POR BARRY WOLFRYD




A bundante en el Centro Histórico, la vitrina es una herramienta mercadotécnica sencilla y muy bien aplicada, que permite mostrar un producto o servicio de un modo directo al
transeúnte ocupado, sin necesidad de un discurso.
Y, sin embargo, en las vitrinas hay dos realidades, dos narrativas. Una es el producto que está a la venta en la tienda, local, puesto o, incluso, en las vitrinas portátiles y que, cómo los productos,
anuncios e información gráfica —en su mayoría hechos a mano—, expresan una actitud compacta, como un cuento corto con elementos para antojar al transeúnte.
Por otro lado, el cristal de la vitrina refleja el entorno del negocio, su ambiente. El reflejo es una ilusión donde los elementos de la vitrina se mezclan
con los de la calle o los pasillos, y crean escenas
efímeras con el paso de la luz del día.

Así pues, las vitrinas saben su cuento.