la Catedral. La plaza contará con celdas solares para producir la energía necesaria para la iluminación, sistemas de captación de agua pluvial para el riego e infraestructura para actividades culturales.

Un espacio amable y plural
"No es necesariamente lo que entendemos como una plaza, pero tampoco es lo que entendemos por un parque, es una fusión, un híbrido entre los dos", explicó a Km.cero el arquitecto René Caro, representante del equipo ítalo-mexicano que desarrolló el proyecto.
    "El muro, de gran magnitud, nos da un espacio simbólico pero horizontal", añadió. "La forma de entender un espacio cívico ya no es con base en el ejercicio del poder, con un gran obelisco, con una estructura vertical, rotunda, sino con un espacio amable, plural y democrático que podemos usar de muchas maneras, que sirva para leer, para andar en bicicleta, para ver una exposición o un espectáculo".
    En la presentación de la propuesta, el pasado 6 de agosto, se informó que en el concurso participaron 185 proyectos de 22 países, lo que involucró a casi 800 profesionales de la arquitectura, el urbanismo y las artes plásticas, entre otros.
    Un primer jurado, encabezado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, eligió a cinco finalistas. Un segundo jurado, presidido por el arquitecto Francisco Serrano Cacho, concluyó el proceso de selección.
    El premio para el equipo ítalo-mexicano que encabezan los arquitectos Antonio Esposito y Elena Bruschi es la adjudicación del proyecto ejecutivo, que costará 5 millones de pesos.



Resuelve retos complejos
Alejandra Moreno Toscano, Autoridad del Centro Histórico, fue parte del segundo jurado. Para ella, la propuesta consiguió resolver retos muy relevantes.
    "Era necesario encontrar una solución en cuanto a la relación con el Zócalo, que es una de las plazas más importantes del mundo, es un espacio abierto y duro, es decir, pura piedra. Tiene funciones rituales, de protesta, de fiesta, es una plaza viva. Es muy difícil separase del Zócalo y no querer hacer su paralelo. El gran acierto de los arquitectos ganadores fue proponer su opuesto; la forma como resolvieron esa oposición radical es un espacio verde, que no es un jardín clásico y tiene la majestuosidad a la que nos ha acostumbrado el Zócalo".
    "También, añadió, resuelve el problema arquitectónico que representaba el sitio, el cómo integrar a la pequeñísima capilla de la Concepción en un espacio monumental, dándole dignidad, acompañandola con los espejos de agua. La solución en su conjunto representa un verdadero éxito, pues es muy difícil trabajar cuando hay elementos a los que tienes que respetarles su dimensión".
    "Además, aunque es una propuesta muy contemporánea, hay claras evocaciones a la gran arquitectura mesoamericana, a la explanada de Montealbán, a los juegos de pelota", continuó la historiadora.
    En cuanto al contenido simbólico, el proyecto entiende "perfectamente la forma en la que queremos recordar el centenario y el bicentenario; no es remedando formas pasadas de conmemoración, sino pensando hacia el futuro. Esta generación conmemora, recuerda lo hecho por generaciones anteriores, a su manera".
    En ese sentido, el Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, señaló durante la presentación que la propuesta: "refleja los valores de nuestra generación: sustentabilidad, (…) convivencia y ciudadanía, el derecho de todas y de todos a la ciudad, por eso es un espacio público...".

El pulmÓn que faltaba
Respecto al papel del jardín, Moreno Toscano expresó: "Personalmente me gusta mucho porque coincide con la aspiración de dar más espacios verdes al Centro Histórico, que es una tarea muy compleja; creo que va a ser el gran espacio verde que le falta y también un espacio de encuentro, porque el Centro es un lugar de tránsito y se necesita un lugar para estar, pasear y desarrollar actividades culturales. El hecho de que se resuelva de esta manera la puerta sur del Centro Histórico, nos puede ayudar mucho en la tarea de recuperación en la que estamos".

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