
En la colonia Centro hay 56 plazas. Km. cero recorrió algunas que por su ubicación, secretos y particularidades, son todo un hallazgo.
Por alonso flores

en el barrio de La Merced, en una misma calle, seis plazas se suceden, como un rosario. El corredor estÁ siendo remodelado, y los trabajos terminarÁn en el curso de este aÑo.


Nuevos semblantes
Un jardín con plantas de bambú y una escultura del líder socialista Ho Chi Minh sorprenden al paseante en el cruce de 20 de Noviembre y Nezahualcóyotl.
La plaza se llama de la Libertad de los Pueblos. Fue diseñada por la embajada de Vietnam en México, en honor a quien fuera presidente de la República Democrática de Vietnam de 1954 a 1969, durante la invasión estadounidense.
Inaugurada el 16 de enero de 2009 como parte de la recuperación de espacios públicos, tiene una forma semicircular y su vegetación da una buena sombra. Gustavo López, de 27 años, aprovecha a media tarde para comerse allí una torta, antes de reanudar su trabajo en un almacén de ropa. “Me gusta aquí, está limpio y tranquilo, un buen lugar para olvidar el ajetreo y el ruido de los carros”, dice.
Renovada recientemente durante la conversión de la calle Regina en andador cultural, en la esquina con Bolívar se encuentra la plaza de Regina Coeli. Con sus jardineras y altos árboles, así como su fuente seca que hace brotar el agua desde el suelo, y una iluminación especial, se ha convertido en uno de los lugares favoritos de habitantes y paseantes.
Don Delfino Morgado, de 69 años, reposa allí luego de tocar su guitarra y cantar en bares del Centro. “Yo conocí la zona hace 20 años, estaba descuidada y llena de maleantes; ahora quedó de peluches para descansar, es de las que prefiero en todo el Centro, llega la gente a echar novio y las señoras a platicar. Así como está hasta le cantaría la canción Bonita, de Luis Alcaraz”.
La historia de esta plaza se remonta a 1533, año en que se fundó el convento que le da nombre y del que persisten el templo, de estilo barroco, y un edificio que alberga al asilo Concepción Béistegui. Se la conocía como Plaza Chiquita de Regina. Para 1868, el regidor del ramo, insistía en que “debía barrerse y regarse todos los días por los aguadores que concurren a la fuente de Regina a sacar agua”.
ALGUNAS PLAZAS EN EL CENTRO HISTÓRICO
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Las mÁs recientes
A las plazas de antaño se han sumado otras en el último cuarto de siglo. La de la Solidaridad es una de ellas. Allí, en un entorno verde, los jaque mate son cosa cotidiana, pues desde las 10 de la mañana y hasta que el sol se oculta, decenas de ajedrecistas compiten o miran competir. Ellos la llaman la Plaza del Ajedrecista.
“Yo vengo desde hace 10 años y me gusta jugar y conocer gente, el problema es que han puesto rejas en las jardineras, lo que nos impide jugar con comodidad”, señala Luis Palmes, de 36 años, quien estudia una maestría cerca de este lugar.
Construida en donde estuvo el Hotel Regis hasta el sismo del 19 de septiembre de 1985, en Av. Juárez, entre Dr. Mora y Balderas, se inauguró un año después, en memoria de la solidaridad que mostró la población durante la tragedia. Colinda con la Alameda y con el Museo Mural Diego Rivera, que aloja el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, rescatado del colapsado Hotel Del Prado.
Más majestuosa, también en Av. Juárez, entre Luis Moya y Marroquí, se inauguró en 2005 la Plaza Juárez. En 27,000 metros cuadrados, alberga la nueva torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Tribunal Superior de Justicia del D. F., el Museo de la Tolerancia, el Hotel Bamer y el templo de Corpus Christi, actual Archivo General de Notarios de la Ciudad de México.
Es un lugar de transición entre Paseo de la Reforma y los edificios coloniales del Centro. En sus espacios abiertos se encuentra la fuente-escultura País de Volcanes de Vicente Rojo, dedicada al agua —un espejo de agua con más de mil pirámides rojas y una pequeña cascada—. A su alrededor se llevan a cabo exposiciones fotográficas y de escultura, y en uno de los muros que la flanquean se puede apreciar Velocidad, escultura-mosaico mural de David Alfaro Siqueiros.
Es poco visitada por los habituales del Centro, quienes la ocupan son en su mayoría funcionarios, trabajadores y visitantes de las oficinas aledañas.
Benjamín Laureano Luna tiene 85 años. Estudió en el Centro hace más de 50 años, y opina que esta plaza “no tiene armonía con la Alameda, con la tradición de las calles. Por otro lado está muy bien que la ocupen para exposiciones, porque la cultura es fundamental para la Nación”.
Detrás de la Torre Latinoamericana, en los terrenos que ocupara uno de los conventos más grandes del país en los primeros años de la Colonia, fue abierta al público en 2001 la Plaza del Atrio de San Francisco.
Con el apoyo del museo Soumaya, ha recibido exposiciones de diversa índole, desde esculturas de Rodin y Juan Soriano, hasta intervenciones de arte contemporáneo. Especialmente en ésta, pero también en otras plazas, el disfrute del arte es uno de los usos más contemporáneos del espacio público.
Como se ve, hay mucho por recorrer y descubrir en las plazas del Centro. Visitarlas es apropiarse de ellas para disfrutarlas y también para cuidarlas, como parte de nuestro patrimonio común.
| espacios con sentido humanista |
“En el siglo xvi la ciudad, lo que ahora es el Centro Histórico, fue creada con las tendencias renacentistas de la época, con sentido humanista. Cada dos o tres calles había una plaza para que la gente pudiera descansar, reunirse”, señala el director de Desarrollo Inmobiliario del Fideicomiso del Centro Histórico (fch).Recobrar ese sentido humanista es uno de los propósitos de los trabajos que se llevan a cabo en el Centro. “Primero fueron las calles, luego las fachadas de los edificios, ahora las plazas y los jardines son la tercera etapa de la recuperación del espacio público”, explica el funcionario. La plaza de San Juan, diseñada por el ingeniero Miguel Ángel de Quevedo, fue remodelada hace un año a través del Programa de Mejoramiento Barrial diseñado por la Secretaría de Desarrollo Social. “Aquí vengo a leer, a platicar con amigos, a jugar con mi perro, o simplemente a descansar. Hace poco más de un año que regresé a vivir al Centro y ahora sí puedo disfrutarlo, sin tanto ruido de los comerciantes, con la posibilidad de caminar por sus calles y disfrutar de esta plaza, que ya no es refugio de indigentes y maleantes”, dice Alejandro Hernández, de 36 años, maestro de secundaria y vecino de la calle Ernesto Pugibet. Desde su ventana, él ha visto la transformación: renovación de pisos, instalación de un área de juegos infantiles que pronto se llenó, plantas que florecen e incluso la apertura de un café con mesas al aire libre.El papel de los vecinos es fundamental, dice la directora territorial de la Delegación Cuauhtémoc. “Se puede remodelar físicamente una plaza, pero sin la participación de la gente para cuidarla, rápidamente se deterioraría. Porque son importantes para las familias, para los niños, son los únicos espacios que tienen aquí en el Centro para su recreación”, añade. Hasta ahora, el fch, con el programa de Reordenación del Espacio Público de la Secretaría de Desarrollo Social federal, ha intervenido las plazas de Regina y la Aguilita. Y están en puerta, junto con el programa Hábitat de la misma Secretaría, las plazas de la Santísima, Loreto y San Ildefonso, la calle de San Jerónimo y el corredor Mariana Rodríguez del Toro. Además de Garibaldi, que ya está en proceso. (A. F.) |