Aquí conviven niños, niñas y jóvenes en situación de calle con estudiantes, profesionistas
y adultos que se dan tiempo para sorprenderse con las expresiones artísticas y los talleres
que se ofrecen. En el cine al aire libre, el ajedrez o las exposiciones, hay lugar para todos.


Por alonso flores

Sentado en una banca, a la salida de la estación Hidalgo del metro, Mario, un joven de 17 años que ayuda con la limpieza de un puesto de quesadillas, ya no repara en la estatua de José Martí (periodista, poeta y revolucionario cubano) que da la bienvenida al centro cultural que lleva su nombre.
    Sin embargo, de vez en vez se aventura al interior del recinto. “Yo ando por aquí todos los días correteando la chuleta, vengo de Santa María la Rivera y a veces entro a ver las fotografías o las pinturas que ponen, pero lo que más me gusta son los conciertos que hacen aquí afuera”, dice, mientras termina de enjuagar unos trapos.
    En la calle de Dr. Mora número 1, el Centro Cultural José Martí (ccjm) da cabida a diversas expresiones artísticas y de esparcimiento. En la explanada se puede ver cine al aire libre o hacer grafiti en mamparas, escuchar música y bailar. En el auditorio hay funciones de teatro independiente. En la galería hay exposiciones de fotografía y pintura. Se imparten además talleres para niños y adultos.
    También en el auditorio, por ocho pesos, se pueden ver películas y, por 25, asistir a los clásicos maratones que se proyectan dos viernes de cada mes, desde las nueve de la noche hasta las seis de la mañana. En estas jornadas, un grupo de trasnochados cinéfilos se reunen para ver sus filmes favoritos, agrupados por director, actor, tema o género.
    El ccjm “...se encuentra en una zona de gran afluencia, por lo que la programación se hace con la conciencia de incluir a todos los grupos sociales, con especial interés en aquellos más vulnerables, que difícilmente encuentran otras opciones de cultura. Se ha convertido en un espacio de cultura popular y diversidad”, comenta la directora María Eugenia Mondragón.
    El Jardín del Arte, con sus talleres, sobre todo el de ajedrez, la explanada en días de concierto y la galería, son los espacios más frecuentados. Al mes, apróximadamente dos mil 500 visitantes ocupan cada uno de estos espacios. En tanto, la biblioteca con un acervo de 95 mil libros, y las 100 butacas del teatro, llegan a tener hasta cuatro mil usuarios.

Pluralidad y respeto
Fabiola Estradio Lubier, interprete transgénero de las obras de teatro que ella misma escribe, como Me duelo de mi, que trata sobre la violencia contra las mujeres, señala: “Hasta ahorita este centro cultural es el único lugar que nos ha dado el espacio para nuestras presentaciones, nos tratan muy bien y el público también nos ha recibido de manera estupenda, es un lugar donde no se ve la discriminación”.
    Debajo del escenario, del lado de los espectadores, Violeta Trevizo, que vive en la colonia Roma y estudia la maestría en bioética, dice que este centro cultural, aunque “pequeño y limitado en cuanto a luces y escenografía”, es “un lugar alternativo e interesante”.
    La energía del Centro Cultural parece emanar de los colores y las imágenes del mural que abarca las tres paredes de la galería. Lo pintaron en 1976 los artistas mexicanos Luis Nishizawa y Mario Orozco Rivera, entre otros, y los cubanos Mariano Rodríguez y Fayad Jamís, con la colaboración de la crítica de arte Raquel Tibol; representa las luchas de los pueblos latinoamericanos, especialmente los cubanos y mexicanos, por su libertad.

Artes y batallas
En el Jardín del Arte, los sábados y domingos florecen en los talleres pinturas, alebrijes y melodías. Mientras tanto, de lunes a viernes, 12 mesas están dispuestas para las batallas de ajedrez, donde jugadores diestros y principiantes miden, sin costo alguno, sus estrategias.
Julio Soler tiene 68 años y es instructor del taller desde hace 22. Dice que lo más importante en el ajedrez, como en la vida, “es comprender el mundo, el tablero y reconocer a dónde nos pueden llevar nuestras decisiones, los movimientos de las piezas”.
    Con la estructura de un animal onírico en sus manos, Fatima Hernández, de 22 años, señala que en el ccjm los horarios y los costos son accesibles. “Vengo desde Naucalpan porque allá no encuentro este tipo de talleres y me gusta mucho el Centro”. El costo de los talleres va desde la cooperación voluntaria, como el de leyendas, hasta los 300 pesos por trimestre, que cuesta el de alebrijes.
    En tanto, para Armando Odín Téllez Girón, tallerista de alebrijes desde hace 10, “en el centro de la Ciudad, donde existen esencias de magia, misticismo, fantasía y color, pero también de fiereza y de lascivia, los alebrijes son los complices que lo representan en sus formas y colores”.
    Éste es el Centro Cultural José Martí, recinto que forma parte de la red de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal.

actividades

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• Talleres
Ajedrez
Vitrales
Alebrijes
Pintura infantil
Teatro infantil
Armónica diatónica
Actuación
Guitarra
Literatura fantástica
Creación literaria
Narración oral y lectura en voz alta
Zapoteco
Cultura y lengua náhuatl

El Centro Cultural José Martí abre sus puertas de lunes a sábado de 9 a 21hrs., y los domingos de 10 a 16hrs. Algunos programas se desarrollan fuera de este horario,
como los maratones de cine, que se llevan a cabo dos viernes al mes, de las 21 a las 6hrs. del día siguiente. Teléfonos: 5521 2115
y 5518 1496.

 

 

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