Después de tres años de análisis científicos y trabajos de restauración,
la escultura monumental mostrará al mundo por primera vez el colorido de
las deidades mexicas. En esta entrevista, el arqueólogo Leonardo López Luján
explica cómo la Señora de la Tierra transformará otra vez al Centro Histórico.

Por Patricia Ruvalcaba


Hermosa y terrible, la deidad reposa bajo lienzos plásticos color amarillo. Dividida en cuatro pedazos, la belleza predomina, pero cuando se le ve completa un escalofrío cerval recorre la nuca.
    Cada tanto, alguien toca la puerta del laboratorio instalado a unos metros de donde la pieza fuera hallada el 2 de octubre de 2006 —en el cruce de Guatemala y Argentina— y pide permiso para verla: primeras damas, príncipes, princesas, turistas o gente que va pasando. Leonardo López Luján, su custodio principal, explica una y otra vez las minucias del hallazgo, la anatomía de la diosa, las pistas que sobre el poderío del imperio mexica se han encontrado en el subsuelo. A principios de abril, Km.cero tocó la puerta.


la policromÍa es uno de los aspectos mÁs
sorprendentes de la pieza.
¿DespuÉs de tres aÑos de estudio, cuÁles son valores principales de la pieza?
Es el monolito más grande que se conoce, más grande que la Piedra del Sol, la Coyolxauhqui y la Coatlicue. Pero más allá de su tamaño y la belleza de la talla, es una obra maestra, lo que la hace excepcional es la conservación de sus colores —rojo, del cual se halló además una variante inédita, ocre, blanco, azul y negro—. Todas las esculturas o la gran mayoría sabemos que estaban pintadas (…). ¿Qué sucedió aquí? Muchos de estos monumentos se sacaron a la superficie sin cuidado, se lavaron, estuvieron a la intemperie. La Piedra del Sol estuvo expuesta en la Catedral y eso hizo que, si tenía algo de pintura, la perdiera. Hoy día una nueva generación de restauradoras (y nuevas técnicas) ha logrado que la gente que vea la piedra tenga la sensación que tenían los mexicas hace 500 años. Es decir, con todo su colorido.

¿QuÉ ha sido lo mÁs difÍcil del proceso?
La conservación de los colores. Los pigmentos de la piedra son en su mayoría minerales, son una especie de polvo hecho con minerales molidos. Los mexicas, cuando aplicaron esos colores, tuvieron que utilizar un aglutinante, una suerte de pegamento, para que los pigmentos se adhirieran a la piedra. Sabemos que era un mucílago de orquídea el cual, 500 años después desaparece y solamente quedan los fondos minerales.

¿Como si los colores estuvieran sÓlo espolvoreados?
Exactamente. Entonces se hicieron estudios en el Instituto de Materiales de la unam sobre la composición de la piedra y una serie de productos aglutinantes. El químico que mejor funcionó es uno de origen alemán, KFe, del cual se aplicaron varias capas.
    López Luján explica que también se adhirieron pedazos de la piedra que estaban dispersos. El escrutinio científico de la piedra y las ofrendas halladas en el subsuelo incluyó estudios petrográficos, de laboratorio, de microscopía electrónica, de fluidos sanguíneos y otros, en sitios como el Instituto de Conservación Getty (Los Ángeles), el Instituto de Limnología de la unam o la Universidad de Arizona. Se pudo determinar que se trata de una piedra volcánica proveniente de un yacimiento situado al pie del cerro del Chiquihuite, cerca de Tenayuca; en la Universidad de Nagoya (Japón), con un escáner tridimensional se elaboró un modelo que permite hacer réplicas, mediciones, análisis, juegos didácticos, “hasta llaveros”.


LAS GARRAS AFILADAS, ATRIBUTO DE LAS DEIDADES TELÚRICAS
Y NOCTURNAS.
¿Y el famoso hueco en el vientre de la diosa?
Ése es otro estudio que hicimos, los relieves. La piedra era un bloque cuadrangular, sólido, no tenía un hueco en la parte central. ¿Qué sucedió? Pues la piedra se rompió, y especulamos que alguien se llevó la parte central del monumento. La diosa en el vientre tenía esculpido un personaje. Tiene un relieve con dos pies, entonces es claro que había una figura humana, que es la que se llevaron. Era alguien importantísimo, porque esos dos pies están calzados con unas sandalias llamadas sandalias de obsidiana —decoradas con triángulos isóceles, que sólo usaban reyes y dioses como el del Sol o Coyolxauhqui, la diosa de la luna—. Pensamos que como era la imagen de un dios o un rey muy importante, los sacerdotes la han de haber recuperado y llevado a otro lugar.

¿CÓmo fue que se quebrÓ?
Cuando subimos los pedazos encontramos abajo una suerte de apoyos (…) y restos de palancas. Eso nos indica que ellos mismos estaban tratando de alzarla, porque continuamente elevaban el nivel de la plaza, como había muchas inundaciones y afanes de remodelación...
    Su destino era estar expuesta y estaba al pie de la pirámide. Ahí la podían ver todos los fieles que entraban a este recinto sagrado, que era como la meca de los mexicas y de todos los pueblos mesoamericanos. (Al tratar de subirla) como la piedra era frágil, (…) la quebraron. Luego subieron el nivel de la plaza dos pisos y la dejaron allá abajo. De manera que cuando llegó Cortés, él no vio el monolito.


los crÁneos y los huesos identifican a los seres de la oscuridad
que ayudaron a formar y el universo al principio del tiempo.
Entonces no es un monumento funerario.
El argumento es el que sigue. Ella es la diosa de la tierra, mitad mujer y mitad monstruo, muy venerada y muy temida, al principio del ciclo de la vida y la muerte. Los mexicas no enfrentaban el tiempo como nosotros, lineal, sino circular; al principio, en el alfa, en el origen, ella es la madre de todas las criaturas: reyes, humanos, sol, luna, animales, etc. Por eso tiene pliegues en el vientre, símbolo de que ha dado muchas veces a luz. Al final del ciclo, cuando llega el momento de la muerte, todos sus hijos tienen que ser devorados por ella, la diosa abre sus fauces y engulle a sus hijos.
    En los códices se representa a la diosa abriendo su boca o sus fauces de reptil y comiéndose todos los cadáveres. Si las fuentes dicen que al pie de la pirámide se enterraba a los reyes y si encontramos ahí el monolito de esta diosa, que es la que come los cadáveres de los muertos, puede ser que estemos ante un monumento funerario.
    Empezamos a excavar en torno a la diosa (…), las fuentes hablan de tres hermanos que fueron enterrados aquí y que se sucedieron en el trono. Atzayácatl subió al trono en 1469 y muere en 1481, lo sucede Tízoc, que muere en 1486, y lo sucede Ahuízotl, que muere en 1502. Por eso propusimos que ahí están sus cenizas. Hemos excavado hasta los 10 metros de profundidad y hemos encontrado muy buenos indicios de que estamos en una zona funeraria, siete ofrendas superpuestas, muy ricas todas ellas.
    Tenemos 32 años explorando (en el Templo Mayor) y ahora estamos maravillados, porque están apareciendo cosas que antes no habíamos visto, porque ahora estamos excavando en una parte que por su simbolismo era mucho más importante en relación con la pirámide. Pero hasta la fecha ni corroboramos ni rechazamos nuestra hipótesis, vamos a seguir excavando. Los escenarios posibles son que en algún momento encontremos una tumba, o tumbas y estarían constituidas por urnas de cerámica o de piedra, o que estemos interpretando mal los datos y nunca la encontremos.


LA PIEZA, AL PIE DE LA PIRÁMIDE.
¿Hay un tope para la excavaciÓn?
Sí, más o menos 15 metros de profundidad, que es donde terminan las capas culturales, es decir, todavía tenemos expectativas. Y si no, excavar hacia el oeste.



¿QuÉ informaciÓn nos ha dado que no conocÍamos?

Muchísimos datos. Sabemos ahora cómo se hacía el monumento, cómo se transportaba, cómo se pintaba, cómo se decoraba.
    Hasta la fecha se habían encontrado moluscos, fundamentalmente conchas y caracoles. Ahora estamos llegando a 360 especies distintas de moluscos identificadas; ahora sabemos de dónde provienen, unas de El Caribe, otras del Golfo, otras del Pacífico, unas vienen de lugares tan lejos como Nicaragua o el mar de Cortés.
    Asimismo, agrega el arqueólogo, esqueletos de águila real con estigmas de patologías, lo que hace suponer que vivían en cautiverio, quizás en el zoológico de Moctezuma, ubicado entonces donde está el Palacio Nacional. La integridad de ciertos erizos de mar implica que eran colectados por buzos, y luego transportados vivos a Tenochtitlan en contenedores con agua. Restos de peces como huachinango, pez murciélago, pajarito o globo, indican que “es posible que las trajeran de todos los confines del imperio de esa manera”.
    Y continúa: Ahora estamos casi cien por ciento seguros de que los mexicas traían las turquesas desde Arizona y Nuevo México. También hemos encontrado objetos de jade, que viene de la frontera de Guatemala con Honduras.
    Al sumar estos datos, vemos la importancia de un imperio. Tenoch-titlan era como la Manhattan de su tiempo. Como en París o Manhattan había artistas de todas partes, venían de Texcoco, Chalco, de todos los lugares, por eso tenemos esculturas espectaculares. (…) Tenochtitlan tenía toda la riqueza, de un océano a otro, y sus fronteras llegaban hasta Michoacán y al sur con Guatemala, pero esas fronteras políticas no eran comerciales, es decir, importaban productos que venían de más al sur y más al norte, lo que hizo a esta capital un verdadero emporio.


la escultura, antes del proceso de restauraciÓn.

En 1978, el hallazgo de la Coyolxauhqui transformÓ al Centro, se construyÓ el Museo del Templo Mayor... ¿QuÉ esperan que suceda con la Tlaltecuhtli?
    Será un evento único. Lo que estamos esperando son grandes colas, más que de extranjeros, que siempre hay un porcentaje grande, sobre todo de mexicanos. A Coyolxauhqui inmediatamente la vio la gente, surgió la curiosidad. La Tlaltecuhtli no se ha mostrado por este proceso de conservación, entonces hay una enorme curiosidad. Obviamente hay cultos populares, hay veneración de estos monumentos, va a haber una revaloración a nivel político. A nivel científico, muchas publicaciones, en los billetes de lotería, va a estar en todas partes.
    Dentro de dos meses esto se va a convertir en un lugar de primer orden y alguien vendrá por carácter estético, otros por interés científico, otros por su carácter mágico. Una obra de arte genera precisamente todas estas lecturas a lo largo del tiempo, puede ser diosa para los indígenas, demonio para los españoles, en la Ilustración es objeto de curiosidad científica o de identidad criolla, y puede convertirse luego en una musa de Diego Rivera u hoy en un objeto estético-científico. Eso es lo maravilloso.

AnatomÍa de Tlaltecuhtli

La restauradora Cristina BarragÁn durante una
sesiÓn de trabajo.
La Tlaltecuhtli (Señor/Señora de la Tierra), es “la figura de una diosa telúrica y nocturna”. Se trata de un “ser sobrenatural que dio origen con su cuerpo al cielo y al inframundo”, explican Eduardo Matos Moctezuma y López Luján en un artículo publicado en la revista Arqueología Mexicana (n.83, 2007).
    La pieza, preservada en aproximadamente 95%, mide 4.17m de alto por 3.62m de ancho; tiene un grosor máximo de 38cm y un peso estimado en 12 toneladas. Es de andesita de lamprobolita, “está esculpida en relieve, estucada parcialmente y policromada”. Su talla corresponde a la llamada “época imperial”, “cuando el arte oficial mexica había alcanzado su mayor refinamiento”. Cuando fue colocada, a finales del siglo xv, se hicieron fiestas de consagración y se enterró una ofrenda dedicatoria.
    La diosa está representada al final de su ciclo vital, dice López Lujan en entrevista. “De cuerpo entero, las dos manos y los dos pies (flexionados), tiene la boca semidescarnada, le está dando un sorbo a ese flujo de sangre que tiene desde el vientre, es decir, es medio vampira.
    “Lo que es espectacular es este cabello rizado; dentro de los cánones mexicas los hombres y las mujeres bellos tenían el cabello totalmente lacio. Los dioses del inframundo, de la muerte, tienen ese cabello muy rizado, entonces son terroríficos.”
    Los cráneos que tiene en codos y rodillas, la vinculan con la muerte, y una especie de diadema de banderas en el cabello, con el sacrificio.
    En este mes, la escultura será colocada en el vestíbulo del Museo del Templo Mayor. Se exhibirá junto con 60 de los 120 objetos de la exposición Moctezuma II, que estuvo en el Museo Británico de Londres. Habrá además 6 vitrinas con una muestra muy selecta de los objetos hallados en las ofrendas, sahumadores polícromos de cerámica y máscaras de madera, entre otros.
    La muestra, tentativamente, se inaugurará en junio o julio y concluirá en diciembre de 2011; la Tlaltecuhtli se quedará en el Museo Templo Mayor, hasta que sea concluido su propio museo de sitio.


Leonardo López Luján es doctor en arqueología por la Université de Paris X-Nanterre, investigador del Museo del Templo Mayor y director del Proyecto Templo Mayor desde 1991.

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