Educación artística para todas las edades, la apertura de un cineclub y un plan de presentaciones artísticas de diversas disciplinas, todo gratuito y de calidad, el Teatro del Pueblo recobrará su espíritu original: un lugar donde arte y vida cotidiana sean una misma cosa.
Por Patricia Ruvalcaba

Revitalizar este espacio cultural, el reto del Proyecto
Central del Pueblo
A la algarabía de clavos y martillos, al chapoteo espeso de la pintura fresca, siguieron la descarga de materiales y herramientas, la colocación de equipo y la instalación de la mesa de inscripciones.
En cuestión de unos días, a partir del 23 de agosto, fechas en que empezaron los trabajos de acondicionamiento de espacios, el Teatro del Pueblo quedó listo para desplegar una vasta oferta de 24 talleres gratuitos de arte para todas las edades, que se distingue de —y por lo mismo enriquece a— otras propuestas disponibles en el Centro Histórico.
Central Teatro del Pueblo se llama el nuevo proyecto, que además contempla el mejoramiento de los servicios culturales existentes en el Teatro —biblioteca, cafetería y galería—, la fundación de un cineclub, así como la presentación de artistas de diversas disciplinas.
Gratuidad, participación y vinculación son los ejes rectores de Central Teatro del Pueblo, según se lee en su presentación institucional.
Gratuidad, para garantizar que nadie quede excluido de aprender o disfrutar; participación, para que la gente contribuya a modelar el proyecto; vinculación con instituciones, colectivos y artistas externos, para proveer a los alumnos de una experiencia formativa más rica.
Otra novedad es el esquema de colaboración que permitió el arranque de Central Teatro del Pueblo: una organización civil pone su experiencia en la atención a poblaciones marginadas, mientras que tres entidades gubernamentales aportan los recursos financieros y de infraestructura.
OcupaciÓn festiva
En lo que hasta hace poco eran espacios vacíos o subutilizados en el Teatro del Pueblo, ubicado en República de Venezuela y El Carmen, ahora niños de 6 meses a 3 años reciben estimulación temprana, mientras que otros, de 4 a 13 años, aprenden el ABC del arte.
Quienes tienen 14 años o más acuden a talleres de artes visuales, escénicas o decorativas, o bien de música, video documental o diseño de prendas.
Los talleres duran tres meses. La propuesta pedagógica se basa en llevar a los aprendices directamente a la práctica, así como buscar en el entorno y en sus experiencias personales la motivación creadora.
Central Teatro del Pueblo espera atender a 500 estudiantes (20 por taller) en cada periodo.
Uno de los ejes programáticos del proyecto es "sacar el teatro a la calle y ocupar festivamente esta zona del Centro Histórico, donde existe una carencia de este tipo de eventos", explicó Mariano Andrade, presidente de Banda do Saci Capoeira México, A. C., organización que desarrolla la iniciativa.
"En esa ocupación festiva", dijo Andrade, "participarán varios talleres: se trata del desarrollo de una comparsa temática, donde convergen bailarines, percusionistas, zanqueros, gente de arte circense, de diseño de prendas, cartoneros y gente del taller de ensamble de banda, entre otros".

integrar el arte y la cultura con la vida cotidiana,
es otro de los objetivos
"Un artefacto vivo"
"La intención, además de tener un contacto cercano con la comunidad", resaltó Andrade, "es también la de volver a integrar la estructura del edificio tal como fue concebida en sus orígenes, como un artefacto vivo que pudiese integrar el arte y la cultura con la vida cotidiana de la gente".
Algunas estrategias están pensadas para reconectar física y culturalmente el Teatro y el mercado. Los talleres de diseño de prendas y de conservas, por ejemplo, se van a ofrecer en salones del mercado.
Los servicios culturales y las presentaciones artísticas están dirigidos a públicos con intereses diversos y de todas las edades.
Se planea que el nuevo cineclub atraiga al menos a 30 miembros inicialmente, realice maratones y ciclos, y que el Teatro se integre al circuito de importantes festivales de cine.
Para revertir el aislamiento en que estaba sumido el Teatro se realiza ya una campaña de difusión, que será permanente y una de cuyas estrategias es la comparsa callejera. Al cierre de esta edición se habían inscrito 380 personas.
Independientes y oficiales
Central Teatro del Pueblo es impulsado por la Banda do Saci, organización formada hace 10 años, y con experiencia en la enseñanza y la promoción artísticas en comunidades marginadas.
"La razón de ser del grupo", dijo Andrade, "es la vinculación entre el quehacer cultural y una postura social y política, de transformación de la vida cotidiana a través de la intervención cultural". Banda do Saci ha participado en centros culturales como el Faro de Oriente, Casa Talavera y La Pirámide, entre otros.
"En el caso de Central hay que tener en cuenta que no es un proyecto emanado de una institución de gobierno", explicó Andrade.
"Se trata de un proyecto de la sociedad civil, cuyo vehículo es una A. C., Banda do Saci, que integra talleristas, artistas y promotores de diversos orígenes en el concepto, ese sí nuclear, de acercar a la gente instrumentos de expresión y sensibilización artística".
"El esfuerzo lo emprende una A. C.", añadió, "porque es la que ha nucleado a este colectivo de artistas y promotores y porque es una figura que nos permite solicitar financiamiento".
El proyecto "se presentó en dos instancias gubernamentales, que le dieron su apoyo: la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados —que asignó recursos a través de Conaculta— y el Fideicomiso Centro Histórico. Cada una aportó la mitad del presupuesto de 3 millones de pesos con que contamos para desarrollar la primera etapa".
Luego se firmó un convenio con la delegación Cuauhtémoc, que administra el Teatro del Pueblo y opera allí un centro cultural.
Bajo los términos del convenio, Banda do Saci dispone de varios salones "y de capacidad de programación e inversión dentro del Teatro. Nos estamos haciendo cargo del pago a los talleristas de los seis talleres de la delegación y estamos incorporando otros 24 a las actividades del teatro". La relación con la delegación, dijo Andrade, "es excelente".
"En cuanto al personal, van a trabajar en el teatro 24 talleristas, todos artistas o artesanos en activo. Varios de ellos se encargarán además de las tareas de programación, difusión y desarrollo de relaciones con instituciones y proyectos culturales de diversa índole."
Manos que aprenden a percutir un tambor, a modelar una figura de barro o ensamblar piezas de madera; cuerpos que encarnan una historia en un escenario, tobillos que intentan guardar el equilibrio… En lo que eran salones semi utilizados, ahora se exploran sensibilidades, se goza y se aprende a ser comunidad.
Y es que, como dice el proyecto de Central Teatro del Pueblo, el cultivo del arte permite "tejer relaciones de solidaridad, desarrollar un carácter íntegro, creativo y participativo en los sujetos, concebir espacios de trabajo colectivo, lúdico, recreativo, fortalecer lazos entre diversas generaciones, géneros y clases sociales, sustituir en la medida de lo posible, la lógica de la mera competencia por la de la fraternidad".
Programa de educaciÓn
artÍstica multidisciplinaria
de Central Teatro del Pueblo: |
Talleres para niños:
1. Estimulación temprana, para niños de 6 meses a 3 años.
2. Iniciación en las artes, para niños de 4 a 13 años (artes visuales, animación, barro, teatro, danza).
Talleres para jÓvenes y adultos (14 años en adelante):
1. Artes visuales (pintura, escultura y escenografía).
2. Artes escénicas (danza contemporánea, teatro, acciones y happening, arte circense [zancos] y capoeira).
3. Música (percusiones y son jarocho).
4. Artes decorativas para la producción artesanal (cartonería, serigrafía, papel hecho a mano, conservas, diseño de prendas y carpintería).
5. Video documental.
6. Teatro para adultos mayores.
Informes e inscripciones: Teatro del Pueblo, mercado Abelardo L. Rodríguez, República de Venezuela 27, esquina con El Carmen, Centro Histórico, delegación Cuauhtémoc. |
El Abelardo o bodegÓn
de mercado con murales |
Corrían los tempranos años 30 del siglo xx. Ya pacificado el país tras la Revolución, el gobierno federal empujaba un proceso de modernización. Se trataba de instituir la esperada justicia social en todos los órdenes, educación, reparto agrario, introducción del salario mínimo, infraestructura, etc. En ese contexto, la construcción de mercados públicos para ordenar el comercio ambulante fue una solución de vanguardia. Más aún fue la idea de reunir en un mismo espacio un mercado con 355 locales, una guardería para los hijos de locatarios y trabajadores, dispensarios médicos, escuela, biblioteca y un centro cívico con un teatro. El mercado sería decorado con una vasta obra mural. Entre la vida cotidiana y el arte no habría transición, serían parte de una misma experiencia.
En 1933 se abrió la calle de República de Venezuela, con lo que quedaron separados el ex convento de San Gregorio y los ex colegios de San Pedro y San Pablo (siglo xvi), testimonio de la presencia jesuita en el Centro. Sobre las ruinas de las antiguas edificaciones, se construyó el conjunto Presidente Abelardo L. Rodríguez. El arquitecto Antonio Muñoz respetó los elementos arquitectónicos coloniales, pero también añadió detalles estilo belle époque, art nouveau y art decó, notorios sobre todo en el teatro, mientras que el mercado es estilo neoclásico.
La obra mural del mercado, de más de mil m2, fue ejecutada por una decena de artistas, como Ramón Alva Guadarrama, Izamo Noguchi, y Marion y Grece Grenwood. Los murales tienen el tono nacionalista de entonces y hablan de las luchas de los tr abajadores contra la explotación.
El conjunto fue inaugurado en 1934. Al año siguiente, el centro cívico Álvaro Obregón fue denominado oficialmente Teatro del Pueblo. El interior del teatro propiamente, con aforo para 500 personas, fue decorado por Antonio Pujol, mientras que en un claustro visible desde el ingreso al Teatro por la calle de Venezuela, O´Higgins pintó otra serie de murales.
El conjunto fue conocido popularmente como El Abelardo. Más tarde, el mercado quedó separado del Teatro. El comercio ambulante, que floreció en los alrededores en los años 80, así como la inseguridad y el descuido gubernamental, terminaron aislando completamente al conjunto, cuya existencia cayó en el olvido. Tras la recuperación del espacio público realizada en octubre de 2007 por parte del Gobierno del Distrito Federal, el conjunto quedó liberado. Como parte de los festejos por el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, se ha iniciado la restauración de la obra mural. |