
La recuperación de los centros históricos de América Latina “es menos un problema y más una solución”, señala el presidente de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Centros Históricos (Olacchi).Por alonso flores

capilla de manzanares. Rehabilitar las zonas populares
promueve que “la gente que vive aquí, pueda quedarse”.
Académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, el ecuatoriano Fernando Carrión es un reconocido especialista en problemas y procesos comunes a los centros históricos de la región.
En octubre pasado, Carrión participó en la sesión inaugural del seminario permanente “Centro Histórico de la Ciudad de México”, creado por el Programa de Estudios de la Ciudad de la
unam.
En entrevista con
Km.cero el experto manifestó su punto de vista acerca de lo que ocurre en el Centro Histórico de la Ciudad de México: “Veo un trabajo significativo, porque lo están haciendo en sitios que no son turísticos, en calles que se transforman en espacio público que la gente recupera como un lugar de encuentro”.
“Es una gran innovación recuperar los espacios públicos al interior del Centro, para que la gente que vive aquí se pueda quedar acá, pero con mejores condiciones de vida. Y me parece que la Ciudad de México debería impulsar esto a otras ciudades para que puedan desarrollarlo”.
Para el académico, esa experiencia mexicana es trascendente, pues los centros históricos “son el espacio público por excelencia de la ciudad y, por tanto, el elemento fundamental de la integración social y de la estructuración de la ciudad”.
Como tales, “deben ser inclusivos en la redistribución de los recursos económicos, en términos de la representación política, en lo social, en los múltiples segmentos y aristas que esta palabra tiene... Hoy éste es el gran reto, la inclusión”, afirmó.
En las ciudades latinoamericanas ha sucedido, en algunos casos, que “se ha presentado el proceso de expulsión de actividades (no sólo residencial), sin reducir la pobreza y, más bien, expulsándola…, como el caso de Cartagena, en Colombia, que han tenido una propuesta única vinculada al turismo”.
Para Carrión, los centros históricos son lugares privilegiados de producción de memoria y símbolos de la resistencia a través de la identidad local, que rompen con la uniformidad que busca imponer la globalización.

Fernando CarriÓn
Proyecto, no sÓlo memoria
El también maestro en Desarrollo Urbano y Regional por El Colegio de México, señaló que “el centro histórico es el espacio público por excelencia de la ciudad y, por ello, se debe convertir en la plataforma de innovación del conjunto de la urbe y en objeto del deseo de la ciudad posible; es decir, que la centralidad histórica debe ser entendida como proyecto y no sólo como memoria”.
“Con el nuevo patrón de urbanización en América Latina —de introspección cosmopolita— las centralidades urbanas e históricas pueden asumir roles de encuentro, de representación y de disputa en términos sociales y urbanos”.
Sin embargo, dijo, en un contexto en el que los centros han perdido funciones centrales (políticas, económicas y sociales), y su población se ha desplazado, “podemos estar ante el fin de los centros históricos”.
Por ello, los proyectos de recuperación tienen que darle sustentabilidad, sentido y vida.
“Más allá de rescatar las expresiones culturales”, explicó a
Km.cero, “tenemos que dotarle y cargarle de nuevas expresiones del momento. Por ejemplo, toda la revolución científica y tecnológica que está viviendo el mundo, la evolución en las comunicaciones, tendrían que llegar a los centros históricos”.
“En algunos casos, como en del Centro Histórico de la Ciudad de México, ha habido incorporaciones tecnológicas, pero tienen que ser mucho más fuertes, porque las ventajas con la entrada de las nuevas tecnologías es que atraen a un actor patrimonial muy importante: los jóvenes. Hay que generar zonas donde los jóvenes puedan sentirse bien y vean en los centros un espacio de identificación”.
Las áreas centrales históricas deben ser vistas en su totalidad como un “gran proyecto urbano”. “El centro histórico debe convertirse en un
proyecto que asuma el sentido del futuro deseado. Debe convertirse en una propuesta –significativa y grande– como forma de adelantarse conscientemente al futuro. Es decir, un objeto de deseo a partir de un sujeto social con voluntad consciente”.

Hay que atraer a los jÓvenes
Democratizar el patrimonio
Lograr esas transformaciones pasa, desde su punto de vista, por reconstruir la gestión pública de estos espacios urbanos bajo la forma de un gobierno único.
“Los centros históricos son lugares cívicos donde la sociedad invisible se visibiliza y por donde la alteridad se genera. De allí que se requiera de un organismo público representativo que institucionalice este carácter cívico, que impulse su condición de gran proyecto urbano y que rinda cuentas de sus actos”.
“Así como no hay ciudades sin ciudadanía, no existe ciudadanía sin Estado; por lo que en cualquier propuesta sobre el Centro Histórico tiene que estar presente esta triada indisoluble: ciudadanía, ciudad y Estado, porque sólo de esa manera se tendrá más ciudadanos para más ciudad y, a su vez, más ciudad para más ciudadanos”.
“Para mí ésa es la sustentabilidad, la democratización del patrimonio. (…) que los sujetos patrimoniales, los actores patrimoniales, la sociedad local, puedan apropiarse de ese patrimonio sobre la base de la democratización”.
| olacchi, intercambio sur-sur |
La Organización Latinoamericana y del Caribe de Centros Históricos (olacchi) se formó en julio de 2007 “con personalidad jurídica de derecho internacional, como organismo de cooperación, coordinación y asesoría entre los Estados Partes y sus gobiernos locales y municipales”, a fin de preservar y potenciar el desarrollo de todas las estructuras urbanas que han sido clasificadas como patrimonios históricos en el territorio Latinoamericano y del Caribe, de acuerdo con el convenio para su creación.
En su calidad de presidente del organismo, Fernando Carrión considera que además de funcionar como “un puente con la unesco” es un espacio que permite el intercambio de experiencias horizontales sur-sur, “para que nos conozcamos más y podamos encontrar soluciones nosotros mismos a nuestros mismos problemas”.
Con casi tres años de trabajo, esta entidad internacional reúne a representantes de varios países, además de universidades y ONG´s.
La olacchi cuenta con un programa editorial que incluye la publicación de cuatro colecciones, de doce libros cada una. Se trata de trabajos académicos especializados en estudios urbanos, centralidades históricas y urbanas, y estudios de caso de 12 ciudades latinoamericanas. También edita la revista cuatrimestral centro-H, que “busca ser un espacio de debate, actualización, investigación y consulta para académicos, formuladores de políticas y opinión pública sobre las ciudades entendidas como entidades históricas, que cuentan con centralidades de valor histórico, social, económico y cultural”. www.olacchi.org |
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La ponencia “El centro histórico como objeto de deseo”, de Fernando Carrión, se puede consultar en
www.puec.unam.mx/fernando_carrion_ponencia.pdf |