Entre los encantadores locales que quedaron al descubierto tras las acciones
de recuperación efectuadas en el barrio de La Merced, está el Café Equis, un
expendio que lleva más de ochenta años de proveer el preciado grano.

Por Patricia RuvalcabA


desde hace 80 años, el expendio ocupa este local, en
roldÁn 16
En 1930, cuando la esquina de la calle Roldán y la actual Venustiano Carranza hervía de gente –el mercado de La Merced estaba a un paso–, la aparición del Café Equis añadió al frenesí un estimulante perfume.
    “El aroma del café recién tostado es exquisito, y se extendía dos o tres manzanas a la redonda”, dice Carlos González, dueño del local.
    Sus tíos, abarroteros españoles, compraron en 1930 el Café Equis a unos paisanos y lo trasladaron de la calle de Corregidora a Roldán 16. Al mismo tiempo, introdujeron el tostador. Con un “¡ah!”, la gente pudo, por primera vez, presenciar el delicado paso del tueste del café. La novedad cundió entre los expendios, que así perfumaron sus entornos.



en el cafÉ equis preparan mezclas personalizadas
Mil 200 clientes
El tostador alemán del Café Equis estuvo activo durante más de medio siglo, y acompañó su ciclo de auge y declive.
    Hasta principios de los años setenta, “entraban de lunes a viernes de 300 a 500 clientes diarios y los sábados eran mil, mil 200”. Había una docena de empleados y una cajera, además de los dueños.
    Por esa época se difundió la idea errónea de que durante el tueste el café desprende humos tóxicos. Eso propició que inspectores delegacionales extorsionaran frecuentemente a los expendios; el Equis terminó vendiendo su tostador hacia 1982.
    Paralelamente, los negocios de la zona fueron golpeados por el traslado del mercado de La Merced a avenida Circunvalación —a principios de los sesenta—, luego por el comercio ambulante y, a principios de los ochenta, por la apertura de la Central de Abasto.
    En ese proceso, el Café Equis fue declinando. Para sobrevivir viró hacia la distribución al mayoreo, que desde hace 15 años ha sido su fuerte gracias al aumento del consumo nacional de café.




debido a la reubicaciÓn del comercio ambulante,
sus ventas han aumentado
revivir el espÍritu
Debido a la reubicación del comercio ambulante y a las obras de recuperación del Centro, las ventas en mostrador han aumentado 30% entre semana y 50% los sábados. Hace 10 años que venden café para beber mediante unas máquinas expendedoras que se cargan con café de la casa. Éste, por cierto, siempre ha sido de altura, con calidad de exportación, proveniente de Veracruz, Chiapas y Oaxaca.
    González, quien de niño trabajó en el Equis en vacaciones y se lo compró a su papá, don Gaspar, en 1995, planea colocar mesas en Roldán —ahora peatonal— y un tostador pequeño para revivir el espíritu con que nació el negocio.
    El exprés y el americano, los frapés y los capuchinos, harán más disfrutable la particular decoración del Equis, con sus fuertes gavetas y vitrinas de madera que hace 60 años construyera un carpintero alemán, así como las ilustraciones muy sixties con colores vivos, y los rótulos con fondo de papel aluminio del rotulador Carlos Pavón.
    “Somos un negocio representativo de la vieja guardia, donde se atiende personalmente al cliente”, dice un optimista González. “Anotamos la mezcla que llevan y, si quieren más, se les vuelve a hacer, o se les hace otra si no les gustó. Es algo artesanal”.
    Y de nuevo sale a relucir el aroma del café recién tostado: “Es tan exquisito que no me harta. Es una cosa que disfruto cada día de mi vida”.



“Serio y cumplido”
Gaspar González tenía 15 años y era pastor en su natal Rodillazo, en León, España, cuando sus padres lo enviaron a México, en 1927. Sus cinco hermanos ya estaban aquí y tenían negocios, sobre todo de abarrotes. Como ellos, Gaspar —el menor de once hijos— corría el riesgo de ser reclutado, pues España estaba en guerra con Marruecos. Al llegar a la Ciudad de México, se instaló en la calle de Mesones y se integró con sus hermanos a las arduas jornadas laborales.
    El trabajo y la Guerra Civil española le impidieron volver a ver a sus padres, y la palabra España aún le saca suspiros.
    Con los años, llegó a ser propietario del Café Equis y una especie de patriarca, conocido en la calle de Roldán por su rectitud y disciplina. “Hay que ser serio y cumplido”, “En la vida todo es a base de constancia y tenacidad. Así es”, dice enfático don Gaspar. Formado en la escuela del “honrar la palabra”, las operaciones con sus proveedores solían ser verbales.
    En la época de auge del Equis, surtía diariamente las cafeteras de numerosos restaurantes y hoteles del Centro, sobre todo de sus paisanos, como el Casino Español.
    Don Gaspar trabajó en el Equis hasta los 92 años; ahora tiene 97. Fueron 75 años, dice, de “ser café y oler a café”.


 

Café Equis
Roldán 16, esquina Venustiano Carranza. Metro Zócalo.
L-V 10:30-16hrs., S 9-17hrs.
Tel.: 5522 4263. cafeequis@prodigy.net.mx.

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