
La cantina había sufrido una decena de asaltos y los visitantes ofrecieron un remedio. Una semana después, volvieron con una imagen del santo Niño Cieguito que se venera en la capital poblana.
Los primeros cinco años, la imagen estuvo en el salón de la planta alta de La India. Como la gente decía que en la noche se oían llantos de niño y las mujeres que subían al baño que allí está veían a un hombre "dando vueltas" o a otro dormido, con la cara recargada en una mesa, se decidió hacerle un nicho en la fachada, del lado de República de El Salvador.
En 10 años que lleva allí, cuenta don Nemesio, la imagen ha acumulado numerosos devotos. Gente que le pide favores y le paga por ellos en efectivo o con flores, veladoras, juguetes o dulces. Empleados de la cantina abren la vitrina para las personas dejen sus presentes. Cada tres meses, las limosnas acumuladas son llevadas a Puebla, a la iglesia donde se venera la imagen original; cada año, se retiran los demás presentes y se entregan igualmente en Puebla.
"Cuando es el día de llevarlo a pasear —2 de febrero, Día de la Candelaria—, lo sacamos". Personal de la cantina, familiares y amigos forman una pequeña procesión que lleva la imagen al templo de Regina Coelli, a dos cuadras de allí. Para ello, se le limpia, se le prepara vestimenta y se le da mantenimiento a su peluca.
Don Nemesio atribuye a la imagen el que, desde hace 15 años, no solo "ya no ha habido asaltos", sino que "no hay madrazos, no hay riñas aquí, siempre (la convivencia) es con cordialidad y respeto".