
Una hermosa mujer de cabellos ondulados duerme plácidamente a la orilla del mar, mientras un corro de ángeles la arrulla. La imagen no está en un museo, sino en un vestido de Modelos Chelo, una tienda de ropa muy poco común.
Por regina zamorano

algunos de los vestidos pintados a mano.
A primera vista, es una más de las boutiques que hay en la avenida 20 de Noviembre. Sin embargo, en dos de sus aparadores habitan maniquíes que llevan espectaculares vestidos pintados completamente a mano.
Las faldas amponas evocan motivos prehispánicos, históricos y religiosos. Allí, una Virgen de Guadalupe, el Tajín en pleno crepúsculo, o escenas de la Revolución y la Independencia. Allá, un vestido asemeja a un traje de soldadera con todo y cartuchera.
Un letrero advierte que se prohíbe tomar fotos, y sí, es difícil resistir la tentación de llevarse un recuerdo.
ArtesanÍas para vestir
Hace seis años, Héctor Gordillo y su hermana Elizabeth tomaron las riendas de Modelos Chelo, negocio fundado en 1963 por su abuela materna, doña Consuelo Villagrán.
Tanto doña Consuelo como su hija se habían especializado en modelos de fiesta y coctel, cada una de acuerdo con su época.
Al convertirse en "la tercera generación de Modelos Chelo", los hermanos Gordillo dejaron atrás sus carreras —él era fotógrafo y ella chef— e inmediatamente hicieron innovaciones.
Primero, introdujeron modelos de manta con flores hechas a mano, y hace tres años empezaron a pintar los vestidos para transformarlos en artesanías.
La primera colección estuvo inspirada en grandes maestros de la pintura. Así, adaptaciones de cuadros de Monet, Van Gogh, Picasso y Dalí cobraron vida en faldas, corsés y rebozos.
Luego fue la iconografía nacional: "ahora los diseños de manta pintados a mano con motivos mexicanos son nuestra firma", señala Héctor.
Íconos mexicanos
La marca utiliza shantung, seda, chifones y gasas para modelos clásicos.
Sin embargo, planea concentrarse en la manta, ya que su objetivo es revalorar la estética mexicana.
El año pasado, con motivo del Bicentenario, diseñaron una colección con símbolos y personajes patrios. Pero en general sus vestidos se componen de "collages ideográficos". Es decir, "tomamos distintos íconos —por ejemplo, la Coyolxauhqui, la Piedra del Sol o ideogramas mayas— y los combinamos de una manera original", explica Héctor.
La cerámica de Talavera, el Día de Muertos o las peleas de gallos también han inspirado algunas creaciones. Incluso han retratado al Centro, en un vestido con varios monumentos históricos como Bellas Artes y el "caballito".
Los vestidos pueden lucirse en graduaciones, bodas y fiestas especiales, donde sin duda son el centro de atención. Hay cantantes que les hacen pedidos para su vestuario y gente de provincia que les encarga trajes de carnaval.
Sus creaciones —"a medio camino entre un lienzo y un vestido", según Héctor— ya atravesaron el Atlántico. El año pasado realizaron un vestido inspirado en el cuadro
Las dos fridas, para una chica que recibió un premio en Francia.

EdiciÓn limitada
EdiciÓn limitadÍvsima
Prácticamente todo el proceso de confección se realiza en Modelos Chelo. El taller de pintura está en casa de Elizabeth, en Coyoacán, donde junto con dos asistentes se decoran los modelos.
Después de varias pruebas, descubrieron que lo mejor para decorarlos es una pintura especial para textiles, pues no quedan tiesos y se pueden lavar a mano con jabón y agua fría.
Cada vestido es único: realizan una sola pieza en una talla estándar, la 32, que después ajustan a la medida de la cliente; quienes se atreven a usar este tipo de vestidos son más bien jóvenes. Los trabajos sobre medida se entregan en un mes.
Las personas menos audaces pueden elegir entre los vestidos de manta decorados con flores, elaboradas en el mismo material o pintadas a mano. Éstos son los más exitosos, pues son más fáciles de usar a cualquier edad. Aun así, la producción también es limitada. Sólo hacen seis piezas de cada modelo.
Los precios van de los mil 500 a los 30 mil pesos. Eso costó el vestido de novia más original que han confeccionado. Fue para una boda temática centrada en la obra de Frida Kahlo: "Le propusimos un vestido con un retrato de la pintora en la falda, le agregamos vegetación, mariposas y gusanos; el velo fue un rebozo verde. Quedó espectacular", cuenta Héctor.
También fabrican accesorios como peinetas de flores de manta, bolsas y rebozos pintados a mano.
Hay meses en que venden 40 vestidos y otros hasta 300; las ventas varían dependiendo de la temporada. Febrero es un buen mes, por los carnavales, pero septiembre es el mejor, pues sus diseños van de maravilla con las fiestas patrias.
Lo que no se puede negar, tal como reconoce el diseñador, es que para usarlos, hay que ser extrovertida.
Modas Chelo
Av. 20 de Noviembre 127 PB, entre Regina y San Jerónimo.
M Pino Suárez.
L-S 11-19hrs., D 11-16hrs. Tel. 5709 1351.
www.modelochelo.net |