

Los km cero de otros
Para empezar, efectivamente, imperios y naciones solían tener un km 0. La frase “todos los caminos llevan a Roma”, se refiere al hecho de que en tiempos de César Augusto, todos los caminos nacían en el Milliarium Aureum (Jalón de Oro), un monumento de bronce que él mandó colocar en el Foro de Roma, cerca del templo de Saturno. De acuerdo con un artículo aparecido en Wikipedia sobre los kilómetros cero, todas las distancias del imperio se medían a partir de ese punto.
Con más o menos fasto, las diversas naciones han marcado sus km 0. Unos están en las oficinas postales principales. Otros están señalados en el suelo de puentes o avenidas, o en muros de edificios, o bien son monumentos en sí mismos. A veces la placa o marca incluye el nombre de la autoridad que estableció el punto.
En Cuba, se trata de un diamante de 25 quilates incrustado en el centro de una estrella y hundido en el piso de granito del Salón de los Pasos Perdidos, en el Capitolio de La Habana. En China, en cambio, el comienzo de las vías férreas es una placa de cemento con el número “0”, ubicada en la entrada de la estación de Fengtai, en Beijing. En Rusia, es una placa de bronce enfrente de la Capilla Ibérica, en un pasaje que conecta las plazas Roja y de Manege, mientras que en Estados Unidos, aunque no usan el sistema métrico decimal, se trata de un monolito colocado en el Parque de los Presidentes —cerca de la Casa Blanca—, en cuya parte superior “hay una roseta de bronce de 16 puntas con una pequeña pirámide”.


“Buena pregunta”
Para confirmar si alguna de esas ubicaciones es ratificada por autoridades actuales, así como si el km 0 sigue siendo referencia, se consultó a varias dependencias.
El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática dijo que el tema es competencia de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (sct). La Secretaría de Transporte y Vialidad del Gobierno del Distrito Federal coincidió en ese criterio, tras asegurar que era “una buena pregunta”.
La sct ofreció dos versiones: el área de cartografía opinó que el km 0 está donde se halla el obelisco, pero no dispone de documentación que lo ratifique. “Nunca nos habían preguntado eso”, dijo el responsable. En cambio, Gustavo Manzo García, director general de Servicios Técnicos, dijo: “hasta donde yo tengo conocimiento desde hace 35 años que laboro en esta Secretaría, el km 0 se ubica en la puerta mariana del Palacio Nacional —la más próxima a Catedral—, dicho también así por ingenieros que conocí al iniciar labores en esta dependencia”. Según Manzo, las carreteras la México-Querétaro, México-Puebla, México-Cuernavaca, México-Toluca y México-Pachuca parten de esa puerta aunque, aclaró, “no dispongo de documentos que certifiquen el establecimiento del km 0 en algún punto en particular”.
En el Instituto Mexicano del Transporte —donde se está procesando información digital de las carreteras federales mediante el Sistema de Posicionamiento Satelital, o GPS por sus siglas en inglés—, el jefe de la Unidad de Sistemas de Información Geográfica, Miguel Ángel Backhoff Pohls, dijo que el tema del km 0 “resulta medio enigmático”. Apuntó que “La realidad es que hace muchas décadas se perdió el cadenamiento inicial y, por supuesto, es casi imposible saber dónde se ubican los km 1, 2, 3, 4...” de las carreteras.
Se consultó también a un experto en geomática, conjunto de disciplinas científicas derivadas de la geografía y la informática.
En la actualidad, “conocer con precisión y exactitud las coordenadas de la ubicación del origen de las carreteras, no parece ser tan importante”, dijo José de Jesús Campos, responsable del área de Fotogrametría y Cartografía del Centro de Investigación en Geografía y Geomática, dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
“En México, como en muchas otras capitales —Asunción, Buenos Aires, Madrid, etc.—, las vías para tomar una de las carreteras federales, a partir de cierto punto, son múltiples, por lo que puede haber variaciones de decenas, centenas o aún, millares de metros, una vez que se arribe al lugar en donde se inicia propiamente la carretera en cuestión”, explicó el experto.
Según Campos, en la segunda mitad del siglo xx “el advenimiento de la tecnología de navegación satelital”, entre otros factores, señaló un cambio paradigmático para el cual las distancias ahora “son relativas, es decir entre puntos, no con respecto a un origen”.
Eso coincide con una visión menos centralista. “Hablando de origen de carreteras, la Ciudad de México no es el centro del país, tal vez sea el más importante, pero no es el único”, dijo, aludiendo a Guadalajara, Monterrey, etcétera. “No todas las carreteras se originan en esta ciudad, muchísimas se originan en ciudades fronterizas o costeras”. Aún habría que considerar los sistemas de carreteras estatales y los libramientos, que ya permiten esquivar la capital.
Perfumado
Bajo esas consideraciones, pareciera que el km 0, donde esté, tiene un valor meramente simbólico. Para más encanto, se podría agregar que si está en alguna puerta de Palacio, está muy bien custodiado por elementos del Ejército Mexicano. Si quedó en el monumento a Enrico Martínez, la custodia es de otro tipo. Dado que allí, y “por lo que sea su voluntad”, se realizan limpias y rituales de corte prehispánico, el km 0 mexicano es el único en el mundo que a diario es perfumado con emanaciones de copal y albahaca, y sonorizado por las chirimías, tambores, caracoles y capullos de mariposa de danzantes aztecas. Cuando éstos reposan, por cierto, la cancelería del monumento funciona como un magnífico perchero para penachos de plumas.
Bibliografía: Manuel Rivera Cambas, México pintoresco, artístico y monumental, Ed. Cosmos, 1977; Luis Suárez, De Tenochtitlán a México, fce, 1975; Serge Gruzinski, La Ciudad de México: una historia, fce, 2004; Luis Felipe Cabrales Barajas (coord.), La Ciudad en retrospectiva; Manuel Ramos Medina (comp.), Una visión científica y artística de la Ciudad de México; Sonia Lombardo Ruiz, Atlas histórico de la Ciudad de México,1996; J. R. Benítez, Guía histórica y descriptiva de la Carretera México-Acapulco, Editorial Cultural, 1928; José Alberto Márquez, “El kilómetro cero”, en revista electrónica El universo del búho, julio de 2007, consultado el 02/08/2008; “Kilómetro cero”, en Wikipedia, consultado el 29/09/2008.