La historieta y los juegos de cartas como Yu-Gi-Oh! tienen aquí
dos puntos de actividad frenética donde se conjugan diversión,
negocio y cultura.
Por regina zamorano

el comic rock show, con 11 aÑos de vida abastece a los aficionados del cÓmic
"He invertido unos 80 o 90 mil pesos", confiesa Octavio Martínez, de 42 años y quien desde los 17 colecciona cómics y juguetes del Hombre Araña. Sus manos lo delatan: gruesos anillos de plata con motivos arácnidos decoran sus dedos.
"Sólo me falta el número de la primera aparición del Hombre Araña, pero cuesta 41 mil dólares", dice Octavio, cuya colección se compone de tres mil cómics y mil muñecos del personaje.
En realidad, la historieta a la que él se refiere, se vendió en más de un millón de dólares en marzo pasado, según fuentes especializadas consultadas en Internet.
La charla con Octavio ocurre en el Comic´s Rock Show (
crs).
El
crs, en la calle de Basilio Badillo, es uno de los puntos del Centro Histórico que congregan a coleccionistas, principiantes y de hueso colorado, en busca de novedades sobre sus personajes favoritos. Con más de 11 años animando la escena del cómic, es toda una institución. Igual que la Plaza Atenas, en Eje Central 10, la meca del juego de cartas de Yu-Gi-Oh!, otra afición que va de la mano con las historietas.
Están además dos pisos del Bazar de la Computación y el Videojuego, en Eje Central 9, con locales especializados en productos japoneses; varias tiendas de cómics y juegos de tarjetas en la calle de Colombia, y Expo Reforma, en avenida Morelos, donde tres veces al año se celebra la convención de cómics La Mole.

EL CÓMIC JAPONÉS, O MANGA, LLEGÓ A MÉXICO EN LOS AÑOS NOVENTA.
MitologÍas contemporÁneas
Cargados con gordas carpetas negras, decenas de chavos llenan la explanada que está a la salida del metro Hidalgo, frente al Real Cinema.
Cada sábado, a partir de las 11 de la mañana, los jóvenes forman grupitos para hojear sus álbumes de tarjetas de juegos como Yu-Gi-Oh! En las otras ocasiones que lo mencionan lo escriben Yu-Gi-Oh! o Magic, dos de los más populares. Ahí, intercambian, compran o venden, para conseguir la ansiada carta que le falta a su
deck (mazo).
A unos pasos, abre sus puertas el Centro Cultural Miguel Sabido. De lunes a viernes, el espacio aloja a la Compañía de Teatro Náhuatl, pero los sábados se transforma en el alucinante Comic´s Rock Show.
La entrada cuesta 10 pesos y otorga acceso a un bazar con 50 expositores. Se venden desde juguetes
vintage, descontinuados y difíciles de conseguir, hasta el último grito de la moda en cómics, ropa, revistas, libros, disfraces y películas de personajes y superhéroes. Entre la una y las cuatro de la tarde, horas de mayor afluencia, hay hasta 250 personas recorriendo los pasillos.
Los muñecos están de pie o acostados en las mesas de los puestos. Los cómics cotizados se colocan en exhibidores para que sus portadas atraigan a los clientes. Los de menor valor están en cajas, en las cuales hay que esculcar con paciencia.
Para Samuel Shapiro, director del Centro Cultural, el fenómeno va más allá de coleccionar cuentos y muñecos. "Es muy importante que haya un espacio donde se toque este mundo, que se abra a los jóvenes, quienes se han identificado con nuevos arquetipos, en una mitología extraña y contemporánea, que no deja de tener sus bases en las mitologías antiguas".
En el lugar hay un foro para unas 100 personas donde se llevan a cabo conferencias, conciertos de rock, teatro y presentaciones de revistas, sin costo adicional.
Intelectuales, actores de doblaje y luchadores han compartido ese escenario con bandas que interpretan en japonés, la llamada "j-music": éxitos
pop y temas de caricaturas –para TV– japonesas.

INTERCAMBIO, COMPRA Y VENTA DE TARJETAS EN LAS AFUERAS DEL
COMIC ROCK SHOW.
El público del crs es heterogéneo, van familias y parejas, pero hay más hombres (70 por ciento) que mujeres.
También circulan
darketos con largas capas negras y ojos delineados, y otakus —aficionados a todo lo japonés— cuyas playeras, botones y morrales llevan estampados sus personajes favoritos.
Según sondeos del crs, la mayoría de los jugadores de cartas estudian o son egresados de carreras como física, matemáticas, arquitectura o ingeniería.
En cuanto a los aficionados al cómic, Edgar Alcalá, de Comics Spider, afirma que sus clientes son chavos de 18 años en adelante, universitarios o profesionistas, adictos a las historias "con un contenido bastante complejo".
Las historietas cuestan desde 20 pesos y pueden alcanzar precios exorbitantes si se trata de números agotados, raros o muy codiciados.
"Un cliente me encargó la primera aparición de Wolverine. Se lo llevó en más de siete mil pesos", cuenta Fernando Romero, dueño del local más grande del bazar, Comics México.
Erick Santillán, de Darkseid Comics, es coleccionista y comerciante desde hace nueve años. Dice que actualmente las historietas más populares son las versiones en español de la compañía Marvel Comics: Los Cuatro Fantásticos, Capitán América, Los Hombres X, La Mujer Maravilla, Spider-Man y otras. Los publica Editorial Televisa desde 2005, año en que adquirió los derechos.

SPIDER-MAN, CAPITÁN AMÉRICA Y LOS HOMBRES X SON ALGUNAS DE LAS HISTORIETAS MÁS POPULARES
Lo que está en boga se relaciona también con el cine. Este año se estrena la película de
Linterna Verde, así que el cómic, publicado por Mundo Vid, está en auge. Vid edita las series de Batman, un superhéroe siempre vigente.
La historieta japonesa, conocida como "manga", también es un producto clave. Se hizo popular en México en los años noventa, con la llegada de caricaturas niponas como Los Caballeros del Zodiaco. Los
otakus son sus principales seguidores.
No obstante, el manga ha perdido fuerza desde la crisis económica de 2009, que orilló a Mundo Vid, líder en este segmento, a reducir su gasto en los derechos de las historias.
En cuanto al cómic mexicano actual, no tiene un lugar preponderante. A decir de Shapiro, es poco conocido a nivel comercial, mientras que los clásicos —La Familia Burrón o Memín Pinguín— no son muy cotizados, así que no se les ve en los estantes.
¿Qué distingue al Comic´s Rock Show? Alcalá explica que lo primordial es socializar y convivir con expertos: "Yo empecé a visitarlo como cliente y no era tanto la compra, porque ésa la puedes hacer en muchos lados. Es la plática, el que te guíen para hacer tu colección". Y agrega, con una pizca de emoción: "Este lugar ya es un clásico".
El templo de Yu-Gi-Oh!
A unos metros de la Torre Latinoamericana, en Atenas Plaza, cada sábado se celebran peleas mortales. Las armas: calculadoras, agilidad mental y mazos de cartas.
Los combatientes se llaman a sí mismos "duelistas". Son aficionados al juego de Yu-Gi-Oh! ("el rey del juego", en japonés) que acuden al primer piso para participar en los torneos organizados por Alejandro Martínez, dueño de la tienda Xtreme Strategy.
El piso concentra más de 20 locales de venta de cartas, cómics, videos de anime (dibujos animados japoneses), manga, juguetes y accesorios.
El juego de Yu-Gi-Oh! es parte de la historia de un manga, creado en 1996 por el japonés Kazuki Takahashi, que cuenta las aventuras de Yugi, un duelista aficionado a ese juego.
Sus peripecias se transformaron en caricaturas para la televisión y luego salieron al mercado las cartas con las que jugaba el personaje. El juego llegó a México hace unos diez años, a través de tiendas especializadas en cómics.

HASTA 150 JUGADORES SE INSCRIBEN CADA SÁBADO EN LOS TORNEOS DEL JUEGO DE YU-GI-OH!, EN PLAZA ATENAS.
Las reglas son complicadas, pero el objetivo es quitarle al oponente los puntos con que se inicia la partida (ocho mil) hasta dejarlo en ceros. Para ello, se utilizan cartas de diferente valor y fuerza que representan poderes, lugares y criaturas, como monstruos, artefactos, magias y trampas.
El jugador puede diseñar su
deck como lo desee, pero debe tener 40 cartas y seguir las reglas publicadas en el sitio electrónico oficial.
Martínez lo define como "una especie de ajedrez; requiere mucha estrategia, inglés y matemáticas".
Atenas Plaza atrae a quienes quieren ponerse a prueba. "Aquí juega el Top 8 mexicano, que ha ido a representarnos a competencias en Japón, Alemania y Estados Unidos", señala Martínez.
Los viajes los costean los propios comerciantes, pues los logros de sus clientes dan prestigio al lugar. Orgulloso de ellos, Martínez asegura que ya tienen fama: "En todos los foros (en Internet) de Yu-Gi-Oh! hablan de nosotros, de la plaza y de los torneos que organizamos aquí".
En el área de juegos, ubicada frente a su tienda, hay una decena de mesas repletas de jóvenes. En cada torneo se inscriben de 100 a 150 jugadores; la cuota es de 25 pesos.
Lo que se acumula de las entradas, entre mil 500 y dos mil pesos, se reparte entre los cuatro finalistas en productos de Yu-Gi-Oh! También pueden llevarse cartas valiosas.
Hay tarjetas desde 10 pesos, y el precio aumenta según la rareza a 250, 500 u 800 pesos. Hay una carta valuada en 150 mil pesos en el caprichoso mercado internacional, porque sólo hay 10 en el mundo, pero son sólo de colección.
"Tengo aquí universitarios, estudiantes de preparatoria, que vienen en su tiempo libre a jugar", dice Martínez. "La mayoría lo toma como una diversión y les genera grandes satisfacciones".