Por Jardiel Zilahy

Perfilada por las calles de Ayuntamiento, Buen Tono, Ernesto Pugibet y José María Marroquí, en el sur del Centro Histórico se encuentra la plaza de San Juan, conocida también como Plaza Pugibet. Allí se gestaron desde un templo para indios hasta uno de los emporios industriales más importantes del Porfiriato, así como la historieta y la radio mexicanas.
    Tras la Conquista, y bajo la dirección de Fray Pedro de Gante, allí se construyó a fines del siglo xvi la parroquia de San José y Nuestra Señora del Sagrado Corazón, primer templo exclusivo para indios. La zona también fue asiento del convento franciscano de San Juan de la Penitencia.
    A lo largo de los años, la parroquia fue demolida, reedificada, destruida por un terremoto y alzada de nuevo. Hoy, en la esquina de Ayuntamiento y Dolores, continúa funcionando. Casi oculta tras los árboles, su fachada pasaría desapercibida si no fuera por los altavoces que invitan a misa.
    En la plaza se alza un busto del empresario francés Ernesto Pugibet, a quien la zona debe su fisonomía. Cuando Porfirio Díaz decidió impulsar la industrialización de México, Pugibet aprovechó la apertura al capital extranjero y fundó en 1884 la cigarrera El Buen Tono. La empresa creció y fue en los terrenos del convento de San Juan donde erigió sus nuevas instalaciones; lo que restaba del convento fue demolido.
    Además de la fábrica, donde se armaban los cigarros de las varias marcas de El Buen Tono (los primeros en México “sin pegamento”), Pugibet construyó un templo que sirviera a los trabajadores. Inaugurada en 1912, ocupa el costado poniente de la plaza. El interior es una nave rectangular sin cúpula y la fachada principal es de cantera tallada.
    En cuanto a la historieta mexicana, nació en los talleres publicitarios de El Buen Tono. Por casi diez años, en las cajetillas de cigarros se imprimió la serie Historia de una mujer, obra del artista catalán Eusebio Planas. Posteriormente, las historietas llegaron a los diarios y fueron realizadas por otros dibujantes.
    En sus orígenes, la radio mexicana nació también como parte de las estrategias comerciales de la cigarrera. Pugibet creó en 1923 la estación cyb (actual xeb), que transmitía música entre los anuncios.
    En 1955, El Buen Tono donó algunas bodegas a los comerciantes de la zona. Así se estableció el mercado de alimentos de San Juan, contiguo a la plaza, mientras que en el costado oriente de ésta, el mercado de artesanías de San Juan ofrece a sus escasos visitantes artesanías de todo el país.
   La fábrica funcionó durante 77 años, hasta que en 1961 fue adquirida por la Tabacalera Mexicana, de Carlos Slim. En el terreno que ocupó, actualmente hay instalaciones de Teléfonos de México.
    Durante muchos años la plaza estuvo abandonada, pero en 2008 fue rehabilitada, se instalaron juegos infantiles y niños, parejas y gente mayor regresaron a ocupar sus bancas. Además de la sombra de sus árboles y el rumor de su fuente, hoy se puede disfrutar una buena comida en la neocantina La Cigarrera, decorada con reproducciones de las famosas historietas de El Buen Tono.


Fuentes (resumidas por cuestiones de espacio): Malvido, Adriana, “La industria de la historieta mexicana o el floreciente negocio de las emociones”, en Revista Mexicana de Comunicación, Septiembre-Octubre, México, 1989; Maza, Francisco, La Ciudad de México en el siglo XVII, fce, México, 1995; Rodríguez Pérez, Claudia, Breve historia de la fábrica de cigarros “El Buen Tono, S. A.”, en http://www.palabradeclio.com.mx (consultado el 15/03/2009).

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