Por patricia ruvalcaba
Tal vez fue una intervención efímera de un artista conceptual, ya saben, algo titulado
Ruedas sobre rudas I o
Bicicletas muégano o Racimo veloz. O a lo mejor fue para una de esas pruebas de inteligencia: “¿cuántos rayos ves en este cuadro? Tienes 30 segundos para responder y ya pasó uno”. O quizás un grupo de bici amigos donó a México y el mundo una nueva técnica de estacionamiento a prueba de robos. O fue sólo una salida desesperada ante la falta de bici estacionamientos (tómese en cuenta que fue el primer domingo que Madero estuvo cerrada a vehículos; la escena se dio en Bolívar, cerca de Madero). O quizás fue un mensaje cifrado, para una especie de rally: “donde hay siete bicis apiladas, colóquese de frente a ellas, gire a la derecha 90 grados, dé cinco pasos al frente, entre a la cantina a su izquierda, pida una cerveza oscura de barril…”, etc. O sólo se confirma que “todo cabe en un jarrito...” .