Pablo Gómez, protagonista directo del movimiento estudiantil de 1968 y actualmente Senador de la República por el D. F., narra uno de los episodios de aquella lucha a favor de las libertades democráticas.
Por pablo gÓmez

Tanquetas del ejÉrcito mexicano apostadas en el ZÓcalo para desalojar
a burÓcratas y estudiantes. 28 de agosto de 1968
A la una de la tarde había ya mil 500 jóvenes frente a los granaderos profiriendo insultos y retando a los gendarmes, fue cuando la banda de guerra oficial empezó a lanzar sus notas como señal preparatoria del acto de desagravio a la bandera, No vamos, nos llevan, gritaban algunos grupos de empleados, Somos borregos. 50 estudiantes lanzaron plátanos a los periodistas que se encontraban arriba de un camión cubriendo el acto por lo que los profesionales de la prensa tuvieron que abandonar su puesto, justo cuando alguien disparó cuatro tiros al aire, lo que hizo correr a mucha gente. Pero a las 13.15 ocurrió lo inimaginable, los granaderos acometieron contra un grupo de empleados públicos acarreados que lanzaban insultos a la autoridad y protestaban contra su lamentable situación de borregos. A las 13.25 horas fue arriada una bandera rojinegra del asta del Zócalo y se empezó a izar el lábaro patrio a cargo de Gómez Villanueva y funcionarios menores del gobierno capitalino. Era una gran bandera pero no pudo ser izada hasta lo alto del asta debido a que por motivos desconocidos el mecanismo falló y el paño quedó detenido a la mitad como si se tratara de un duelo. Que ahí se quede, estamos de luto, empezaron a gritar los estudiantes. Los granaderos formaron un círculo alrededor del asta para garantizar que el lábaro llegara hasta donde debería llegar, lo cual fue imposible hasta las 2.30 horas cuando arribaron los bomberos a culminar la obra patriótica en medio de fuertes refriegas entre estudiantes y agentes del orden.
Otra vez los altavoces advertían que la gente debía desalojar la plaza. Otra vez se oyeron los chiflidos y las mentadas de madre. Pasadas las dos de la tarde, aparecieron los blindados seguidos de la infantería con bayoneta calada. Una lluvia de aquellas grandes monedas de 20 centavos era el arma de los empleados públicos y los estudiantes que repudiaban el nuevo desalojo. Una empleada de Palacio Nacional lanzó por un balcón una máquina de escribir contra una tanqueta del Ejército. Sin embargo, soldados y granaderos iban logrando el repliegue de los estudiantes y empleados rumbo a la calle de Madero. Fue ahí donde los militares recibieron una lluvia de botellas y macetas desde los balcones y fue ahí mismo cuando el Ejército disparó contra las fachadas de las viejas casas de la antigua calle de Plateros. Los estudiantes poseían sus propios servicios de sanidad a cargo de alumnos de la Escuela de Medicina del ipn. Tan luego como la tropa se replegó empezaron a bajar a los heridos con camillas para ser transportados a las ambulancias. Los más graves fueron conducidos al hospital Rubén Leñero, Román Nájera Valverde (19), César Augusto Lezama Hernández (30), Mario Carrero Galván (19), Adolfo Arrieta García (19), todos con lesiones que, según el parte médico, ponen en peligro la vida. Carrero Galván tenía cuatro heridas por proyectil de arma de fuego. Miguel Manzano Celorio (39) fue baleado por las tropas cuando éstas dispararon sobre el edificio de Madero No. 70, donde se encuentra la joyería de la que era propietario, Tres lesiones de bala. Fidel López Moreno también fue atendido de heridas ocasionadas por los disparos de los soldados. Los demás lesionados eran trasladados al
y algunos fueron enviados al Hospital de Jesús.
A las 14.14 horas, Mendiolea y Frías aparecen una vez más al frente de los gendarmes, dando órdenes a diestra y siniestra, como mariscales de campo de las fuerzas represivas. Pero 15 minutos más tarde, los estudiantes regresan al Zócalo y a los cinco minutos los soldados están de nuevo con las bayonetas al frente buscando el repliegue de los estudiantes sobre la calle de Madero. Fue entonces cuando se abrió otro frente, el de Moneda, al oriente del Zócalo. Los soldados y granaderos tuvieron que formar una barrera para impedir el paso de los estudiantes, pero 5 de Mayo se convirtió en ese mismo momento en la vía de acceso al Zócalo al que estaban ingresando centenares de estudiantes, empleados y transeúntes curiosos o interesados. Y, de nuevo, las tropas formaron una barrera. El avance de los uniformados no les proporcionaba a éstos ningún territorio conquistado pues tan luego como los estudiantes se replegaban se escuchaba el grito ¡únanse! Los grupos estudiantiles dispersos en diversas calles acudían de nuevo a formar contingente y, otra vez, hacia el Zócalo por la calle menos resguardada. A las tres de la tarde había 500 jóvenes en Madero y Palma mientras 400 avanzaban sobre 5 de Mayo y se agrupaban varios centenares en Moneda, en el frente oriente.
Desde las tres de la tarde había un centenar de estudiantes frente a Televicentro. Los granaderos estuvieron allí todo el día pues se reportaba que los jóvenes querían tomar el edificio.
A las 15.05 los estudiantes deciden avanzar sobre la calle de Madero rumbo al Zócalo mientras que se abre un nuevo frente, el sur. Mendiolea comanda personalmente las acciones sobre 20 de Noviembre y advierte a los estudiantes que se deben retirar. Los jóvenes le gritan que lo harán siempre que liberen a varios detenidos que están en camionetas de la policía. Mendiolea les responde que no hay detenidos ahí y ellos contestan, Si quiere lo llevamos para que los vea y tenemos un muerto en Pino Suárez. Mendiolea se niega y ordena el avance de su gendarmería, pero los jóvenes sólo responden con gritos, Chinguen a su madre pinches gorilas, Mueran Cueto y Mendiolea. 20 de Noviembre es una avenida demasiado ancha para organizar una resistencia.
En el Zócalo, a las tres y cuarto de la tarde, los granaderos tomaron el atrio de la Catedral para desalojar a estudiantes y otras personas que se encontraban refugiadas en ese lugar. Aquí ya no hay derecho de asilo. Cinco minutos después, en el frente poniente hubo una embestida de los granaderos sobre la calle de Madero. Los 800 estudiantes que estaban entre Bolívar y Motolinia se replegaron hasta San Juan de Letrán para buscar el regreso por Tacuba. En el otro lado, los estudiantes también se replegaron sobre Moneda en medio de un enfrentamiento con los granaderos para buscar el retorno por Guatemala. Un gendarme cayó con herida en el pómulo producida con arma pétrea. A las 15.48 el reporte indicaba que había grupos de estudiantes otra vez en todas las entradas al Zócalo. Las tropas del Ejército fueron replegadas hacia la fachada de Palacio para dejar a los granaderos encargarse de las calles. Los gendarmes seguían avanzando por Moneda. Fue entonces cuando salió de Palacio la guardia para arriar la bandera nacional, luego de lo cual entraron 11 tanquetas a la calle de Moneda en persecución de los jóvenes, mientras 500 estudiantes se enfrentaban a 60 granaderos en la esquina de Brasil y Tacuba. A las 16.25 llegaron refuerzos por 20 de Noviembre, eran ocho tanques, un jeep con ametralladora y cuatro camiones de soldados. Cinco minutos después se produjo otro choque en Madero y Palma pero ya no eran más de cien estudiantes en ese lugar. A las 16.35 avanzaba el Ejército sobre Corregidora hacia el oriente pero se detuvo en Correo Mayor. Los estudiantes acechaban los movimientos de las tropas. Diez minutos después, el Ejército logró el repliegue de los estudiantes en Brasil. Esto no parece que vaya a terminar pronto.

Tanquetas del ejÉrcito mexicano custodian el Palacio
Nacional. 28 de agosto de 1968
A las 17 horas se reporta que en la azotea de la Preparatoria de San Ildefonso se encuentran 200 estudiantes que tienen botellas y esperan el asalto de las tropas. En la Academia de San Carlos hay 200 estudiantes que creen que pueden ser agredidos por el Ejército. Se mueven los tanques sobre Moneda en paralelo con las tropas de Corregidora. A esa misma hora, se logra el desalojo de la esquina de Madero y Palma que minutos antes había sido tomada una vez más por los estudiantes. Se reporta que 40 alumnos de medicina del
ipn y la unam se mantienen agrupados y observan los acontecimientos a la espera de intervenir en cualquier momento para recoger a sus heridos. Entran los granaderos otra vez por 5 de Mayo mientras los estudiantes regresan por Madero después de haberse replegado.
A las 17.25, estudiantes de medicina tratan de disuadir a 300 jóvenes que buscan avanzar hacia el Zócalo. El argumento es que ya hubo muchos heridos y no deben seguir exponiéndose. Cinco minutos después, otros 150 estudiantes llegan al lugar con la idea de volver al Zócalo.
Se recibe el reporte de heridos a las 17.35, Se calcula que hay 35 jóvenes que han sido llevados al
IPN por los servicios médicos de los estudiantes.
Muy cerca de la zona de los enfrentamientos, en la calle de Peluqueros, la Vocacional 1 fue rodeada por el Ejército mientras por todos lados, desde Zacatenco hasta la Ciudad Universitaria pasando por el Casco de Santo Tomás y las instalaciones universitarias del Centro, cundía la versión de que todas las escuelas iban a ser tomadas por las tropas ese mismo día.
A las cinco y media, los estudiantes que estaban en Brasil y Tacuba son empujados hasta Donceles. Una cuadra. Quienes estaban en 5 de Mayo y Monte de Piedad son replegados hasta Palma. Una cuadra. Los jóvenes que estaban en Madero y Palma son obligados a retroceder hasta Isabel la Católica. Una cuadra. Pero el Zócalo se declara liberado a las 17.40 horas.
El fotógrafo italiano Paulo Gorio fue detenido por agentes de la policía debido a que sólo tomaba fotos de los granaderos al momento de realizar los ataques contra los estudiantes. Al Hospital de Jesús condujeron a dos jóvenes mujeres golpeadas. Una de ellas estaba inconsciente lo cual provocó el rumor de que ya había fallecido, Martha Urdapilleta Aranda de 18 años, golpeada en la cabeza por un granadero. Ella era empleada de una fábrica de cinturones de la calle de Uruguay.
A las seis de la tarde se produjo un nuevo enfrentamiento entre estudiantes y granaderos frente al hotel Ritz que se encuentra ubicado sobre Madero. Los jóvenes volvieron a replegarse hasta San Juan de Letrán. Eran 500. A esa misma hora, en Lecumberri, las tropas del 12º. Regimiento de Infantería, con varios tanques, camiones, jeeps y 500 efectivos, impedía a los estudiantes realizar un mitin, pero tres horas más tarde se ordenó el retiro del Ejército y los jóvenes realizaron el mitin programado.
Las cosas estaban más difíciles en el frente oriente. Después de las seis de la tarde, el contingente juvenil ascendía a 2 000 efectivos quienes se lanzaron al ataque contra las tropas de soldados y granaderos con botellas de vidrio, jitomates, naranjas, cebollas y otros proyectiles al grito de Muera el Ejército, Muera el mal gobierno, ¿Dónde estás perro rabioso? y cosas por el estilo. Las fuerzas del orden se replegaron unos metros para quedar fuera de distancia del fuego enemigo. En el frente poniente, 200 estudiantes avanzaron por Madero a la altura de Isabel la Católica una vez más y se encararon con los granaderos quienes no podían estabilizar el frente cuatro horas después de iniciados los combates. Todavía se veían las macetas descender desde los altos de los edificios de esa calle.
A las 18 horas se reporta desde la Ciudad Universitaria que helicópteros del Ejército y una avioneta militar sobrevuelan incesantemente. Crece el estado de alarma. El director de la Facultad de Derecho expone a la asamblea estudiantil que las tropas no van a ingresar a la Ciudad Universitaria pues de ser así ya se lo hubieran comunicado. Risas, Pero si las tropas vienen, dijo, yo estaré en mi oficina defendiendo la autonomía universitaria.

Manifestantes rodean una tanqueta en el ZÓcalo.
28 de agosto de 1968
A las 18.45 empezó a llover en el Centro, lo cual provocó una tregua no declarada. Pero a las siete se reportaba que los 2 000 jóvenes seguían en Corregidora y Correo Mayor a la espera de un nuevo ataque de las tropas y 20 minutos más tarde ya habían levantado una barricada. ¿Quiénes son estos jóvenes que llegaron de refuerzo de los estudiantes? Los informantes del gobierno consideraban que eran vagos de la Merced que se habían unido a las protestas. A las 19.45 cayó la barricada y el frente oriente se recorrió hasta avenida Circunvalación, corazón de la Merced, sobre Corregidora, donde volvieron a volar las piedras y las botellas contra la policía. Frente al cabaret Clavel Azul se produjo un combate entre jóvenes y granaderos, pues las tropas del Ejército no habían avanzado hasta ese punto. Era tal la lluvia de proyectiles desde el otro lado de la calle y las azoteas que la policía tuvo que correr a toda marcha dos cuadras atrás. El coronel Frías se apersonó en el lugar y ordenó que se lanzaran bombas lacrimógenas, pero la situación no mejoró para el bando gubernamental. A las 21.10 horas, el mismo Frías ordenó la retirada de Corregidora y Jesús María, pero al retroceder los granaderos se produjo un nuevo ataque de los jóvenes. El Ejército estaba una cuadra atrás, en la esquina de Corregidora y Correo Mayor, y hasta allá llegaron a tropel los granaderos… y Frías.
Se reportan dos detenidos, Armando Ladrón de Guevara Espinoza de los Monteros, estudiante de la Preparatoria de Coyoacán, acusado de lanzar botellas a los granaderos, y Luis Callejas Pérez, mozo del Aeropuerto, quien le dio un botellazo a un granadero. A las 21.40 horas se ordena a los tanques avanzar otra vez por Corregidora. A las 22.20 horas, los jóvenes tocan retirada en el frente oriente.
En tanto, en el frente poniente, los estudiantes habían llegado nuevamente a la esquina de Tacuba y Palma. Eran 300. Se toca también la retirada.
A las 22.57 se produce el relevo de los efectivos granaderos mientras que llegan refuerzos militares con 10 tanques que se estacionan a espaldas de Palacio. La batalla del Zócalo ha terminado.
| "los vecinos nos aplaudían" |
"Los mariachis callaron"
"La manifestación del 27 de agosto se da en medio de un clima represivo, pero también marca el punto más alto del ascenso del movimiento; después del desalojo de esa noche la represión se agudiza, se dificulta el trabajo de las brigadas, que fueron fundamentales para el crecimiento del movimiento. A partir de ahí, es que el Centro cobra una importancia mayor. La población del Centro estaba con el movimiento, sobre todo en el caso del Poli, pues muchos de sus alumnos eran los hijos de las familias de ahí vivían en las muchas casas de huéspedes que había, que eran las más económicas. Podías vivir en República de Cuba, de Chile o de Argentina, en pleno primer cuadro, por 120 pesos al mes. Esa gran cantidad de estudiantes asentados ahí tenía un impacto político que se manifestó en el movimiento.
"Recibimos mucha solidaridad de los trabajadores del Centro, por ejemplo, los de los cines y los teatros. Nos ayudaban a entrar y en el intermedio informábamos, dábamos un discurso breve, repartíamos volantes al público, que en general nos recibía muy bien. La policía nos andaba pisando los talones, entonces los trabajadores nos ayudaban a entrar, pero también a salir. Esto se repitió en muchos teatros y cines, yo recuerdo el Blanquita, el cine Roble y en el cine Alameda".
Andábamos en los camiones del Politécnico, que eran como la extensión de nuestra escuela. Un día, llegamos con dos o tres camiones a Garibaldi. Los subimos a la placita y en medio del jolgorio empezamos un mitin. Fue muy impresionante cómo, en un momento, como dice la canción "los mariachis callaron". No se escuchó uno solo que rompiera el silencio. ¿Cómo olvidar esas cosas?
En 1968 tenía 21 años, cumplí 22 en el movimiento. Era estudiante y de Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Politécnico.
FÉlix HernÁndez Gamundi
"Estaban estrenando las tanquetas"
"El 27 de agosto tuvimos una manifestación enorme, muy festiva. Cuando entramos al Zócalo unos compañeros fueron a pedirle al párroco de la Catedral si podían tocar las campanas y prender las luces y les abrieron las puertas. La iglesia progresista tenía mucha influencia en ese momento y estaban a favor del movimiento.
En esa manifestación izamos en el asta una bandera roja y negra, el símbolo de la huelga. Por eso el "desagravio" del día siguiente.
Se decidió que una guardia se quedara en el Zócalo para seguir exigiendo diálogo público. Nos quedamos unos tres mil estudiantes, y como a una de la mañana, entraron unas tanquetas antimotines francesas, las estaban estrenando y con ellas nos desalojaron.
Al otro día el gobierno mexicano quizo hacer una demostración de fuerza. ¿A quién convocaba? (…) llamaron a los burócratas, a los trabajadores del Estado. Llevaron a 250 mil. Llenaron el Zócalo. Pero los burócratas empezaron a protestar. Los de la Tesorería entraron gritando "¡somos borregos!". Cuando empezó a hablar Corona del Rosal (entonces regente del Distrito Federal) hubo una rechifla impresionante. Los estudiantes llegaron en camiones, a informar lo que había pasado la noche anterior. Entonces metieron de nuevo las tanquetas, hubo balazos, y los estudiantes se enfrentaron a los granaderos.
En 1968 cursaba mi último semestre de la carrera de física en la unam, tenía 20 años y me sentía James Dean".
Salvador Martínez della Roca Pino
"En esos tiempos entrar al ZÓcalo era una gran audacia"
Eramos temerarios y muy valientes, aunque también teníamos mucho miedo; tampoco nos imaginamos que la violencia fuera a ser tan fuerte. También era importante tomar el Zócalo y decir que México no era ese país de bienestar y de libertad que decían.
Yo era parte de una brigada, tenía un cochecito y nos encargábamos de recoger víveres en la Merced y en otros mercados, desde las 4 de la mañana. Los locatarios nos daban de todo, nos apoyaban, si nos correteaba la policía nos escondían y les aventaban de cebollazos. La gente nos admiraba, y nos respetaba, a veces nos aplaudían.
Hubo muchas mujeres que participaron y algunas fueron muy valientes, como la Tita, la Nacha; pero no fueron muchas las que destacaron, porque en ese entonces no se les permitía sobresalir, en las casas las tenían mucho más controladas, tenían que regresar a cierta hora y las regañaban.
En 1968 tenía 27 años. Estudiaba y hacía teatro en el cut.
Selma Beraud |