
La flotilla de 100 ciclotaxis de nueva generación que empezó a circular el 16 de marzo pasado no sólo elevará la calidad del servicio para los usuarios, implica también mejores condiciones de trabajo para los conductores.
Por patricia ruvalcaba
“Usted nomás aprieta el mango del acelerador y el motor se enciende automáticamente, muy suavecito, y eso ayuda a arrancar. Ahora el desgaste físico va a ser menor”, dijo un sonriente Sixto Sánchez Reyes, representante de los conductores de ciclotaxis del Centro Histórico, quien a sus 40 años lleva 17 como conductor de diferentes modalidades de bicitaxis.
Las corridas, gratuitas durante un mes, pues se trata de un periodo de pruebas, permitirán establecer la tarifa, los puntos de concentración de las unidades (llamados lanzaderas), así como diseñar las rutas con base en las necesidades del público.
Las nuevas unidades, con capacidad para dos pasajeros, tienen un sistema de tracción híbrido y amigable con el ambiente, y sustituirán a los triciclos modificados que venían operando en el primer cuadro. Se irán incorporando de 20 en 20, hasta completar una flotilla de 100.
Los nuevos ciclotaxis recorrerán las calles del Centro Histórico, con un horario de 10 a 18 horas, de lunes a domingo.
Seguridad jurÍdica
Por trabajar a la intemperie, el de conductor de ciclotaxi es un oficio expuesto a “todo tipo de inclemencias”, y los dolores articulares de rodillas y en la espalda son comunes.
Dado que los nuevos ciclotaxis tienen un motor eléctrico, así como asiento ajustable para el conductor, se espera que esas molestias disminuyan considerablemente, dijo Sánchez.
Pero, añadió, “quizás el beneficio mayor es que antes andábamos todos dispersos y ahora vamos a formar una cooperativa y a trabajar unidos, vamos a tener una seguridad jurídica, social y hasta médica. Se abren todas esas opciones. Antes estábamos en la incertidumbre de a ver a qué hora nos iban a mover”.
El hecho de tener ahora “una relación con el gobierno (de la Ciudad de México)”, consideró, es sumamente benéfico para su gremio, que antes sólo era “tolerado”.
Los conductores están construyendo la cooperativa con asesoría de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo, mientras que la Secretaría de Turismo los está capacitando para que den orientación turística.
Además, deberán aprobar un curso de educación vial impartido por la Secretaría de Transporte y Vialidad, lo que les dará derecho a portar un tarjetón-licencia emitido por esa misma entidad.
En la estación de recarga eléctrica y guarda de los ciclotaxis, que se ubicará en el propio Centro, los conductores dispondrán también de un comedor y de talleres.
MÁs seguros y con tarifa fija
Los usuarios también notarán el cambio. Las nuevas unidades fueron ensambladas en México y son similares a las que dan servicio en ciudades como Barcelona y Ámsterdam.
Tienen un motor eléctrico que se alimenta de cuatro baterías de 12 volts cada una. El motor no sustituye al pedaleo, pero ayuda durante el arranque y al subir pendientes. Son esbeltas —1.10m de ancho—, pueden girar 360 grados y desarrollan una velocidad de 15km por hora.
Esas características implican un traslado más amable, y el que los conductores estén identificados y observen la regulación vial dará mayor seguridad a los usuarios. Además, la institución de una tarifa fija evitará abusos.
Cada ciclotaxi tuvo un costo de 74 mil 606 pesos. La flotilla fue adquirida por el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México, para trasladarla posteriormente a la cooperativa. La compra de las unidades se hizo mediante adquisición directa. Se analizaron propuestas de diferentes proveedores, pero por su elevado costo económico y porque no cubrían los estándares de desempeño ecológico marcados por las normas ambientales, se optó por el modelo híbrido.
“Vamos a entrar en armonía con todos los que laboran en el Centro Histórico”, concluyó Sánchez. “El Centro es nuestro, porque de aquí comemos, y así lo vamos a hacer más nuestro todavía”.