
El júbilo no impidió a algunos advertir los retos de vivir en un corredor cultural, donde se espera
un flujo creciente de visitantes. “Nos tenemos que poner de acuerdo”, concluyó un vecino.
Por sandra ortega
A la luz de las nuevas luminarias, se extiende una mesa de 50 metros de largo; charolas con comida, platos y cubiertos, van y vienen; señoras, jóvenes y niños organizan a las carreras una cena. La noche del 23 de octubre pasado, vecinos de Regina celebraron con manteles largos la inauguración, o más bien el fin de las obras de rehabilitación y remozamiento de su calle. Las obras tomaron poco más de un año.
Ahora Regina es peatonal en el tramo que va de 20 de Noviembre a Aldaco, y es el primero de varios corredores de este tipo contemplados en los planes oficiales de recuperación del Centro Histórico.
“Mis respetos”
Cientos de personas participaron de la fiesta. Viejos y nuevos vecinos; el Jefe de Gobierno del D. F., Marcelo Ebrard; el secretario de Obras, Jorge Arganiz; la Autoridad del Centro Histórico, Alejandra Moreno Toscano, y el director del Fideicomiso Centro Histórico, Inti Muñoz, entre otros. No faltaron los músicos, de son jarocho en esta ocasión.
Lidia Rosales, de 84 años, y cuyo balcón da a Regina, salió envuelta en un rebozo a ver la iglesia recién iluminada.
“Lo veo muy hermoso, cambió completamente. Valió la pena el sacrificio de todo el tiempo que estuvimos entre la tierra, con la obra, que a veces se iba la luz, el agua. Mis respetos y que dios bendiga a los trabajadores que estuvieron aquí de noche y de día”.
Edgar García, de 32 años, vive en Regina 93 y tiene una tortería en la misma calle. Él cree que los visitantes aumentarán, y con ello las ventas de los negocios, pero también identifica retos: “El cambio es muy grande y queremos que nos beneficie. Los vecinos tenemos que ponernos de acuerdo para mejorar la seguridad, para que permanezca limpio, que los niños puedan salir a jugar con más libertad, sin ningún peligro. La obra me colocó en una situación muy difícil, pero espero que todo empiece a mejorar”.
Carlos Guerrero, de 11 años, vive en Regina 91, y lo dice en pocas palabras: “La calle es diferente, quedó bien chida, porque ya no pasan carros y podemos jugar y correr”.
También participaron en la organización de la fiesta los artistas y promotores del colectivo Habita Regina, quienes se acercaron a Ebrard para expresar lo que desean que sea Regina como corredor cultural: “Nos imaginamos un espacio para el encuentro de los habitantes y sus visitas, paseantes y amigos, para el intercambio de experiencias, el uso imaginativo y lúdico del tiempo libre, y para crear herramientas de expresión y gozo para el desarrollo personal y colectivo”.
Parque, en lugar de baldÍo
De acuerdo con el secretario de obras Jorge Arganiz, los trabajos realizados incluyeron cambio de infraestructura de agua potable, drenaje, energía eléctrica y telefonía; alumbrado artístico para 10 fachadas; colocación de una fuente seca en la plaza Regina Coelli y habilitación de accesos vehiculares controlados para emergencias y tránsito local.
También la construcción de pasos peatonales y reductores de velocidad para vehículos en los cruces con otras vialidades, así como cambio y ordenamiento de mobiliario urbano, alumbrado público, semáforos y arbolado. Un terreno baldío fue convertido en parque con juegos infantiles y cancha de futbol.
Los 9 368 m2 de superficie remozada requirieron una inversión de 54 millones 600 mil pesos.
Regina queda como un laboratorio, donde el mejoramiento del espacio público induce a nuevas formas de convivir, y a un cuidado del patrimonio (sólo entre 20 de Noviembre y Bolívar, 15 de los 47 edificios están catalogados como monumentos históricos por el inah) compatible con la habitabilidad y el uso de los espacios por parte de sus residentes.
