El Centro presenta un patrón de enfermedades ligado a la pobreza y la atención a la enorme población flotante, impone retos especiales.
Por patricia ruvalcaba

el Hospital de JesÚs, el primero de AmÉrica, da en promedio 3 900
consultas al mes, en 32 especialidades
Más allá de los museos y las joyas arquitectónicas, y con una infraestructura hospitalaria que supera por tres veces lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (oms), en el Centro Histórico se libra día a día la antigua lucha humana contra la enfermedad y la muerte misma. En pleno corazón del Centro, más de mil niños llegan al mundo sólo en el hospital Gregorio Salas, en calle Del Carmen 41. En el mismo nosocomio, el servicio de urgencias atiende a diario a más de 100 personas, la mayoría con descompensaciones de enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes.
A unas cuadras de allí, en la avenida 20 de Noviembre, el venerable Hospital de Jesús da consulta —en 32 especialidades— a casi cuatro mil almas por mes. Una ambulancia del erum, apostada en las cercanías del Zócalo, está en alerta permanente para atender desde una insolación hasta una herida grave. Otra unidad cubre la Alameda Central. Durante las concentraciones masivas se activa una brigada médica “de a pie” o su modalidad en motocicleta.
    En este breve fresco no faltan los contrastes. A pesar del excedente hospitalario de primer y segundo nivel—, hay quienes por falta de recursos se atienden en dispensarios dispuestos en iglesias. Y si, por un lado, la población del Centro presenta un patrón de enfermedades ligado a la pobreza e incluso a la indigencia, por otro, una población flotante de más de 700 mil personas al día, según la encuesta Origen-Destino inegi 2007, impone retos médicos especiales. Socorrer a una persona en paro cardiaco en el núcleo de una multitud, puede ser una hazaña; encontrar a un niño para completarle el cuadro de vacunación, puede ser otra.


Las dolencias mÁs comunes incluyen las infecciones prevenibles y las secuelas por enfermedades crÓnicas descuidadas.


El triple
Asiento de los primeros hospitales del continente americano, el área que hoy se conoce como Centro Histórico llegó a concentrar, durante la Colonia, las principales instituciones de salud del virreinato. Fue en el último cuarto del siglo xx cuando, debido al despoblamiento que sufrió la zona, quedó con una infraestructura en salud superior a la que sus habitantes requieren.
    Por un lado, están los apenas 31 465 habitantes que reportó el Conteo de Población del inegi en 2005, así como la concentración más alta de indigentes del Distrito Federal, de 350 personas, según el Instituto de Asistencia e Integración Social del D. F.
    Por otro, de acuerdo con la Dirección Territorial del Centro Histórico de la delegación Cuauhtémoc, el perímetro A cuenta con tres clínicas de primer nivel de atención, dos pertenecientes a la red del gobierno de la ciudad y una al issste; dos hospitales de segundo nivel, el Gregorio Salas, de la red de servicios de salud de la Ciudad de México y el de Jesús, que es el más antiguo de América, fundado por Hernán Cortés en 1524; tres dispensarios, y los servicios del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (erum).
    Los hospitales Gregorio Salas y de Jesús, que reciben la mayor parte de los casos de segundo nivel de atención, suman 94 camas censables, que son las ubicadas en el área de hospitalización y las destinadas al diagnóstico, tratamiento y rehabilitación del paciente hasta su egreso. La cifra equivale a tres camas por cada mil habitantes, lo que en términos nominales, según en el Programa Nacional de Salud 2007-2012, coloca al perímetro A por encima de la media nacional del sistema de salud, que es de 0.74 camas por cada mil habitantes, y triplica el estándar sugerido por la oms, de una cama por cada mil habitantes.
    El excedente no tiene desperdicio. En el Hospital de Jesús, por ejemplo, 90% de las consultas corresponden a pacientes que vienen de lejos por tradición, pues allí se ha atendido su familia, “a veces desde los bisabuelos”, informó el doctor Víctor Camacho, subdirector médico.
    Otras personas se atienden en el Centro por lo reducido de los tiempos de espera. Marisol Araujo, oriunda de Iztapalapa, es asidua de la Clínica de Especialidades No. 2, de los Servicios de Salud Pública del D. F., ubicada en Guatemala 78. “En la clínica que me toca por mi casa tengo que dedicar un día completo a que me atiendan”, explicó.
    “En la de Guatemala sólo me lleva dos o tres horas. Además no me exigen que sea de aquí, del Centro, ya me abrieron mi expediente”.



El Hospital de JesÚs realiza 6 000 estudios de laboratorio
al mes

Enfermedades de la pobreza
En una población empobrecida, como lo es la mayoría en el Centro, las dolencias más comunes incluyen las infecciones prevenibles y las secuelas por enfermedades crónicas descuidadas.
    La mayoría de los residentes del Centro Histórico, de acuerdo con el Censo de Población 2000, eran empleados y obreros, de los cuales 43% ganaba entre 1 y 2 salarios mínimos; 2.6% de la población mayor de 8 años no sabía ni leer ni escribir. Esas características demográficas se reflejan en las causas de consulta más frecuentes reportadas por las instituciones que visitó este periódico.
    Durante 2007, infecciones pulmonares agudas, diversas enfermedades de los ojos y conjuntivitis, así como afecciones intestinales, fueron los padecimientos más comunes en la consulta externa de primer nivel en la Clínica de Especialidades No. 2.
    En el segundo nivel de atención, el hospital Gregorio Salas reportó un predominio de problemas gineco-obstétricos (55.8%), seguido de cataratas y hernias abdominales, en el periodo enero-septiembre de 2008, mientras que las principales causas de muerte fueron “enfermedades del hígado, enfermedad alcohólica del hígado y enfermedades por virus de vih”.

Menos de cinco minutos
Hace tres años, cuando la calle de Moneda aún estaba invadida por el comercio ambulante, un hombre caminaba rumbo a su trabajo cuando sufrió un paro cardiaco. Eran “las diez en punto de la mañana. Imposible que pasara una ambulancia”, recordó el entrevistado, que pidió el anonimato. “¡Hasta las nueve y media de la noche pudo entrar la ambulancia para sacarme!”.
    Aunque Moneda fue liberada de comerciantes, el incidente ilustra una de las peculiaridades del Centro en materia de salud: una población flotante de más de 700 mil personas en promedio al día, que a menudo toma la forma de concentraciones masivas —conciertos, manifestaciones, etc., en cuyo caso llegan a reunirse hasta 2 millones— y que llega requerir atención médica.
    Por ello, además de las dos ambulancias de guardia, una en la calle Dr. Mora, cerca del Zócalo, y otra próxima a la Alameda —cada una tripulada por un médico, un socorrista y el operador de la unidad—, se instrumentó un operativo que implica el envío de hasta ocho ambulancias, así como nueve parejas de un grupo “pie a tierra”, para atender concentraciones masivas, explicó el doctor Pedro Estrada, director del erum.
    El modelo “pie a tierra” responde a la necesidad de llegar rápidamente a lugares inaccesibles para las ambulancias, no sólo en el Centro, sino en el cualquier punto de la Ciudad.
    En una variante adoptada para concentraciones en desplazamiento —como marchas o ciclotones—, motociclistas de la Policía Auxiliar transportan a un médico equipado con lo necesario, para responder a una emergencia.
    “La satisfacción que tenemos”, aseguró Estrada, “es que (con estos dispositivos) podemos dar un mensaje a los residentes, visitantes o trabajadores del Centro Histórico: que nuestro tiempo de respuesta está en menos de cinco minutos”.
    Las crisis por enfermedades —como un ataque asmático o un paro cardiaco— son la primera causa de atención de los servicios de emergencia del erum.
    Anualmente el erum cubre unos 100 mil servicios derivados de llamados de emergencia al 066. De ellos, 12 mil corresponden al Centro Histórico. En el primer semestre de 2008 brindaron alrededor de cuatro mil servicios, de los que “casi la mitad fueron por enfermedad, y en 80% de los casos a personas que forman parte de la población flotante”, especificó Estrada.
    Esos cinco minutos pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. En marzo de este año, durante un evento del Jefe de Gobierno en el Zócalo, una mujer que se encontraba entre el gentío empezó a convulsionar. Uno de los equipos del erum la detectó en su cuadrante de responsabilidad, la estabilizó y la trasladó a la ambulancia que la llevó al hospital.


una ambulancia estÁ permanentemente junto a la alameda
central
Especialidades
En una de las 50 camas del Hospital Gregorio Salas, Jesús Gutiérrez Ochoa, de 55 años, se recupera de la amputación de dos dedos del pie izquierdo, debida a complicaciones de diabetes.
    “Vivo en la colonia Atlampa, en los alrededores de la delegación Cuauhtémoc. La primera vez que vine al hospital fue en febrero, por una crisis diabética. Soy chacharero, no tengo mucho dinero y... la verdad me da pena estar aquí causando molestias de nuevo. Espero ahora sí poder seguir las indicciones de los médicos”.
    El nosocomio ofrece, gratuitamente, consulta externa en siete especialidades a pacientes remitidos por las clínicas de primer nivel de toda la red del D. F., así como urgencias médicas. También atiende a dos grupos específicos: quienes necesitan una operación de cataratas y pacientes que viven con el vih.
    Allí se opera diariamente a dos pacientes por cataratas y 35 van a consulta por este padecimiento. En tanto, en el área de observación se evalúa a los pacientes con vih, quienes por un convenio establecido con la Clínica de Especialidades Condesa, son atendidos en el Gregorio Salas. Ahí se les diagnostica y, si es necesario, se les ubica en una de las salas de medicina interna del hospital.
    En urgencias son atendidas entre 100 y 120 personas diariamente. La mayoría de los casos, según la doctora Adelaida Benítez, coordinadora del área, por enfermedades crónico-degenerativas con descompensación aguda (ataque al miocardio o crisis por diabetes), traumatismos cráneo-encefálicos graves o traumas de tórax.
    En el área de cuneros dos recién nacidos reconocen a través de los cristales a su parentela. Ellos forman parte de los más de mil nacimientos que ocurren cada año en el Hospital.
El pediatra Gustavo López Reyes explicó: “atendemos muchos partos prematuros, o niños con procesos infecciosos por falta de control prenatal”. Aún así “nuestro índice de mortalidad es bajísimo, el año pasado fue de 3 defunciones, cuando a nivel nacional, durante 2008, ha sido de 19 muertes por cada 1000 nacimientos”.



el Hospital Gregorio Salas atiende mÁs de 100 urgencias
al dÍa

Desde 1524
En el mismo punto donde se encontraron el emperador Moctezuma y Hernán Cortés, el conquistador fundó más tarde, en 1524, el primer hospital del continente. Conocido hoy como Hospital de Jesús, sigue siendo un bello edificio colonial de tezontle y cantera, con techos de gran altura y apacibles jardines. Y sigue, también, cuidando la salud de miles de personas.
    Allí se ofrecen en promedio 3 900 consultas al mes, en 32 especialidades. Por ser una Institución de Asistencia Privada, atiende a personas de escasos recursos. Las consultas de especialidad cuestan 140 pesos, “cuando estos mismos médicos, en sus consultorios particulares, puedan llegar a cobrar hasta mil pesos”, indicó el doctor Camacho.
    Los internados en este hospital padecen más comúnmente complicaciones de diabetes, padecimientos urológicos por problemas renales, así como traumatismos y problemas cardiacos.
    La institución cuenta con 44 camas (aunque por remodelación actualmente sólo están habilitadas 12) y un laboratorio que realiza cada mes alrededor de seis mil estudios.
Orgulloso, Camacho recuerda que el Hospital nunca ha cerrado, ni siquiera después del temblor de 1985: “a pesar de que teníamos que llegar caminando y atender a los enfermos en las peores condiciones, pero siempre con la idea de hacerlo con respeto y la mejor calidad”.

desaparecen y reaparecen
Las actividades de salud preventiva son más difíciles en el Centro que en otros lugares, porque “la población que se atiende es flotante”, apuntó la doctora Norma Ramírez Pérez, directora de la Clínica de Especialidades No. 2.
    Las clínicas de primer nivel, explicó Ramírez, son responsables de las acciones de epidemiología, medicina preventiva y de fomento sanitario. Una de sus tareas es la ejecución de las campañas universales de vacunación, no sólo dentro de la clínica sino, y sobre todo, en los domicilios de los habitantes, pero esto último es difícil.
    “Si bien se puede ir un día y encontrar a los menores, al regresar al mismo domicilio ya no están; pero resulta que en una nueva visita sí se les localiza”, explicó Angélica Alfaro, encargada del sistema automatizado de información de Vacunación Universal de la clínica. “Esto se da porque en temporadas escolares se desplazan hacia sus lugares de origen, mientras que en temporadas comerciales, como las decembrinas, regresan a esta zona”.
    Entre los padecimientos más frecuentes que atiende esta clínica están las infecciones agudas respiratorias, oculares e intestinales.
    También hay una incidencia importante de infecciones de vías urinarias, abundó la doctora Ramírez, debido a que “en esta clínica atendemos a las sexo servidoras que trabajan en las calles aledañas, y con quienes estamos iniciando un estudio para determinar sus necesidades de atención”.
    Además, dijo, “les ofrecemos preservativos, pláticas que forman parte de nuestras campañas permanente de información, como las de salud sexual y reproductiva, planificación familiar, y de cáncer cérvico-uterino y de mama”.
    La atención en la clínica es gratuita para los residentes del D. F. y cuesta seis pesos a quienes no puedan demostrar esta calidad.
    De enero a septiembre de 2008 ofreció 14 209 consultas. Una clínica semejante, la No. 5, está en Arcos de Belén 17. Ambas laboran con un horario de 8 a 14:30 horas.



mÁs de mil niÑos nacen al aÑo en el Hospital Gregorio Salas

Los mÁs pobres
“Nos atienden bien y no cobran”, dijo Ramiro Muñoz, de unos 45 años y quien carece de hogar, mientras acompaña a una mujer a una consulta ginecológica en el dispensario San Martín de Porres, ubicado a un costado de la iglesia de Santo Domingo.
    Los dispensarios, pequeños espacios ligados a las iglesias, complementan la oferta de atención médica, y son una opción para quienes no se acercan al circuito médico oficial.
“Se hace una labor social muy importante, aquí atendemos a los más pobres, a los que no tienen papeles. A los indigentes, por ejemplo, los médicos les hacen diferentes curaciones sin que se les cobre”, explicó Soledad Carrasco, encargada de la caja y la farmacia del dispensario.
    El San Martín de Porres fue fundado en 1947 por los padres dominicos de Santo Domingo y se sostiene con los donativos de la comunidad y de empresas privadas como Herdez. En promedio, 22 personas acuden diariamente a las consultas, que se dan de lunes a viernes de 9 a 18 horas.
    También atiende, por una cuota de recuperación de 80 pesos, a vecinos y locatarios que, según Carrasco, “llegan por una especialidad como ortodoncia, otorrinolaringología, dermatología o ginecología”.

Con información de Alonso Flores


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