"... si antes alimentaba de electricidad a los tranvías, ahora va a alimentar de nuevos lenguajes de comunicación y de convivencia a los niños, a los jóvenes y a las familias de la zona".
Por Patricia Ruvalcaba



subestaciÓn elÉctrica, despuÉs salÓn de baile
y prÓximamente escuela de artes

En la esquina de Pensador Mexicano y 2 de Abril, en la colonia Guerrero, se alza un edificio centenario conocido como La Nana. Primero subestación eléctrica y luego sede del Salón México, este año reabrirá sus puertas con nuevas funciones: escuela de artes gratuita para los niños de las escuelas públicas del Centro Histórico; centro de formación de maestros de educación artística, y espacio para promover a través del arte nuevas formas de convivencia comunitaria.
    Lucina Jiménez, reconocida promotora cultural y directora del Consorcio Internacional Arte y Escuela (Con- Arte), asociación civil impulsora de la iniciativa, explicó los objetivos: "el primero será ofrecer educación artística gratuita (en danza, música y artes plásticas, en principio) a niños y adolescentes de primaria y secundaria, en un esquema no escolarizado pero sí con un mapa curricular, con un planteamiento académico riguroso".
    El segundo es formar maestros de educación artística, especialmente para la escuela pública, aunque también desarrollará proyectos de alto nivel para artistas profesionales. "En México se forman profesionales del arte, ejecutantes, pero no maestros. La profesión del maestro está devaluada socialmente y eso es algo que debemos revertir", dijo Jiménez.
    El tercer objetivo es contribuir a la regeneración del barrio donde se ubica La Nana, el cual presenta problemas como desintegración social, adicciones y violencia. "El proyecto –continuó Jiménez– tiene que operar en un sentido de regeneración, de cohesión social, haciendo del edificio un centro de vida comunitaria".
    Para lograrlo, se llevarán a cabo actividades culturales como conciertos, exposiciones, presentaciones de libros, discos y video-danza. "Queremos que sea un espacio en el que se rompan las fronteras entre los 'grandes artistas' y la gente para cual debiera estar hecha la obra".
    Desde el tercer y último piso del edificio se puede admirar un rico entorno: el Museo Franz Mayer, la iglesia de la Santa Veracruz, Bellas Artes, parte de la Alameda, vecindades de la colonia Guerrero y del norte del Centro Histórico. Ante esta visión, parece natural la propuesta de Jiménez de "impulsar la creación de un corredor cultural con las otras infraestructuras cercanas, especialmente el Museo Franz Mayer, el Museo de la Estampa y el mercado que está en Pensador Mexicano".

Experiencia
La Fábrica de artes La Nana tiene su antecedente en los programas que Con -Arte lleva a cabo desde 2006 en 23 escuelas del Centro Histórico y que atienden a más de 2 mil niños de cuarto de primaria a segundo de secundaria.
    Con-Arte ha trabajado, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (sep) y la Autoridad del Centro Histórico, en tres programas: Formación de formadores; Aprender con danza, a través del cual se imparten en esas 23 escuelas las horas lectivas correspondientes a educación artística, y Arte en la escuela, que presenta a artistas reconocidos en planteles de educación primaria.

Todos ponen
Cuándo podrían iniciar las actividades y con cuántos niños, dependerá del tiempo que se lleve rehabilitar el edificio; los trabajos ya dieron inicio.
    El gobierno de la Ciudad ya otorgó a Con Arte el comodato para el uso del inmueble y, a través del Fideicomiso del Centro Histórico (fch), recursos para efectuar los arreglos. Hace falta que se presente y apruebe ante el Instituto Nacional de Bellas Artes el proyecto ejecutivo de las intervenciones que se realizarán, pues el edificio está catalogado como patrimonio artístico del siglo xx.
    El que la Fábrica de artes La Nana esté a punto de ser una realidad se debe a la voluntad y la aportación de diversas instituciones y personas: organizaciones civiles especializadas en promoción cultural para niños; el gobierno local, por conducto de la Autoridad del Centro Histórico y del fch; el gobierno federal, por medio de la sep; instituciones de cooperación internacional como el     National Dance Institute o la Agencia Española de Cooperación Internacional, así como numerosos artistas y promotores culturales.
    Sobre esa confluencia de esfuerzos, Jiménez concluyó: "Si nuestros objetivos se cumplen y el proyecto se consolida, estaremos contribuyendo a la construcción de nuevos modelos de cooperación entre la sociedad civil y el gobierno para el desarrollo de proyectos culturales". —la redacción

Con 600 volts hasta La villa

El 15 de enero de 1900 se inauguró la primera línea de transporte eléctrico, que desplazaría a los llamados tranvías de mulitas. Al día siguiente, el servicio fue puesto a disposición del público, acto con el que se inició una época de renovación y modernidad sin precedentes para los mexicanos.
    La misión del tranvía era unir los alrededores de la capital con la zona central, y así equiparar a la Ciudad de México con las grandes urbes del mundo. Durante los meses siguientes, las líneas crecieron y aumentaron las rutas que conectaron el corazón de la ciudad con numerosas zonas urbanas y suburbanas.     Los servicios disponibles iban desde el transporte de carga o de mercancías hasta el traslado de presos, los paseos turísticos o los servicios funerarios.
    Para abastecer a la cada vez más extensa red de transporte eléctrico, durante la primera década del siglo xx se construyeron subestaciones como La Nana, obra del arquitecto Genaro Alcorta que se inauguró en 1908. Así se logró dar servicio a todas las rutas y afrontar las condiciones que imponía el crecimiento de la ciudad. Estas subestaciones generadoras, ubicadas en posiciones estratégicas por la Compañía Limitada de Tranvías Eléctricos de México, suministraron durante años el voltaje adecuado (600 volts) para poner en marcha el sistema tranviario.

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