C omo territorio de trabajo periodístico el Centro es un ente complejo y divertido, movedizo, oscuro y muy fotogénico.

A un año de caminar sus calles, hablar con su gente, consultar a sus administradores y estudiosos, y de abrevar en las fuentes documentales de su historia, queremos compartir algunas particularidades que identificamos en el Centro al acercarnos a él desde el periodismo.

gula informativa
Lo primero es su fascinante complejidad. En el Centro se sobreponen capas de historia, cultura y valores simbólicos, embetunadas con una rica dinámica social actual. Estos planos interactúan entre sí en todas las direcciones del espacio-tiempo. Por eso cada acercamiento —a un edifico, a una persona, a un fenómeno—, es como levantar una capa de cebolla, que lleva a otra y a otra. Incluso el dato duro trae cola histórica, antropológica y muchas veces “color”, es decir, un rasgo curioso, emotivo o irónico.
    Por ejemplo, cuando quisimos hablar de Casa Talavera, Centro Cultural de la uacm ubicado en La merced y que tiene un programa artístico y más de 20 talleres libres, encontramos que en la época prehispánica fue un centro ceremonial dedicado a la fecundidad; su museo de sitio da cuenta de ello. En la Colonia se edificó allí una casona de fachada barroca, donde estuvo la primera fábrica de cerámica mayólica (talavera). Fue casa de recogimiento para señoras casadas en el siglo xviii, almacén y vecindad en el xix, y en el xx, escuela, recaudería y centro social. Luego estuvo abandonada hasta su expropiación en 1980. Además, allí conocimos a Luisa Cortés, vecina y matemática que a partir de un taller de la Casa desarrolló el documental La Merced a través de la mirada de sus mujeres. Entonces, ¿de qué se trataba la nota??


A un aÑo de hacer Km.cero, queremos compartir con los lectores algunas particularidades que identificamos en el Centro al acercarnos a Él desde el periodismo.


    Esas dinámicas hacen que, por más que los textos se planeen con un número de fuentes de consulta, cierto abordaje y puntos a desarrollar, el reportero fatalmente se engolosine y le sea difícil dejar de preguntar. Y aquel asunto que parecía tan sencillo adquiere más y más aristas.
    Luego la eterna lucha por lograr un equilibrio entre el espacio disponible y la calidad del texto se vuelve extremadamente penosa, pues a menudo información interesante ha de quedar fuera.
    El primer borrador del reportaje sobre las más de 60 bibliotecas del Centro Histórico tenía cuartillas suficientes para llenar más de la mitad de las 16 páginas del periódico. ¿Cómo se inició la formación de la biblioteca del Real Seminario de Minas? ¿Cómo reunió Franz Mayer sus 767 ediciones de El Quijote? ¿Cuántos volúmenes tiene una de las pocas bibliotecas en braille de la Ciudad de México? ¿Cómo decidir cuáles eran los datos más interesantes e ilustrativos?
    Otra dificultad común es apegarse a los cánones de los géneros periodísticos, sobre todo de los informativos. La nota informativa quiere ser crónica, igual el reportaje, e incluso la nota breve quiere una cabeza simpática.

“Nunca nos habÍan preguntado eso”
También nos encontramos con una ironía: si bien la información histórica es abundante, la documentación sobre la vida contemporánea del Centro es insuficiente, dispersa y no siempre sistemática, tanto por parte de la academia como por parte de los entes gubernamentales.
    Cuando quisimos saber la ubicación del kilómetro 0, punto donde se inicia el conteo del kilometraje de las carreteras y que en muchas ciudades es el corazón geográfico o simbólico —o ambos— del país y está perfectamente identificado, hallamos que nuestro km 0 es escurridizo. Tanto que, al preguntar al responsable de cartografía de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, contestó que nunca les habían preguntado eso.
    Actualmente, tanto el Fideicomiso Centro Histórico como la Autoridad del Centro Histórico realizan esfuerzos por sistematizar y particularizar información sobre el Centro; a esto se suman iniciativas de otras instituciones, principalmente educativas. Todo indica que pronto habrá un corpus de conocimiento nuevo sobre el Centro que permitirá apreciar mejor su vida actual.
    Por último, si para la redacción de este periódico el Centro Histórico era desde siempre un lugar querido, la fortuna de explorarlo como profesionales ha ensanchado nuestra visión sobre lo que fue y cómo se reinventa actualmente, en una versión moderna, democrática y gozosa. A un año de trabajo, esperamos trasmitir eso mismo a los lectores. (La redacción).

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