Secundaria 1:
modelo educativo del siglo XXI
Tras un año y medio en obras de rehabilitación, la primera secundaria pública de la historia de México reabrió sus puertas con el objetivo de convertirse en el modelo pedagógico del futuro. Por REGINA ZAMORANO

Con la remodelaciÓn, la matrÍcula pasÓ de 300 a 450 estudiantes.

Los 450 estudiantes de la Secundaria 1 "César A. Ruiz" disfrutan desde el inicio del ciclo escolar actual de unas instalaciones renovadas, al tiempo que se adaptan a un nuevo modelo educativo que podría generalizarse en el país.

Después de décadas sin recibir mantenimiento, este edificio de mediados del siglo xix, ubicado en Regina 111, invita con sus salones amplísimos —el más pequeño mide 80 metros cuadrados—y sus techos altos a que "las ideas vuelen", como decía José Vasconcelos.

En los 18 salones se abrieron las ventanas, que estaban tapiadas, para que entrara la luz natural y se restauraron puertas, ventanas y pisos. Se arregló la escalera, el drenaje, el sistema eléctrico y se instalaron barandales y baños nuevos, canastas de básquetbol en el patio, y la estructura de lo que será un comedor para 200 alumnos.

Además, ésta es la primera secundaria pública en contar con un elevador y baños para personas con alguna discapacidad.

Debido a la importancia histórica del edificio y a la necesidad de brindar mejores condiciones a los jóvenes, en 2009 la sep y el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México (fchcm) unieron esfuerzos para rehabilitar la escuela. Los trabajos se realizaron bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El fchcm planeó y financió la obra, que costó 30 millones de pesos. "Mucho de lo que se hizo fue devolverle las cualidades arquitectónicas que tuvo desde siempre", dijo el director de Desarrollo Inmobiliario del Fideicomiso.

Hoy se pueden admirar techos decorados en algunas aulas, la delicada herrería de las puertas y los mosaicos de pasta originales en un salón.

Escuela modelo
En lo académico, programas y métodos desarrollados a partir de la Reforma Integral de la Educación Básica y el Plan de Estudios 2011 de la sep se están probando por primera vez en este plantel.

Aparte de los pizarrones elecvtrónicos y las computadoras personales, que empezarán a usarse en unos meses, el horario de clases se ha extendido, incluye un espacio para que los alumnos coman en el plantel y por la tarde realicen proyectos de investigación científica o social, entre otras actividades.

Arturo Vázquez Rangel, Director Operativo de Secundarias en las delegaciones Cuauhtémoc, Azcapotzalco y Miguel Hidalgo, calcula que el modelo estará funcionando plenamente en 2015, cuando se termine de equipar la escuela.

En tanto, los alumnos —70 por ciento son hijos de comerciantes de los alrededores— ya reciben 10 horas más de clases a la semana. Entran a las 7:30 y salen a las 15:30 horas.

Selene, quien cursa el tercer año, ya se adaptó: "al principio sí pensaba que era mucho tiempo, pero en las últimas dos horas nos ayudan y nos dan refuerzos en las distintas materias. Me gusta porque aprendemos con juegos y nos divertimos mucho".

Otra innovación son las asesorías personalizadas y privadas para alumnos en riesgo de reprobar el año o con problemas familiares.

Antes de la remodelación, la matrícula había disminuido año con año y apenas llegaba a 300 inscritos; tras la renovación llegó a 450. La secundaria puede recibir hasta 600 jóvenes.

Según Vázquez Rangel, se decidió instalar el nuevo modelo educativo en este plantel para "aprovechar todo, la remodelación del edificio, su ubicación, las características de su población escolar, su gran accesibilidad, además del valor histórico que tiene el inmueble. Dependiendo de cómo funcione aquí, se irá extendiendo a otras escuelas de la ciudad y del país".

Una escuela con historia

En 1926, en el antiguo Colegio de San Pedro y San Pablo se instaló la primera secundaria pública de México por iniciativa de Moisés Sáenz, quien fuera director de la Escuela Nacional Preparatoria de 1917 a 1920.

La educación secundaria se creó "para que los egresados pudieran elegir entre incorporarse inmediatamente al mercado laboral o tener una formación propedéutica para seguir estudiando", explicó Vázquez Rangel.

En 1928 la institución se trasladó a Regina 111. Entre los años treinta y cincuenta vivió su época de gloria: cientos de padres de familia hacían fila para conseguir inscribir a sus hijos.

El inmueble posee gran valor histórico y está catalogado como monumento. En el siglo xviii se construyó en ese predio el Convento del Sagrado Corazón de Jesús y San Camilo de Lelis, hogar de los padres de la Buena Muerte.

En el siglo xix ya no quedaba casi nada del convento y se erigió el edificio actual, de estilo neoclásico, para albergar al Seminario Conciliar Tridentino de México.

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