Quizás perdió la utilidad práctica que tuvo en el pasado, pero el km 0 mexicano, como sus equivalentes en otras ciudades, conserva algo de su valor simbólico como punto originario. Además, su vaguedad existencial, difícil de documentar, también refleja algo del ser nacional.

Por Patricia Ruvalcaba

diferentes puntos en los que se ha ubicado al km cero mexicano
Entre los muchos nombres que se barajaron para esta publicación, el de Km.cero sonó bien desde la primera vez que lo propuso un entrañable amigo de la redacción. La referencia era ideal: todo país tiene un km 0, que es el punto de donde parten sus carreteras y suele coincidir con el ombligo político y administrativo.
    Este periódico se especializa en el Centro Histórico de la Ciudad de México, que fue durante siglos ese ombligo nacional, y si ha dedicado textos a otros sitios simbólicos del Centro, con más razón había que dedicar uno a la ubicación e historia del km 0 mexicano. Ignorábamos estar frente a un km 0 muy escurridizo.

Los km cero de otros
Para empezar, efectivamente, imperios y naciones solían tener un km 0. La frase “todos los caminos llevan a Roma”, se refiere al hecho de que en tiempos de César Augusto, todos los caminos nacían en el Milliarium Aureum (Jalón de Oro), un monumento de bronce que él mandó colocar en el Foro de Roma, cerca del templo de Saturno. De acuerdo con un artículo aparecido en Wikipedia sobre los kilómetros cero, todas las distancias del imperio se medían a partir de ese punto.
    Con más o menos fasto, las diversas naciones han marcado sus km 0. Unos están en las oficinas postales principales. Otros están señalados en el suelo de puentes o avenidas, o en muros de edificios, o bien son monumentos en sí mismos. A veces la placa o marca incluye el nombre de la autoridad que estableció el punto.
    En Cuba, se trata de un diamante de 25 quilates incrustado en el centro de una estrella y hundido en el piso de granito del Salón de los Pasos Perdidos, en el Capitolio de La Habana. En China, en cambio, el comienzo de las vías férreas es una placa de cemento con el número “0”, ubicada en la entrada de la estación de Fengtai, en Beijing. En Rusia, es una placa de bronce enfrente de la Capilla Ibérica, en un pasaje que conecta las plazas Roja y de Manege, mientras que en Estados Unidos, aunque no usan el sistema métrico decimal, se trata de un monolito colocado en el Parque de los Presidentes —cerca de la Casa Blanca—, en cuya parte superior “hay una roseta de bronce de 16 puntas con una pequeña pirámide”.


palacio nacional entre 1877 y 1881. el obelisco a enrico
MartÍnez, en construcciÓn
Dedos y flechas apuntan a…
Aunque no hay placa alusiva al km 0 que así lo asiente, el monumento a Enrico Martínez, localizado en la esquina de Monte de Piedad y 5 de Mayo, junto a Catedral, es a donde más apuntan dedos y flechas de guías de viajeros, funcionarios y estudiosos consultados por este periódico. Algunos apuntan a Palacio Nacional. Pero, ¿estuvo siempre por allí?
    De acuerdo con Luis González Obregón, cuando Hernán Cortés encargó a Alonso García Bravo la traza de la nueva ciudad colonial, quiso conservar las tres calzadas prehispánicas, a partir de las cuales se extendía el Imperio Azteca: Iztapalapa, Tlacopan y Tepeyac.
    Fundamental para los españoles durante esa tarea fue el cruce de Iztapalapa (norte-sur) y Tlacopan (este-oeste) –actualmente Argentina y Guatemala. Aunque al parecer no se le denominaba km cero, sí señalaba el centro de Tenochtitlán, situado enfrente del Templo Mayor.
    Km.cero no ha encontrado rastros del emplazamiento del km 0 durante la Colonia.
Miguel Rivera y Cambas publicó en 1880, acerca del punto desde donde se desarrollaba la Ciudad de México: “(…) sus calles están niveladas con respecto a un plano tangente inferior del Calendario Azteca o Piedra del Sol, colocado en la cara occidental de la torre que queda al poniente de la Catedral y puede verse en las esquinas de las calles marcadas que indican dicha nivelación”.
    De atenerse uno a esa información, dice José Alberto Márquez en un artículo publicado por la revista electrónica El universo del búho, “el centro administrativo, cartográfico y político de México se ubica en la esquina que hace la calle de Moneda y Seminario, la esquina norte del Palacio Nacional”.
    Por aquella misma época, en 1877, el entonces Ministro de Fomento, Vicente Riva Palacio, había ordenado la colocación de un monolito en “la intersección que pasa por la esquina austral de la fachada de Palacio y del paralelo que forman las esquinas de las calles de Seminario y Moneda (...)”.
    La función de ese monolito fue fijar los niveles hidrológicos de los lagos vecinos, así como el metro oficial, pero sirvió también como homenaje a Enrico Martínez, el cosmógrafo y matemático alemán que ideó y supervisó la construcción del canal de desagüe en el primer cuarto del siglo xvii.
El monolito soporta la escultura de una mujer que representa a la Patria, obra de Miguel Noreña, y se le atribuye el ser la marca del km cero, aunque no está claro cómo se dio eso.
    Márquez afirma que en 1914, “durante la decena trágica, el monumento se reubicó en la esquina donde actualmente se aprecia”, la sur-poniente de la Catedral Metropolitana, en el cruce de Monte de Piedad y 5 de Mayo.


El obelisco en su emplazamiento actual, al sur-poniente
de catedral


Un pÉndulo en un sÓtano
En Internet circula una simpática leyenda según la cual “existen versiones orales que indican que el centro geográfico de la Ciudad de México se encuentra en la calle de Argentina número 75. En el sótano existía un péndulo que marca el centro exacto de la ciudad, razón por la cual antes se contaban a partir de ese punto los kilómetros de todas las carreteras del país, es decir, ése era el km 0, pero años después ocuparon ese lugar como bodega para los archivos del antiguo colegio de jurisprudencia”, debido a lo cual “movieron el centro a un lado de la Catedral Metropolitana”, en el obelisco a Enrico Martínez.
    Sin embargo, en 1928, el autor J. R. Benítez afirmó: “(...) la casa señorial de don Hernando (Palacio Nacional), pasó a ser propiedad de la Corona, primero, y de la Nación después. Su puerta central, que sirve de punto de partida o referencia para los kilómetros en las rutas construidas por la Comisión Nacional de Caminos es, de las tres que por su frente principal tiene el Palacio, la más antigua (...)”.
    Km.cero no encontró ninguna placa alusiva al km 0 en esa puerta de Palacio. Márquez, por su parte, concluye su artículo preguntándose dónde está, pues, el km 0.

“Buena pregunta”
Para confirmar si alguna de esas ubicaciones es ratificada por autoridades actuales, así como si el km 0 sigue siendo referencia, se consultó a varias dependencias.
    El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática dijo que el tema es competencia de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (sct). La Secretaría de Transporte y Vialidad del Gobierno del Distrito Federal coincidió en ese criterio, tras asegurar que era “una buena pregunta”.
La sct ofreció dos versiones: el área de cartografía opinó que el km 0 está donde se halla el obelisco, pero no dispone de documentación que lo ratifique. “Nunca nos habían preguntado eso”, dijo el responsable. En cambio, Gustavo Manzo García, director general de Servicios Técnicos, dijo: “hasta donde yo tengo conocimiento desde hace 35 años que laboro en esta Secretaría, el km 0 se ubica en la puerta mariana del Palacio Nacional —la más próxima a Catedral—, dicho también así por ingenieros que conocí al iniciar labores en esta dependencia”. Según Manzo, las carreteras la México-Querétaro, México-Puebla, México-Cuernavaca, México-Toluca y México-Pachuca parten de esa puerta aunque, aclaró, “no dispongo de documentos que certifiquen el establecimiento del km 0 en algún punto en particular”.
    En el Instituto Mexicano del Transporte —donde se está procesando información digital de las carreteras federales mediante el Sistema de Posicionamiento Satelital, o GPS por sus siglas en inglés—, el jefe de la Unidad de Sistemas de Información Geográfica, Miguel Ángel Backhoff Pohls, dijo que el tema del km 0 “resulta medio enigmático”. Apuntó que “La realidad es que hace muchas décadas se perdió el cadenamiento inicial y, por supuesto, es casi imposible saber dónde se ubican los km 1, 2, 3, 4...” de las carreteras.
    Se consultó también a un experto en geomática, conjunto de disciplinas científicas derivadas de la geografía y la informática.
    En la actualidad, “conocer con precisión y exactitud las coordenadas de la ubicación del origen de las carreteras, no parece ser tan importante”, dijo José de Jesús Campos, responsable del área de Fotogrametría y Cartografía del Centro de Investigación en Geografía y Geomática, dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
    “En México, como en muchas otras capitales —Asunción, Buenos Aires, Madrid, etc.—, las vías para tomar una de las carreteras federales, a partir de cierto punto, son múltiples, por lo que puede haber variaciones de decenas, centenas o aún, millares de metros, una vez que se arribe al lugar en donde se inicia propiamente la carretera en cuestión”, explicó el experto.
    Según Campos, en la segunda mitad del siglo xx “el advenimiento de la tecnología de navegación satelital”, entre otros factores, señaló un cambio paradigmático para el cual las distancias ahora “son relativas, es decir entre puntos, no con respecto a un origen”.
    Eso coincide con una visión menos centralista. “Hablando de origen de carreteras, la Ciudad de México no es el centro del país, tal vez sea el más importante, pero no es el único”, dijo, aludiendo a Guadalajara, Monterrey, etcétera. “No todas las carreteras se originan en esta ciudad, muchísimas se originan en ciudades fronterizas o costeras”. Aún habría que considerar los sistemas de carreteras estatales y los libramientos, que ya permiten esquivar la capital.

Perfumado
Bajo esas consideraciones, pareciera que el km 0, donde esté, tiene un valor meramente simbólico. Para más encanto, se podría agregar que si está en alguna puerta de Palacio, está muy bien custodiado por elementos del Ejército Mexicano. Si quedó en el monumento a Enrico Martínez, la custodia es de otro tipo. Dado que allí, y “por lo que sea su voluntad”, se realizan limpias y rituales de corte prehispánico, el km 0 mexicano es el único en el mundo que a diario es perfumado con emanaciones de copal y albahaca, y sonorizado por las chirimías, tambores, caracoles y capullos de mariposa de danzantes aztecas. Cuando éstos reposan, por cierto, la cancelería del monumento funciona como un magnífico perchero para penachos de plumas.


Bibliografía: Manuel Rivera Cambas, México pintoresco, artístico y monumental, Ed. Cosmos, 1977; Luis Suárez, De Tenochtitlán a México, fce, 1975; Serge Gruzinski, La Ciudad de México: una historia, fce, 2004; Luis Felipe Cabrales Barajas (coord.), La Ciudad en retrospectiva; Manuel Ramos Medina (comp.), Una visión científica y artística de la Ciudad de México; Sonia Lombardo Ruiz, Atlas histórico de la Ciudad de México,1996; J. R. Benítez, Guía histórica y descriptiva de la Carretera México-Acapulco, Editorial Cultural, 1928; José Alberto Márquez, “El kilómetro cero”, en revista electrónica El universo del búho, julio de 2007, consultado el 02/08/2008; “Kilómetro cero”, en Wikipedia, consultado el 29/09/2008.

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