La Casa Refugio Hankili África inició formalmente sus actividades al recibir a sus dos primeros residentes: el escritor Fodé Sidibe y el músico y poeta Abdoulaye Diarra. Durante tres meses, ambos compartirán su conocimiento y su arte.
Por Patricia Ruvalcaba



el escritor fodÉ sidibe y el mÚsico y poeta
abdoulaye diarra.
En la calle de República de Cuba, en el tramo que va de Allende a Chile, la vida ha cambiado. Al movimiento de los vecinos, de los clientes del bar Río y de la casa de pelucas Amelia, se ha sumado la presencia de los primeros residentes de la Casa Refugio Hankili África, situada en los números 41-43.
    Además de español, ahora en esa cuadra se habla francés, algo de inglés y bamanankan, una de las numerosas de lenguas africanas—algunos estiman que hay mil 600. A la pasada bien se puede escuchar música tradicional africana del siglo vi o el sonido de un ngoni acoplado con el de un huéhuetl. Lo africano y lo mexicano se hermanan.
    La llegada, el pasado 26 de junio, de los primeros dos residentes de la Casa, ha causado un revuelo de fascinación. La gente los saluda, los auxilia, les enseña palabras.
    "Un sábado, tocamos aquí en la banqueta para recibir con música a (la titular de) la Autoridad del Centro Histórico. Al día siguiente vinieron unos vecinos a invitarnos a tocar en un cumpleaños. Luego vinieron más, y más. Tuvimos que rechazar varias invitaciones y explicar que vamos a hacer esto de otro modo", cuenta el escritor, músico y dramaturgo Koulsy Lamko, director de la Casa.
    "Hay una gran integración con los vecinos y estamos muy felices por eso", afirma.

Encuentro
La Casa Refugio Hankili África o Casa de las artes y culturas africanas es "un espacio de residencia de creadores africanos y de diáspora negra", apoyado por organismos nacionales e internacionales como Doen Holanda, la Fundación Príncipe Claus, icorn (International Cities of Refuge Network), el Fideicomiso Centro Histórico, Radio Educación y la uam-x.
    Además de ofrecer a los creadores solidaridad y "un refugio que les permitan reforzar su actividad creativa", busca convertirse en un punto de encuentro entre la cultura africana y la mexicana.
    Para ello, acoge a dos tipos de residentes. Por un lado, a artistas africanos perseguidos o censurados cuya obra está en riesgo. Este tipo de residencia dura un año, explica Lamko.
    En el segundo tipo, de tres meses de duración, se trata de que el residente comparta sus conocimientos y aprenda de creadores locales.
    Tanto Sidibe como Diarra pertenecen al segundo tipo de residentes y con su llegada, la Casa ha iniciado formalmente sus actividades. Los dos retornarán a Malí, su país de origen, el 19 de septiembre próximo.
    Ambos realizan numerosas actividades en Radio Educación y en recintos de la unam, la uam y la uacm. Además de ofrecer conciertos en plazas públicas del Centro, el 10 y 11 de septiembre participarán en el Encuentro de extranjeros residentes en la Ciudad de México. Asimismo, en las fiestas de Santiago Apóstol en Cuajinicuilapa, en la Costa Chica de Guerrero, y en el Carnaval de Yanga, Veracruz.
    El programa de residencia permitirá que ambos convivan con académicos, creadores, intelectuales, autoridades y público en general.
    Una de las aspiraciones de Lamko es "bajar los prejuicios" acerca de África. "Lo africano es el león, la jirafa y la cebra de Kenia, los niños con hambruna: África es igual a miseria. Como si no hubiera intelectuales, filósofos, ni artistas".
    En este punto, le interesa mucho que "los jóvenes sepan que (África) es una parte del mundo donde hay jóvenes con jeans, que están contentos, que bailan. Y que hay hombres y mujeres haciendo el amor durante las noches, y que hay felicidad, y conocimiento y sabiduría".


koulsy lamko, director de la casa.
La cofradÍa de los cazadores
"Hola. Gracias. Muchas gracias. Buenos días. Buenas tardes. ¡Provecho!".
    Expresivo, con una sonrisa amplia, el doctor Fodé Sidibe presume las fórmulas de cortesía que ha aprendido a poco más de una semana de haber llegado a la Ciudad de México.
    Lo que más le ha asombrado es la amabilidad de la gente. "He vivido mucho tiempo en Europa, y nunca encontré gente que salude así. Estamos muy contentos y agradecidos".
    Doctor en Letras por la Universidad de la Sorbona (París) y experto en culturas africanas, Sidibe está aprovechando su residencia en México para difundir sus conocimientos sobre la hermandad tradicional de los cazadores de Malí, tema en el que se ha especializado.
    "No se trata", aclara, "de un grupo de personas que se van a cazar animales, sino más bien de partícipes de una construcción social, política y filosófica originada en el siglo vi".
    La honestidad, la vida simple e incorrupta, la dignidad y la defensa de la libertad, así como una fuerte conexión con la naturaleza, caracterizan a los cofrades.
    La Cofradía de los cazadores (o Donso), elaboró la Carta de Manden, considerada la primera carta de los derechos humanos. Promulgada en el siglo xiii, fue la base de la Constitución del Imperio de Manden, que duró tres siglos, explica Sidibe.
    La Carta sirvió para abolir la esclavitud en África, ejercida primero por los árabes, y para resistirse a ella más tarde, cuando llegaron los europeos. De ahí que en la zona del Imperio Manden —los actuales Malí, Senegal, Costa de Marfil y Burkina Faso, entre otros países—, no se haya reinstaurado la venta de esclavos.
    La "filosofía de vida" proclamada por la hermandad persiste en la cultura africana moderna por debajo de los agregados árabes y europeos. En alguna medida confiere unidad al continente y es una especie de resistencia hacia los efectos negativos de la cultura occidental.
    Como parte de su programa de residencia, Sidibe supervisó y escribió textos sobre ese tema para el programa radial Negro –en particular, la emisión del 19 de agosto, a las 20hrs., en 1060 de AM–, así como para el libro África: ese hegeliano prejuicio, edición de la Casa Hankili que aparecerá a mediados de 2011.


Diarra, mientras ejecuta una canciÓn
a los herreros.
Los hÉroes civilizadores
Durante la charla, Abdoulaye Diarra, bajo y delgado, permanece impasible, hierático. Cuando llega el momento de hablar con él, se adelanta a la reportera como diciendo "primero, escucha". Toma su au donso ngoni, instrumento antiguo con una profunda caja de resonancia, cuerdas que se tocan a la manera del arpa, y coronado por una lámina de metal con anillos que suena como una sonaja dulce. Diarra canta, mirando siempre a los ojos a su interlocutora.
    La canción, a veces enérgica, a veces suave, es una alabanza a los "verdaderos herreros". El ritmo es muy antiguo, y Diarra, que tiene "una paleta de ritmos muy amplia" —va del siglo vi al hip hop—, improvisa varios pasajes.
    ¿Por qué honrar a los herreros? Porque "tienen el poder de dominar la materia". Ellos, las alfareras y quienes trabajan la madera son considerados "héroes civilizadores, pues fabrican a partir de la naturaleza".
    Los herreros, además, son los depositarios de los ritos de iniciación o de paso, así que tienen una categoría como de "magos o hechiceros".
    Por lo elevado de su arte, Diarra fue llamado por la Ópera del Sahel, que lo incluyó como uno de sus artistas principales en su representación mundial de 2007.
    Ahora bien, Diarra pertenece a "una congregación particular de griots: los donsojeli o cantores-poetas/cazadores", dice su semblanza. Le corresponde conservar intactos linajes, canciones y poesías antiguas. También es un "contador de la historia, un historiador", explica Lamko.
    A todo esto, Diarra ha vuelto a su seriedad. Pero su rostro pulido se ilumina bruscamente cuando se le pregunta cómo la lleva con Julio Hampton —ejecutante de huéhuelt y teponaztli y miembro del grupo Onka yólotl— con quien ha establecido amistad. Ambos planean grabar un disco de "música bastarda" con dotación de instrumentos prehispánicos y africanos. En tanto, harán algunas "tocadas" en foros públicos.
    Diarra, quien se ha sentido en México "como en casa", espera mostrar su arte a la mayor cantidad posible de gente. "Es lo que me hace sentir bien: soy alguien que viene a dar y a recibir".
Para conocer el programa de actividades de la Casa Refugio Hankili África, acuda a República de Cuba 41-43, Metro Allende. O llame al 5510 9464, de 10 a 18hr., o escriba a
casa-africa_mx@hotmail.com.

"dirigido a las orejas de todo el mundo"

La Carta de Manden, o Manden kalikan, fue proclamada en 1222 por Soundjata, fundador del Imperio de Malí, y sus pares. Sigue siendo la referencia principal de los sinbo o donso, grandes principales cazadores del Manden.
Los cazadores declaran:
Toda vida (humana) es una vida.
Es cierto que una vida aparece previamente a la existencia de otra vida,
pero una vida no es "más antigua", más respetable que otra vida,
así como una vida no es superior a otra vida.
Los cazadores declaran:
Toda vida que es una vida,
todo daño causado a una vida exige reparación.
Por lo tanto,
que nadie robe a su vecino,
que nadie cause dolor a su prójimo,
que nadie martirice a su semejante.
Los cazadores declaran:
Que cada uno vela por su próximo,
que cada uno venera a sus progenitores,
que cada uno educa como es debido a sus niños,
que cada uno "mantenga", cubra las necesidades de los miembros de su familia.
Los cazadores declaran:
Que cada uno vela por el país de sus padres.
Por el país o patria, faso,
es necesario oír también y sobre todo los hombres;
ya que "todo país, toda tierra que viera a los hombres desaparecer de su
superficie se volvería nostálgica inmediatamente".
Los cazadores declaran:
El hambre no es una buena cosa,
la esclavitud no es tampoco una buena cosa,
no hay peor calamidad que esas cosas,
en este bajo mundo.
Mientras que tengamos la aljaba y el arco,
el hambre no matará ya nadie en Manden,
si por ventura el hambre viniera a prevalecer;
la guerra no destruirá más al pueblo
para tomar esclavos;
es decir que nadie colocará en adelante la mordaza en la boca de su semejante
para ir a venderlo;
a nadie se golpeará tampoco,
ni a fortiori condenado a muerte,
porque sea hijo de esclavo.
Los cazadores declaran:
La esencia de la eclavitud es extinguida este día
"de un muro al otro", de una frontera a la otra de Manden;
los tormentos nacidos de estos horrores se terminan a partir de este día en Manden.
¡Qué prueba es el tormento!
Sobre todo cuando el oprimido no dispone de ningún recurso.
El esclavo no goza de ninguna consideración,
en ninguna parte en el mundo.
La gente de antes nos dice:
"El hombre como individuo
hecho de hueso y carne,
tuétano y nervios,
de piel cubierta de pelos y cabello,
se alimenta con alimentos y con bebidas;
pero su "alma", su espíritu vive de tres cosas:
ver lo que tiene deseo de ver,
decir lo que tiene deseo de decir
y hacer lo que tiene deseo de hacer;
si una sola de estas cosas viniera a faltar al
alma humana,
sufriría y se marchitaría seguramente".
En consecuencia, los cazadores declaran:
Cada uno dispone en adelante de su persona,
cada uno es libre de sus actos,
cada uno dispone en adelante del fruto de su trabajo.
Tal es el juramento del Manden
dirigido a las orejas de todo el mundo.


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