Por HANAKO TANIGUCHI

El edificio está en la esquina de Isabel La Católica y República de Uruguay. Hombres y mujeres ataviados con ropa de manta están sentados junto a las rejas negras que lo rodean. El tranvía que va hacia sur de la ciudad, y pasa por ahí, está a punto de doblar la esquina.
    La escena, sólo un instante en tiempos de la Revolución Mexicana, está plasmada en el cuadro Biblioteca Nacional (1968), del pintor Gustavo Montoya (1905-2003).
    Actualmente, el edificio ya no alberga la Biblioteca, pero aún se conservan algunos de los detalles que Montoya capturó. Por ejemplo, los bustos de los historiadores Francisco Clavijero e Ixtlilxóchitl, del gobernante tepaneca Tezozómoc y del empresario, político y escritor Lucas Alamán. En el óleo se distinguen las facciones de todos los bustos colocados alrededor de la biblioteca, incluso de los que con el tiempo han perdido la nariz o se han convertido en personajes anónimos debido al desgaste de las piedras donde estaban grabados sus nombres.
    Hoy, se recargan en las rejas personas como el señor Hilario, que vestido con uniforme naranja, toma un receso tras barrer 10 cuadras con su escoba de ramas. Al frente ya no pasa un tranvía, sino un microbús que toca a todo volumen música de banda y anuncia en el parabrisas destinos como Tepito o La Lagunilla.
    En el cuadro de Montoya —parte de una colección particular—, Isabel La Católica se trunca en República de El Salvador, donde hoy se erige el Hotel Isabel.
    El pintor no alcanzó a capturar el desfile de balcones y de edificios de diferentes épocas, formas, colores y materiales que se pueden observar al andar sobre esta calle que debe su nombre a la "reina del Nuevo Mundo".
    La vía, que va desde avenida Eje 6 Sur Independencia, y que al pasar Tacuba cambia su nombre por el de República de Chile, tiene notables atractivos arquitectónicos.
    En la esquina con Francisco I. Madero, por ejemplo, se encuentra el edificio que a finales del siglo xix albergaba la joyería La Esmeralda Hauser–Zivy y compañía. Hoy es el Museo del Estanquillo, que resguarda y exhibe las colecciones —fotografías, pinturas, juguetes, calendarios y otros— del fallecido escritor Carlos Monsiváis.
    Cerca de ahí, en el número 29, está el restaurante Casino Español, que en el siglo xvii era el Hospital del Espíritu Santo y Nuestra Señora de los Remedios, y atendía a enfermos españoles. La arquitectura del interior es una mezcla de estilos barroco, árabe, neoclásico, plateresco y art nouveau.
    En el número 44 está la antigua casa de los Condes de San Mateo de Valparaíso, hoy sede de la dirección general del Banco Nacional de México. Su pesada puerta tiene tallados motivos de plantas, espadas y flores de diferentes especies. En la parte superior de la esquina de este edificio, revestido de tezontle y cantera, se asoma una virgen esculpida en piedra.
    En Isabel La Católica, debajo de balcones de metal con curvas y estrellas, de madera descarapelada por la lluvia y el sol, de piedra tallada o de concreto pintado de amarillo o rojo, se desarrolla un comercio variopinto. No es una calle especializada, como otras del Centro. Hay desde mochilas, zapatos y artículos religiosos, hasta lentes, discos y películas pirata. Su oferta gastronómica: cemitas, tacos y tortas, pastes y empanadas, comida yucateca, oaxaqueña o española, cantinas y cafeterías.
    Un cuadro actual de esta calle no tendría gente con ropa de manta, sino estudiantes ruidosos, familias o ancianos de lento andar, todos protagonistas del bullicio que sólo se apaga, en algunos puntos, con el rechinar de las cortinas metálicas.

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