Durante siglos, generaciones de gatos han vivido en este edificio, compartiendo su suerte. En los tiempos conventuales fueron mascotas mimadas; en los de decadencia, fueron semisalvajes. El esmero con que se les protege hoy ha sido reconocido en el ámbito internacional.


Tienen nombre y autor, y en ellas uno puede echarse una pestañita, un almuerzo o un taco de ojo. Las hay rojas, cobrizas, negras y de hierro, angulosas, curvas o grabadas. Son piezas de arte objeto, pero ante todo son bancas: 56 estaciones de descanso y recreación en el Centro.

Guillermo Tovar de Teresa, Cronista de la Ciudad de México, propuso a Km.cero la difusión de este fragmento del libro Visionario de la Nueva España. Fantasías Mexicanas (1921), del diplomático mexicano Genaro Estrada. Tovar de Teresa explica en entrevista el contexto en que fue escrito.

Como territorio de trabajo periodístico el Centro es un ente complejo y divertido, movedizo, oscuro y muy fotogénico.

Cuando la mayor parte del Centro fue edificada, no se pensaba en la necesidad de hacer ejercicio. Actualmente, a falta de lugares adecuados, los jóvenes, transforman el espacio público en canchas, rampas o pistas.

Todos los domingos, desde hace siglos, concluye e inicia un ciclo que regenera la energía de la ciudad. Jóvenes que habitan por todo el distrito viajan al Centro para seguir haciendo del parque uno de los principales lugares del encuentro amoroso.

La única casa en América Latina que ofrece techo, comida, atención médica y ciudadanización a mujeres de la tercera edad que ejercieron la prostitución, está en el Centro.

Si ser policía no es fácil, ser mujer policía mucho menos. Tráfico a tope, claxonazos, gritos y mentadas, tensión y violencia, jornadas laborales que impiden estar con los seres queridos. De eso da cuenta el libro Mujeres policías en el Centro Histórico, retratos, relatos y más datos.

Quizás perdió la utilidad práctica que tuvo en el pasado, pero el km 0 mexicano, como sus equivalentes en otras ciudades, conserva algo de su valor simbólico como punto originario. Además, su vaguedad existencial, difícil de documentar, también refleja algo del ser nacional.
 
Pablo Gómez, protagonista directo del movimiento estudiantil de 1968 y actualmente Senador de la República por el D. F., narra uno de los episodios de aquella lucha a favor de las libertades democráticas.

El Centro Histórico siempre ha sido una caja de sorpresas. Ese atributo se acentúa hoy no sólo por los tesoros que están quedando a la vista. Los efectos de la recuperación espacial, estética y social se dejan sentir en la vida cotidiana, en modos nuevos de trabajar, vivir y transitar.