Desde 2007, el fotógrafo Rodrigo Vázquez se ha dedicado a repetir una centena de las tomas del patrimonio arquitectónico de la Ciudad de México que Guillermo Kahlo (1871-1941) realizó hace 100 años, por encargo del gobierno de Porfirio Díaz.
Por Sandra Ortega

Iglesia de la Profesa, en Madero e Isabel la Católica. A la derecha, la fotografÍa de Guillermo Kahlo (1908); a la izquierda, la de Rodrigo VÁzquez (2009).






















Repetir el ángulo exacto, las condiciones de luz y descubrir qué ha pasado con ese patrimonio fue el reto. "Quiero hacerle un reporte a Guillermo Kahlo —por eso el nombre del proyecto—, platicarle a él, con imágenes, qué fue lo que pasó con lo que fotografió. Es un reporte al pasado y al futuro. Es un diálogo con el tiempo, con una ciudad que es la misma, pero a la vez es totalmente distinta."
    El interés y cierta nostalgia por el pasado llevaron a Rodrigo Vázquez (1972) a encontrar, en el mercado de La Lagunilla, una inservible cámara con 100 años de antigüedad. La desbarató y se dio a la tarea de investigar su orígen y características para poder restaurarla. "Empecé a viajar al pasado, a sentir una profunda admiración por los que eran capaces de hacer excelentes fotos con esos aparatos y que tenían la magia de ser al mismo tiempo físicos, químicos, fotógrafos, creadores?".
    La cámara es un objeto pesado, de madera tersa y brillante. Puede tomar sólo una fotografía por vez y, para usarla, el fotógrafo debe cubrirse con un lienzo negro y disparar con una perilla que se presiona con la mano y, con aire, abre el obturador. A veces las exposiciones son de hasta 15 minutos.
    Una vez que la cámara estuvo lista, "fui a Chapultepec y tomé mi primera placa, de una fuente. La revelé y me pareció bellísima. Eso fue un parte aguas en mi vida fotográfica. Comencé a retratar edificios como una búsqueda del pasado." Fotografió Santo Domingo, la Antigua Escuela de Medicina, el Sagrario metropolitano y la calle de Moneda, entre otros.
    También empezó a investigar sobre los fotógrafos de principios del siglo xx y fue cuando descubrió el trabajo de Kahlo: monumentos, parques, vistas urbanas, edificios históricos. El impacto "a nivel técnico, estético y espiritual" fue muy grande, y decidió reproducir algunas de las tomas de Kahlo.
    La tarea concluirá parcialmente el próximo 28 de septiembre, cuando se inaugure en el Museo de la Ciudad, una exposición de 60 dípticos Kahlo-Vázquez. Las fotos de Kahlo que se exhibirán son, en su mayoría, positivos originales. En un segundo momento se editará un libro que contendrá aproximadamente 100 piezas.


Rodrigo VÁzquez en Catedral.
Curiosidades y coincidencias
El Reporte es un registro de cómo la ciudad se ha transformado, casos en los que el patrimonio "se ha devastado" y otros en los que asombra el cuidado que ha recibido.
    Las fotos de Kahlo, la mayoría tomadas entre 1904 y 1908 (algunas son posteriores) dejan ver, por ejemplo, cómo era la Plaza Guardiola, en el polígono que forman Madero, Eje central, 5 de Mayo y el Callejón de la Condesa. "Lo único que sobrevive de esa vista es la Casa de los Azulejos y la iglesia de San Francisco".
    También hay casos "maravillosos en cuanto a la conservación, por ejemplo, el Munal. Las dos versiones de la fotografía de la escalera muestran que se conserva prácticamente idéntica, porque lo único que ha cambiado son los focos y que hoy hay señalamientos del museo".
    Hay detalles curiosos. Kahlo fotografió la Catedral desde Palacio Nacional. Cuando Vázquez encontró el punto desde donde se tomó la imagen, el ángulo no coincidía. Reparó entonces en que el Sagrario y la cúpula mayor de Catedral, gracias a la restauración, se han alzado y enderezado, por eso era imposible encontrar la coincidencia exacta.
    Y se dan las coincidencias. "En 1912 estaban construyendo el monumento a la Revolución, que iba a ser el parlamento. Kahlo hizo una foto de la obra y ahora, cuando me subo a una grúa a 25 metros de altura —la altura que él tenía en el andamio al que se subió—, veo también una obra, la que se está haciendo 100 años después, para restaurarlo".
    En los casos en los que los edificios han cambiado radicalmente, planteó una alternativa para el registro. "Por ejemplo, el edificio de la Biblioteca Silvestre Moreno Cora, de la Suprema Corte de Justicia, en 16 de septiembre y Bolívar. Ese edificio creció hacia arriba. En estos casos estoy haciendo una toma idéntica a la de él, en la que el edificio se corta, y además propongo un encuadre nuevo, en donde vemos el edificio completo".

TÉcnica y talacha
"La talacha ha sido muy pesada, tengo la espalda lastimada por todo lo que he cargado. Subir al campanario de la Catedral, con todo ese equipo, es como correr un maratón y como casi todas las tomas son aquí en el Centro, vengo en bicicleta, con todo el equipo en la espalda".
    Cazar la luz exacta implica repetir tomas en la misma época del año y a la misma hora del día, lo que dificulta los trámites para obtener los permisos y encontrar que a veces una ventana fue tapiada, que han habido modificaciones serias en la arquitectura. "Todo esto es parte de la realidad de este momento y hay que registrarlo".
    "Estoy trabajando con dos cámaras, una tiene 106 años y otra 110", con la idea de obtener "un resultado a partir de las mismas herramientas, para que no fuera como una trampa".
    El laboratorio para procesar los negativos ha sido otro reto, pues investigó y trabajó en las fórmulas químicas de los reveladores y los fijadores, buscando el nivel técnico que alcanzó Kahlo. La meta es conservar los detalles en sombras y luces, "algo que para él es muy importante.
    En cambio, la impresión será con "una técnica muy moderna, haciendo un espejo con el hecho de que Kahlo, en su momento, utilizó también lo más moderno que había en su época".
    La obra de Kahlo es muy vasta. ¿Cómo decidió qué tomas reproducir? Primero fue necesario conocer su obra a profundidad, investigando en acervos como: Fototeca del inah, Academia de San Carlos, Fomento cultural Grupo Salinas, Fundación Televisa, Colección Carlos Monsiváis, Instituto de Investigaciones Estéticas de la unam y Colección de Cristina Kahlo, entre otras.
    Después eligió, de acuerdo con tres criterios: el valor estético de los edificios, su valor histórico y el valor fotográfico del trabajo de Kahlo.
    Reporte Kahlo es para su autor "un proyecto cargado de mucha magia", que en el camino entusiasmó igual a sacerdotes, arquitectos y guardias de los edificios, y que ha recibido apoyo directo de la Secretaría de Cultura del gdf, Conaculta, y la unam, la Comisión de Filmaciones, Grúas Cargo entre otras.
    "Lo que quiero —concluye Vázquez— es construir un lenguaje común con la ciudad y con sus habitantes (…), algo con lo que la gente sienta la emoción de mirar el pasado y el presente, y reconocer el valor que tiene el patrimonio y la ciudad en la que vivimos".

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