Capacitar diseñadores y artistas, y hacer ver que el arte puede hallarse
en las cosas y en los lugares más cotidianos, son los objetivos de esta
comunidad que reúne ya a más de 600 miembros.
Por Regina Zamorano

AsÍ lucÍa la avenida 5 de mayo el pasado 21 de marzo.
Si el pasado 21 de marzo caminó usted por la calle 5 de Mayo y creyó alucinar al verla atestada de hongos alegres y coloridos, tranquilícese. No era la entrada de la primavera, sino una instalación de Gallundera, la división de arte urbano del g
rupo h
orma.
Fundado hace cuatro años por la artista visual María Romero y el diseñador gráfico Iván W. Jiménez , grupo horma es una comunidad multidisciplinaria que busca trascender las diferencias prácticas e ideológicas que hay entre el arte y el diseño, mediante talleres, conversaciones e instalación de obras de arte en espacios públicos.
El centro de atracciÓn
Originaria de Santiago de los Caballeros, Sinaloa, María llegó a la Ciudad de México a principios de los ochenta, impulsada por un motor más fuerte que ella: el hambre de crear.
Con estudios en la Escuela de Artes y Oficios de la Universidad de Sinaloa, asistió luego a La Esmeralda, la Escuela Nacional de Artes Plásticas, ubicada entonces detrás de la iglesia de San Hipólito, cerca del metro Hidalgo.
A decir de María, en ese tiempo el Centro era muy peligroso, pero poseía un aura “marginal”, bohemia y clandestina, que seducía a los aspirantes a artistas, y ella no era la excepción.
Pero fue hasta 2004, a su regreso de un viaje de cuatro años por Europa, cuando harta de hostales y otros lugares ajenos, halló el que sería su estudio, en el número 21 de Allende.
Un año después, Iván W. Jiménez, egresado de la enap, se instaló en el despacho contiguo.
A la hora de la comida, ambos se enfrascaban en interminables charlas sobre las diferencias, en apariencia irreconciliables, entre arte y diseño.
Para 2006, el clima político del país era sumamente tenso. Como están a sólo una cuadra de la Asamblea Legislativa, a María e Iván les tocó ver cómo la gente —en medio de la campaña electoral y lo que vino después—desfilaba por las calles, se peleaba e insultaba. Esta situación los movió a crear un espacio donde sus disciplinas convivieran y se complementaran, en vez de enfrentarse. El grupo horma inició sus actividades.

avenida 5 de mayo el pasado 21 de marzo.
Abrir brecha
Actualmente, en las instalaciones de horma, en Allende 21, se imparten talleres de ilustración, creatividad, diseño de revistas, grabado, animación, marketing, gestión de un despacho de diseño y el curso “¡Quiero una beca!”, sobre cómo integrar una carpeta para obtener un apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Su objetivo es convertirse en referencia en la industria visual y formar diseñadores y artistas con capacidades técnicas y una visión clara de lo que quieren lograr.
Los talleres son impartidos por “hormadores”, no maestros. Son figuras reconocidas en el medio, ya sea de las artes plásticas o gráficas, como Jorge Barrios (artista plástico), Miguel Calderón (diseñador y empresario) o Joel Rendón (grabador). La información detallada del temario, el currículum de los
hormadores, los costos y el calendario de las actividades se puede consultar en la página electrónica del grupo.
María e Iván gozan de amplio reconocimiento en sus áreas. Ella ha recibido apoyos del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y ha expuesto en Londres y Berlín, entre otras ciudades. Iván obtuvo dos veces la beca Edmundo Valadés a la Edición de Revistas Independientes por la revista de diseño
ene o, que a la fecha lleva 15 ediciones.

MarÍa Romero en el taller del grupo horma.
Gallundera: red creativa
Actualmente g
rupo h
orma suma casi 600 miembros entre alumnos, colegas, asesores y gente que dona material.
Gracias a ese apoyo, y a lo que se recauda en los talleres, se formó la Gallundera —“red para atrapar escualos”—, la cual engloba los proyectos de arte urbano del colectivo.
La primera iniciativa se materializó en las agujas de tejer de Gerardo Betancourt, quien tomaba un taller cuando María lo cachó tejiendo. El joven sufría de ansiedad, y ella e Iván le ofrecieron canalizarla en un proyecto que tuviera un impacto positivo en el entorno. Así comenzó, en diciembre de 2008,
Lo que el viento a Juárez, obra formada por una serie de honguitos tejidos y bautizada así en honor al natalicio de Benito Juárez.
La fabricación se realizó bajo la dirección de María. Cualquiera podía contribuir efectuando distintas actividades: tejer, cortar patrones, decorarlos, rellenarlos o pegar botones. Los tejedores se reunieron dos veces por semana hasta la conclusión del trabajo, en marzo de 2010.
La pieza final se compone de 300 hongos e igual número de botellas llenas de agua para sostenerlos.

ivan jimÉnez en el taller del grupo horma.
Arte en la calle
Las personas sorprendidas por la instalación —que en el Centro se ha montado en la calle de Motolinía, la explanada de Bellas Artes y en 5 de Mayo— reaccionan con entusiasmo. Familias, parejas y solitarios se toman fotos con los honguitos multicolores, y algunos quieren comprarlos, pero no se venden.
En cambio, sí han viajado a Veracruz, Oaxaca y Puebla. Asimismo, como el gnomo de la cinta
Amélie Poulin, algunos de ellos han sido inmortalizados en foto o video en ciudades como Praga o Madrid.
María, Iván y Gerardo eligieron los hongos porque son al mismo tiempo “escultura, sombrilla, casa, mesa, silla, familia, alimento y crecen como una unidad”. También son un medio para que el público descubra que el arte puede hallarse en las cosas y lugares más cotidianos.
No era la primera vez que María e Iván realizaban una intervención urbana. Destaca su instalación
Banderita, banderita —idea de María—, para la cual, junto con amigos, rodearon la plaza de la Constitución con cinco mil soldaditos que rindieron honores a la bandera el 24 de febrero de 2005.

bandera, banderita, 2005.
Compromiso social
Gerardo, originario de Toluca y creador de
Lo que el viento…, fue el primer becario de g
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orma, debido a la originalidad de su proyecto y al compromiso que demostró. Las becas —que pueden ser por un año o por proyecto— consisten en apoyo con material, equipo y acceso gratuito a talleres; a los que vienen de provincia les ofrecen hospedaje.
En abril de 2010 se eligió a tres nuevos becarios. Ellos estarán a cargo de una nueva hazaña de la Gallundera:
Imaginar Patria.
El proyecto se enmarca en las festividades del Bicentenario, pero se inspira en el Taller de la Gráfica Popular, y consistirá en carteles que representen el concepto “patria” de cada artista. Las obras de los becarios y de los asistentes al taller de grabado —8 artistas en total— se fijarán en distintos puntos de la Ciudad.
La fuerza del g
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orma radica en la unión y el equilibrio de las visiones y capacidades de sus dos fundadores, así como en su afán de recuperar el entusiasmo perdido, porque en opinión de María, “pareciera que hoy sólo importa llegar a un objetivo y en esa obsesión de alcanzarlo te vas perdiendo de mucho”. Y agrega: “Yo creo que en el país y en el Centro Histórico podrían suceder cosas que todavía nos maravillarán. Tenemos mucho que dar y me gustaría que la sociedad se involucrara más en la cultura”.
¿Quién se apunta?