
Los recorridos permiten conocer las riquezas de la zona
desde ángulos muy diversos. Ya sea a pie o en tranvía, autobús o segway, en grupos
chicos o numerosos, informativos o interpretativos, la oferta es abundante y
cubre todos los bolsillos.
Por Patricia Ruvalcaba
Para conocer el Centro Histórico basta dejarse llevar por un tema; luego, la curiosidad hace el resto. Los vestigios prehispánicos, la huella de la orden franciscana, la época de oro de los teatros, la gesta masónica, las andanzas de Francisco Villa y Emiliano Zapata, la arquitectura de la Ilustración, los mercados de comida, el arte sacro, las librerías de viejo, la prescencia judía, las calles emblemáticas, las cantinas y pulquerías…
Km.cero hizo un paseo por los paseos en busca de opciones distintas del llamado “circuito tradicional”, que se limita al Zócalo y alrededores, así como Bellas Artes. Halló más de 40 recorridos que se pueden efectuar en agosto —y más para el resto de 2009. Muchos son parte del florecimiento de paseos temáticos que desató la recuperación del Centro Histórico, de acuerdo con operadores turísticos entrevistados. Los recorridos permiten al turista conocer las riquezas de la zona desde ángulos muy diversos. Ya sea a pie o en tranvía, autobús o segway, en grupos chicos o numerosos, informativos o interpretativos, la oferta es abundante y cubre todos los bolsillos.
Organizados por entidades de gobierno que buscan difundir el patrimonio, o por empresarios con una visión original, su efecto es patente: tras la primera experiencia, muchos paseantes no sólo se vuelven asiduos, sino más y más curiosos.

dos paseantes en donceles
“Nunca había levantado los ojos para allá”, dice conmovida Ana María Lira, de 61 años. Sus ojos miran la cúpula del templo de la Purísima Concepción de María, —la primera cúpula construida en el continente—, en la calle de Belisario Domínguez. “Siempre he venido aquí a misa y no sabía nada de lo que están diciendo”, añade la mujer, vecina de la zona.
Ana María se coló en el ameno e instructivo paseo Arte Sacro de la Ciudad de México, que incluye también los templos de Santo Domingo y de La Enseñanza y dura dos horas. Recién lanzado por la Secretaría de Cultura del D. F. (scdf), es uno de sus cinco paseos temáticos en tranvía disponibles en agosto.
Hasta 400 mil personas suben a estos camiones adaptados como tranvías de principios del siglo xx para aprender sobre historia, arte y leyendas, informa Francisco Ibarlucea, guía de la scdf.
Los recorridos buscan “mostrar el patrimonio relevante y poco conocido”, explica.
Cada guía “no nomás es historiador, es animador, sabe idiomas, es actor y narrador oral. Porque es muy importante hacer el recorrido lúdico y que la información sea agradable aunque sea seria”.
La entidad ofrece cuatro paseos fijos y varios “de temporada”, como Albores de libertad y Vivan los muertos (con obra teatral y cena incluidos), ambos para septiembre.
Según Ibarlucea, los paseos temáticos son una tendencia claramente establecida en el Centro y los usuarios están cada vez más informados.
“Ya no se conforman con la explicación de la fachada, quieren entrar a los edificios. También están pidiendo más lo teatral, la recreación, lo lúdico”.

PASEANTES PREGUNTONES
Que en 1914 Francisco Villa, personalmente, colocó una placa con el nombre de Francisco I. Madero en la hasta entonces calle de Plateros, es sólo uno de los detalles históricos que asombran a quienes realizan el paseo Baco y Clío, Villa y Zapata en la Ciudad de México.
“Me interesa incidir en la cultura popular mediante la Historia”, dice el etnohistoriador Armando Ruiz Aguilar, guía de esa ruta que visita sitios asociados a Villa y Zapata, e incluye tres cantinas. Con ese formato, “convierto las cantinas en aula; después de una copa la gente se relaja y empieza a hacer preguntas”.
En agosto se podrán disfrutar de esa manera un paseo sobre la Decena Trágica y otro sobre librerías de viejo; en otra modalidad, habrá dos paseos sobre vestigios prehispánicos y coloniales, uno gastronómico y uno arquitectónico.
Todos son parte de la oferta que desde hace 40 años desarrolla en el Centro el Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah) para mostrar tanto el patrimonio tangible (70% de la oferta) como el intangible.
“Lo que se transmite a los paseantes es la Historia oficial mediante explicaciones interpretativas”, detalla René Rivera, director de Paseos Culturales del inah. “Los guías son arqueólogos, arquitectos o antropólogos. Son gente con años de documentación e investigación. Generalmente, un guía se queda en un nivel explicativo. Nosotros abordamos el contexto, por ejemplo, damos los antecedentes de los dominicos, para llegar a cómo está compuesto un retablo barroco”.
La clientela de estos paseos a pie que duran de cuatro a cinco horas, “es gente ávida de cultura, con conocimientos previos. Buscan respuestas, son muy preguntones”.
Se trata de jubilados “que hacen de su tiempo libre una experiencia cultural”. Suele haber también extranjeros, sobre todo personal diplomático que quiere practicar su español y conocer la cultura mexicana.

“EL SIGLO QUE QUIERAS”
“Todo empezó como una tarea para la escuela de turismo; luego pensamos que podía ser un trabajo interesante”, dice Sandra Rodríguez, de Visitas Guiadas México.
En dos años de vida, la pequeña empresa, engendrada en el Centro, ha pasado de 15 a 21 trayectos por esa zona. Para Rodríguez, eso demuestra que “la gente quiere saber”. Diseñaron un formato práctico: paseos de dos horas cuyo tema es alguna calle o sitio, sábados y domingos en la mañana, y con guías certificados. No hay que reservar, ni hay cancelaciones —“si llega sólo un paseante, con él se hace el recorrido”.
Por 49 pesos, el cliente puede conocer el corredor cultural Regina, el barrio chino o “la orilla del Centro” —es decir, Puente de Alvarado, calle que les permite enlazar el Monumento a la Revolución con el Panteón de San Fernando, pasando por el Museo Nacional de San Carlos.
“Tenemos muchos clientes frecuentes; algunos ya terminaron el Centro y tenemos que movernos, porque si no, se aburren”. De ahí los próximos lanzamientos: Garibaldi, Bucareli, Museo de la Charrería y San Pablo.
“Uno vive aquí en la ciudad y no tiene idea en absoluto de la historia y la cultura que carga. Se cree que como joven uno dice ‘a mí me vale todo’. Pero no, es interesante, lo disfruto bastante”, dice Carlos Aceves, de 22 años y vecino de la colonia Portales. Aún no se repone de la impresión que le causaron el Museo Cuevas y su pieza central, La Giganta, puntos finales de un paseo por la calle de Moneda.
Yahar Mendoza, con seis años de experiencia como guía, dice que no termina de conocer el Centro Histórico. “Siempre salen lugares nuevos, una leyenda o detalle que no sabía o un nuevo lugar que se creó en un edificio antiguo”.
Además, a diferencia de otros sitios de interés, “el Centro tiene historia del siglo que quieras, desde lo prehispánico hasta hoy”.
Otra empresa turística que ha encontrado un potencial de trabajo en el Centro es Mex-Inca Travel. Ofrece siete rutas diseñadas “para ir más allá de lo tradicionalmente turístico, mostrando a nuestros pasajeros un rostro desconocido” del Centro, dice Miguel Mayett, ejecutivo de la empresa.
Los guías tienen el mismo perfil que los del inah, pero aquí “son flexibles en su explicaciones, pueden explayarse”.
Las salidas son diarias, siempre que haya al menos dos personas. Son seis horas de recorrido, pero el boleto incluye comida en algún local alojado en un edificio con valor patrimonial.
Entre sus rutas más llamativas están Luz y canto por la ruta franciscana, Antiguos teatros y palacios o Ruta masónica del Centro Histórico.

GUÍAS A LA CARTA
“¡A ver, júntense con un guía y vámonos!”. A espaldas del hermoso Colegio de las Vizcaínas unas 120 personas, la mayoría mujeres maduras, aplauden tras haber recibido una breve explicación introductoria. Luego buscan a alguna de las diez guías disponibles, quienes agitan en el aire sus sombreros.
El paseo se llama Educación femenina en la Nueva España y contempla el Colegio, el templo de Regina Coelli y la capilla de San Salvador el Seco. Es parte del programa Jornadas de Divulgación del Patrimonio, que desde hace 20 años ofrece gratuitamente la scdf. De 150 paseos dominicales por la Ciudad, 50 son en el Centro y las guías son maestras de secundaria que han tomado cursos de arte e historia.
“Me estoy instruyendo y cultivando”, dice Aida Rojas, jubilada de 60 años y residente de Jardín Balbuena. Lleva dos años viniendo: “Una va conociendo a las guías hasta que se queda con la que más le gusta. Unas se van más por lo religioso, otras, por la Historia o por los nombres de las calles”.
Con grupos de hasta 300 e incluso 500 personas, son inevitables los apuros y unos cuantos codazos, pero en esta ocasión el retablo churrigueresco del altar mayor de Regina Coelli valió la pena. En agosto está programada la visita Un convento real en la Nueva España; incluye el convento de Jesús María, el templo de la Soledad y la antigua acequia de Roldán.
Otra opción para disfrutar del Centro en familia, y sin gastar, es el programa Turismo para ti, de la Secretaría de Turismo del D.F. En agosto habrá seis recorridos entre semana, de más de seis horas, a bordo de unidades de la Red de Transporte de Pasajeros (rtp).

exÓticos
Si su debilidad es la buena comida, los chefs Yuri de Gortari y Edmundo Escamilla efectúan paseos gastronómicos por mercados del Centro una vez al mes. El 6 de agosto toca a La Merced. Hay que llevar las papilas gustativas preparadas para una degustación de comida oaxaqueña, y una bolsa de mandado, “porque nadie resiste la tentación de comprar”, dice De Gortari.
A veces el ingrediente exótico está en el medio de transporte. El Turibús, del que se puede subir y bajar todo el día, cuenta con audio-guías y hace paradas en seis sitios significativos del Centro.
Si en lugar de ver el copete a los edificios prefiere deslizarse a ras del suelo, hay que montarse en un segway, plataforma con ruedas, eje y manubrio, que se desliza gracias a un juego de campos magnéticos. Hay tres rutas para el Centro; un instructor-guía proporciona una charla anecdótica, pero lo más memorable es la sensación y la perspectiva que da el juguetito.
Ahora que para profundizar en el conocimiento de una cultura con 500 años en México, reserve en La presencia judía en el Centro Histórico, visita guiada que incluye en paradas en vecindades, sinagogas y calles como Jesús María y Santísima.
La revista Retos y Ritos del Centro Histórico también organiza tres paseos, cuyos ejes temáticos son: leyendas, palacios y el centenario de la Independencia.
Agosto no alcanza para conocer el Centro en todas estas variantes, pero es un mes excelente para empezar a darle rienda suelta a la curiosidad.
• Es común que los paseantes hagan un recorrido y vuelvan por otro, y otro. Y que su interés evolucione hacia la arquitectura o la historia o la iconología. Preguntan cada vez más al guía, piden información escrita, luego libros especializados o toman cursos. “Es un momento muy bonito cuando empiezan a hablar de ‘pilastras’ o ‘pechinas’”, dice el guía Yahar Mendoza. Para su colega Armando Ruiz, “es un piropo cuando un paseante me pide fotocopias de mis notas”.
• Esther Salazar, de 57 años, no sólo conoce ese proceso, sino que vive de él. Tras cinco años de ir a las tumultuosas visitas guiadas de la Secretaría de Cultura, empezó a proveer a los paseantes de información sobre el tema de cada sesión. Lleva cinco años vendiendo fotocopias de artículos, revistas y libros a quienes ya entraron en la fase insaciable. Otro compañero halló un nicho distinto: vende sombreros, bastones, bancos plegables, patines del diablo y otros aditamentos útiles a los fatigados paseantes.
• Las mujeres maduras son el principal cliente –de 60% a 90%– de los paseos temáticos, según los operadores y guías entrevistados. “Tienen más tiempo e interés que los hombres”, piensan algunos. El director de Paseos Culturales del inah baraja una hipótesis sugestiva: “Las formas de ligue han venido cambiando”.
• ¿Y qué hay tras bambalinas? Trazar una ruta turística en el Centro tiene sus queveres. Los actos masivos, cierres de calles y obras obligan a hacer “adecuaciones diarias” a los recorridos. “Que no va a ser Madero, sino jesuitas…Tenemos que ser versátiles, traer en la cabeza la información de todo”, explica el guía de paseos en tranvía Francisco Ibarlucea.

• Km.cero probó un poco de esas vicisitudes. Durante un recorrido por la calle de Moneda, súbitamente un hombre interrumpió al guía y soltó un sermón, a gritos, sobre el Juicio Final, mientras enarbolaba unos papeles mugrientos. Cuando terminó su retahíla, se fue dando zancadas furibundas. En otro paseo, en el templo de Regina Coelli, la coordinadora pasó un rato de zozobra cuando le dijeron que no se iba a poder entrar al hermoso “miniconvento” que allí hay. “Es que el padre olvidó dejar la llave”. Afortunadamente, no fue así.