Artistas y promotores culturales, aficionados al arte, niños, amantes de la buena música o sencillamente del buen café, son asiduos a este centro cultural, uno de los más activos y polifacéticos del Centro Histórico.

Por elena enríquez fuentes y sandra ortega


uno de los murales efÍmeros de 2009, realizado por
el colectivo la piztola
Con una actividad acelerada y permanente, el Centro Cultural España (cce), ubicado en Guatemala 18, ofrece muestras de artes plásticas, música, literatura, cine, teatro y danza; forma artistas y promotores culturales, y brinda actividades infantiles. Con otras instituciones, desarrolla iniciativas fuera de su sede, y cuenta con sala de lectura, biblioteca, auditorio y una terraza que es al mismo tiempo restaurante, café, bar y uno de los espacios musicales más efervescentes del Centro.
    Fundado en 2002, el CCE fue una iniciativa del gobierno español para estrechar los lazos de amistad con nuestro país. La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (aecid) aporta los recursos y lineamientos para el desarrollo de los proyectos y programas impulsados por el Centro.
A decir de su director, Jesús Oyamburu Fernández, el cce entiende “a la vida cultural, la vida cotidiana y a la educación como la base en la formación del ser humano y, por tanto, consideramos que son esenciales en el fortalecimiento de la conciencia del reconocimiento y respeto del otro”.

“siempre te sorprende”
Las actividades del cce se inscriben en cinco programas: form ación de profesionales en el campo de la cultura; reconocimiento de la diversidad y de los derechos culturales; patrimonio y memoria histórica; fomento y promoción de la creatividad e identidad cultural iberoamericana, apoyo a los derechos de diversidad sexual y estudios de género.
    Bajo este paraguas programático, el centro desarrolla alrededor de 600 actividades anuales y da servicio a 20 mil usuarios al mes, de acuerdo con el área de prensa del cce.
    En sus salas de exposición reciben a artistas jóvenes pero también a los ya reconocidos, de México, España e Iberoamérica. Lo mismo se expone pintura y fotografía que instalación y propuestas con nuevas tecnologías.
     En torno a las exposiciones se desarrollan actividades paralelas —infantiles, mesas redondas, visitas guiadas— que dan contexto y ayudan a comprender sus objetivos.


Taller de alebrijes. Uno de los 30 que se desarrollaron
en 2009

    Una política de puertas abiertas y la gratuidad de las exhibiciones facilitan la afluencia del público más variado. Lupita Jiménez, comerciante, a quien Km.cero entrevistó mientras recorría la exposición De rasgos árabes…, dijo: “estaba esperando a mi hija para ir a comprar cosas, aquí atrasito, vendemos joyería de fantasía y me dio curiosidad la televisión, está rarísimo esto, no sé qué es, pero las imágenes de los niños que pasan en la tele son muy conmovedoras”.
    También, el alto muro del interior del edificio y el del café La Terraza del Centro, dan soporte a obras de gran formato que se renuevan cada tres meses bajo la curaduría de Jorge Alderete. Por estas paredes han pasado artistas como Quique Ollervides, Óscar Reyes y Watchavato.
    En cuanto a la oferta musical, en La Terraza se organizan ciclos semanales. Los miércoles se presenta Jazz & Tapas, que ofrece diferentes tipos de ensambles de jazz en vivo; los jueves efervescentes están dedicados a la música en vivo de diferentes géneros musicales; los viernes (Club Sandwich) y los sábados (Selectors Boutique) están orientados a la música electrónica, principalmente a DJs de los géneros más variados tanto nacionales como extranjeros.     Eventualmente, hay espectáculos en vivo.
    Darío Sánchez, estudiante, es uno de los más fervientes visitantes: “este lugar no tiene igual, es chidísimo, una noche hay un mega reven de música balcánica y esa misma semana le puedes dar a la huaracha con el sonido La Changa, de Tepito. La programación es muy variada y siempre te sorprende”.


En permanente cambio
Democratizar el conocimiento
La propuesta educativa del cce, desde la educación no formal, incluye programas y talleres de especialización para estudiantes y profesionales de la gestión cultural, así como para artistas de distintas disciplinas.
    El objetivo general de estos programas, de acuerdo con Oyamburu, es democratizar el acceso al conocimiento y promover la creación de redes de agentes culturales, articuladas con los intereses y necesidades de las instituciones locales, con las que el Centro está en permanente diálogo.
    Todos los fines de semana hay actividades infantiles, espectáculos y talleres destinados a proporcionar herramientas para disfrutar de las manifestaciones culturales e incentivar la creatividad, la comunicación y el análisis.
    “En noviembre vine a un taller en el que me enseñaron cómo era el mundo de los muertos entre los aztecas: nuestros antepasados no creían en el infierno y pensaban que había muchos niveles del inframundo. Hice unas calaveras de papel padrísimas, fue muy divertido”, recuerda Luciano, de 7 años y vecino de la calle de Donceles.
    Además, el cce cuenta con una agradable sala de lectura donde se pueden consultar libremente la prensa de los últimos tres días, así como revistas culturales españolas y mexicanas; la biblioteca, por su parte, ofrece más de siete mil volúmenes sobre artes y gestión cultural. Ambos espacios tienen disponibles cuentos para niños de todas las edades.




Sala de lectura abierta
Una vieja casona y...
La elección del inmueble donde se estableció el cce no fue casual, señala Oyamburu. Respondió al interés de aecid por recuperar un monumento histórico, así como al deseo de contribuir a la rehabilitación del Centro y a la conservación de su patrimonio cultural y artístico.
    Para ello se eligió una vieja casona construida en un solar que perteneció a Hernán Cortés y posteriormente albergó residencias familiares, un convento, una pensión, un pasaje comercial y una bodega. Tras el terremoto de 1985, quedó abandonado, hasta que fue entregado por el Gobierno del Distrito Federal al cce, en 1997.
    La restauración conservó la traza original del edificio, sus decorados barrocos y los añadidos del siglo xix, mientras que se le dotó de elementos contemporáneos y funcionales adecuados para su nuevo uso.
    Debido al éxito de las actividades del cce, fue necesario ampliar sus instalaciones. Desde 2007, en el predio de Donceles 97, se inició la construcción de un anexo que incluirá un auditorio, con capacidad para más de 200 personas; una sala para exposiciones de gran formato, con más de 400 m2; una nueva biblioteca–mediateca, especializada en gestión cultural, y áreas reservadas para la creación de proyectos in situ. Se espera que la nueva sede pueda inaugurarse en los primeros meses de 2010.
    Durante la obra se encontraron vestigios arqueológicos relevantes; con ellos se integrará un museo de sitio en las nuevas instalaciones.
    Las actividades del centro tienen alcance local y nacional. En el Centro Histórico, trabaja para la recuperación integral de la zona y, en todo el país, con instituciones —públicas, privadas y civiles— realiza proyectos encaminados al fomento de las industrias culturales, la promoción de valores de convivencia para la preservación de la identidad, el fomento de la creatividad y la conservación del patrimonio cultural, señala Eva Gómez, coordinadora de programación.
    Todas las actividades que se realizan en su sede son gratuitas.
    El Centro Cultural España, a lo largo de sus ya más de seis años de existencia, se ha convertido en un espacio para la diversión, el aprendizaje, el esparcimiento y la educación. Visitar su página web para elegir entre todo lo que ofrece es una fuente de sorpresas.


 

www.ccemx.org

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