Cuando la mayor parte del Centro Histórico fue edificada, no se pensaba en la necesidad de hacer ejercicio. Actualmente, a falta de lugares adecuados, muchos, sobre todo jóvenes, transforman el espacio público en canchas, rampas o pistas.
Por jardiel zilahy

Entre las calles estrechas, museos y plazas, se practican deportes en versión callejera, sobre todo futbol, frontón y skate —en el límite entre lo tolerado y lo prohibido—, así como ciclismo, promovido por la autoridad.

Predomina la cÁscara
En el futbol y el frontón predomina la cáscara, modalidad en la que las reglas no se aplican del todo, se disfruta e improvisa.
    Cualquier calle o plaza sirve de cancha de futbol. En Lazarín del Toro, vecinos de la zona en sus veintitantos forman escuadras algunas tardes y fines de semana. Durante años han aprovechado el andador entre República de Chile y Allende, y las porterías naturales que forman sus jardineras. Lo mismo ocurre cerca de Santo Domingo. La calle Leandro Valle se convierte en una cancha —apenas obstaculizada por una fuente— que va de la plaza a la calle de Perú. En ambos casos son muchos los que juegan; en un sábado soleado llegan a reunirse hasta 20 jóvenes.
    También las plazas de Loreto, con su amplia cuadratura por San Ildefonso y Mixcalco, y la del Estudiante, entre El Carmen y Peña y Peña, reciben jugadores ocasionales. “A veces antes de irnos o cuando hay poca venta, sacamos el balón”, dice Ricardo, quien vende mochilas en El Carmen. “Somos un montón de chavos que nos la pasamos aquí casi todos los días y aprovechamos el tiempo libre”.
    Los altos y antiguos muros del otrora convento de Santo Domingo permiten a los chavos avecindados ahí alternar el futbol con el frontón. Es común verlos dando fuertes pelotazos a mano limpia a las paredes.

Contra el aburrimiento
Por el rumbo de Lecumberri se juega frontón. Saúl, de 17 años y estudiante de cch, y Álvaro y Juan Carlos, de 18, quienes cambian continuamente de trabajo, golpean la bola de goma algunas tardes, haciéndola rebotar en el alto muro descarapelado de la unidad donde viven.
    “Es lo único que nos queda”, comenta Saúl al respecto, limpiándose la mano enrojecida en la ropa.
    Jugar futbol o frontón es una alternativa al aburrimiento, más que una disciplina deportiva, y son pocos quienes le entran con dedicación. “Mi hermano”, dice Álvaro, “que tiene 24, sí se lanza a otras colonias o deportivos a jugar”, pero parece una excepción.
    En la calle de Regina se ha jugado siempre. Desde que la arreglaron y la volvieron peatonal, se le sumó una pequeña cancha de futbol dentro del parque infantil, así que ahora se juega el doble.

Patinetas sobre Bellas Artes
La patineta o skate también tiene sus adeptos. Algunos audaces llegan patinando desde Santa María la Ribera, la San Rafael o la Doctores, para asaltar ya entrada la noche o los fines de semana la explanada del Palacio de Bellas Artes, el Hemiciclo a Juárez o el perímetro del Banco de México.
    El objetivo es servirse de las lisas superficies de sus suelos y desniveles. No hay horarios establecidos y llegan a reunirse grupos de 5 a 10 muchachos desde los 12 hasta los 25 años. “No nos dejan estar aquí”, se queja Braulio, en el Hemiciclo a Juárez. Él le da a la tabla desde los 14 años y a sus 17 ya es semi profesional. Los jóvenes se dicen reprendidos por la policía o regañados por los transeúntes, por lo que su entretenimiento se convierte en un vagabundeo un tanto desdichado.
    Pero su insistencia en patinar en Bellas Artes ha disminuido gracias a que recientemente se inauguró un parque de skate construido por el Instituto de la Juventud del D. F. debajo del Circuito Interior, a la altura de Ribera de San Cosme.
    El ciclismo es otro cuento. Desde mayo de 2007, el gobierno capitalino inició el programa Muévete en bici, que organiza paseos dominicales sobre Reforma hasta el Zócalo y en los últimos meses en otras zonas del Centro Histórico. El tránsito de automóviles se suspende y las vías se llenan de bicicletas, triciclos y patines montados no sólo por jóvenes, sino por familias enteras.
    Sí, las áreas verdes y la disposición urbano-arquitectónica del Centro son insuficientes e inadecuadas para las actividades deportivas y, sin embargo, se juega.

cronicas     inicio