Con 70 puntos de interés “entre museos, edificios y plazas”, una vasta oferta gastronómica y artesanal, 55 hoteles y un eficiente servicio de transporte diurno, el Centro Histórico “es un destino cultural por sí mismo”. Sin embargo, tanto la infraestructura como los servicios turísticos se aprovechan sólo en 50% o 60% de su capacidad, según la Secretaría de Turismo del Gobierno del Distrito Federal (STGDF).
    Esta subutilización se refleja en una baja
derrama económica, pero también significa un enorme potencial de desarrollo, que crecerá conforme se vaya remozando la zona oriente del Centro.
    De acuerdo con opiniones recabadas por
Km.cero, el principal reto para lograr el desenvolvimiento pleno del turismo en el Centro Histórico es que autoridades e iniciativa privada trabajen en conjunto para: difundir la oferta patrimonial real, incluyendo poco a poco la zona oriente; restablecer la vida nocturna; desarrollar productos turísticos novedosos, como recorridos temáticos, y atraer grandes convenciones y congresos a la zona.
    En cuanto a la seguridad, componente central del reto, hallamos que los turistas suelen llegar con miedo, influidos por la información negativa que reciben de los medios de comunicación. Pero invariablemente, encuentran al Centro más seguro de lo que esperaban. Tanto la STGDF como miembros de la industria turística coincidieron en ello; también consideran que falta difundir los avances alcanzados, así como mejorar todavía más la seguridad pública en algunas áreas del Centro.
Subutilizado
Por ser “la concentración más importante de edificios con valor patrimonial de Latinoamérica (con mil 800)”, por su historia y su patrimonio intangible, “el Centro Histórico es un espacio idóneo para el desarrollo del turismo cultural, entendido éste en un sentido muy amplio: es arte, cultura, gastronomía, arquitectura, historia y religión”, afirma Carlos Mackinlay Grohmann, asesor de la STGDF.
    “Es frenético, muy ruidoso y todo el mundo sonríe”, dice Jessie Blackey, una artesana londinense de 31 años, cuando se le pide su impresión sobre el Centro Histórico, tras cinco días de estar hospedada en la calle de Moneda. “Lo que más me ha gustado son los mercados, la comida y la gente”, dice. Para ella y su compañero, Sean Thomas, chef de 37 años y londinense también, es muy disfrutable caminar “durante horas” por el Centro y el metro es “muy eficiente y barato”.
    Pero hasta ahora, diversos indicadores muestran grados variables de subutilización de la infraestructura y los servicios turísticos del Centro. La ocupación hotelera es uno. Mientras en otras zonas de la Ciudad la ocupación promedio entre semana es de 60% a 65%, en el Centro anda entre 45% a 50%. Esa diferencia representa un potencial de crecimeinto para el Centro de al menos 15% en cuanto a ocupación.
    El Centro es el sitio más visitado de la Ciudad de México —le siguen Xochimilco, Zona Rosa y Garibaldi. Sin embargo, tiene el cuarto lugar en ocupación hotelera, detrás de las zonas de Torre Mayor-Zona Rosa, Chapultepec-Polanco y Perisur-Ajusco, pues sólo capta al 20% de los turistas que se hospedan en la Ciudad.

    De los 70 puntos de interés turístico catalogados por la stgdf —desde sitios prehispánicos hasta mercados y centros de artesanías—, la mayoría de los turistas sólo visitan seis: Palacio Nacional, Zócalo, Catedral, Templo Mayor y Bellas Artes-Alameda, el llamado “circuito tradicional”.
    Esas visitas se concentran en algún aspecto del sitio. Por ejemplo, en Palacio, se prefieren murales de Diego Rivera; en Catedral, el Altar de los Reyes, y en el Museo del Templo Mayor, la zona arqueológica.
    El hecho de que el Centro “se siga usando en horas hábiles, es decir, de 8 o 9 de la mañana a 9 de la noche”, dice Mackinlay, es un indicador más de lo que hay por hacer, ya que la vasta oferta gastronómica y arquitectónica se podría disfrutar también de noche.

Esencial, recobrar la vida nocturna
“Nos interesa mucho que el Centro Histórico sea el ancla de las visitas a la Ciudad de México”, lo que implicaría que más visitantes se hospeden allí, se queden más días, recomienden la visita e incluso regresen.
    Actualmente, aun cuando 80% de quienes arriban a la Ciudad van a algún atractivo

turístico del Centro, es común que lo hagan como parte de algún recorrido que los lleva a pasar allí una mañana o una tarde, y no necesariamente se quedan a comer o cenar.
    “Como autoridades, tenemos que propulsar más al Centro Histórico como un espacio gastronómico, recreativo, nocturno”, dice el funcionario.
    Esto requeriría proveer transporte público nocturno,pieza esencial tanto para el personal de negocios e instituciones, como para una parte de los turistas. Ése es uno de los retos para el futuro.
    “El hecho de que los museos  cierren  los lunes  y que  no haya  vida  nocturna  propiamente”  es uno  de los inconvenientes que encuentran los huéspedes del Hostel Mundo Joven Catedral, ubicado en Guatemala 4, de acuerdo con su gerente, Vanesa Huacuja. “Eso los obliga a irse en la noche a La Condesa, o a la Zona Rosa, para lo cual se organizan en grupos”. La mayoría de sus clientes son de los llamados “turistas mochileros”, una categoría de viajeros que, a diferencia del resto, buscan hospedarse en centros históricos como primera opción, suelen caminar mucho, tener estancias más largas y explorar lugares excluidos de las rutas turísticas comerciales.
    Algunos esfuerzos recientes por retener a los paseantes en la noche están dando frutos. La ocupación promedio del Gran Hotel Ciudad de México, en 16 de Septiembre, pasó de 10% a mediados de 2007, a 80% actualmente, gracias a la creciente afluencia de gente impulsada por la recuperación del Centro, informa el gerente General, Juan Carlos Linares. Para captar más paseantes, el Hotel creó menús económicos, extendió hasta medianoche sus servicios de cafetería, bar y restaurante, y montó una obra de teatro. La estrategia le ha dado buenos dividendos.
Hacia los recorridos temáticos
En cuanto a los innumerables recorridos posibles a que se presta la zona, se trata de otra veta por explotar —aun cuando hay una oferta más o menos consolidada—, y algunos ya lo entendieron.
    “Hasta 2006, hacíamos el recorrido tradicional y sólo de día; hacíamos tours nocturnos, pero en autobús”, cuenta Irving Mayett, director Adjunto de Mex-Inca Viajes.
    A partir de 2007, y gracias al desplazamiento del comercio informal de las calles del perímetro A, este operador de paseos se abocó a “generar productos novedosos e interesantes” para sus clientes, de los que 95% son nacionales.
    Un “cariño especial por el Centro, alimentado por las visitas que con frecuencia hacía con mi padre”, dice Mayett, han inspirado recorridos como Aristocracia mexicana en la época novohispana —que visita casonas de la clase acomodada del siglo xviii—, México a través de sus bebidas espirituosas —el más popular, que va a cantinas, pulquerías y bares—, así como

Sombras coloniales del Centro Histórico —que se concentra en la arquitectura.
   “Somos muy pocas las empresas que estamos manejando este producto”, inscrito en una “novedosa corriente mundial de tours temáticos, como la ruta de los Beatles, en Inglaterra”. Al mismo tiempo, se fomenta el recorrido grupal a pie, una modalidad poco practicada por los mexicanos, observa Mayett, para quien “el potencial del Centro es infinito”. El precio promedio de los paseos de estarante ubicado generalmente en un edificio con valor patrimonial.
    Por su parte la Secretaría de Cultura del gdf opera los recorridos Vámonos de cantina... en cantina y Paseo de Plateros, mientras que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ofrece Baco y Clío por los rumbos de la Inquisición, Las rutas masónicas del Centro Histórico o Ventanas Arqueológicas I: Oriente del Centro Ceremonial Mexica, entre otros.
    También desde 2002 el Turibús, que opera el Fondo Mixto de Promoción Turística, cuenta con seis paradas en sitios emblemáticos del Centro y presta servicios a 157 mil personas al año. Actualmente se realizan recorridos piloto (nocturnos) por una nueva ruta en el oriente del Centro Histórico.
A los ojos de Renata Ferrari, una turista argentina de 23 años que se hospedó en el Centro, es impresionante “la cantidad de iglesias que hay cada media cuadra. Me pareció súper lindo, pero me dije ‘guau, tendríamos que hacer un solo día para recorrer las iglesias de las 10 cuadras a la redonda que hay acá’”.
    La gran concentración de iglesias y templos que hay en el Centro, su riqueza arquitectónica, artística e histórica, representan otra gran oportunidad en el terreno de los recorridos temáticos, así como de los usos culturales, como conciertos, presentaciones, etcétera.
    La idea de convertir al Centro en un atractivo ancla del turismo nacional y extranjero, pasa además por fomentar que congresos y convenciones se efectúen allí. En los últimos cuatro años, según la stgdf, la Ciudad de México ha ganado a Cancún el primer lugar como sede de convenciones, pero esta tendencia debe reforzarse y tratar de aprovechar mejor el paso de todo tipo de congresistas.

cada dÍa mÁs seguro
“Me impresionó la policía, con sus coches y sus súper pistolas gigantes”, dice Ferrari, para quien la cantidad de agentes que se ve en el Centro es “imponente” y significa seguridad.
    “Los turistas llegan con miedo, pero aquí los tranquilizamos, les damos recomendaciones de seguridad (cargar sólo el efectivo que requieran, no portar el pasaporte original ni tarjetas, etc.) y en uno o dos días ya ven la realidad”, explica Othoniel López, gerente del Hostel Amigo, en Isabel La Católica 61. El comerciante londinense Richard Thompson, de 23 años, es un ejemplo. El Centro “es mucho más seguro de lo que pensaba”, dice.
    Una docena de turistas entrevistados por Km.cero —nacionales y extranjeros, de diferentes edades y clases sociales—, opinaron como él. Los hoteleros consultados y la propia stgdf coinciden en que, aun cuando el Centro ha cambiado y por lo menos la zona comprendida desde la Alameda hasta Palacio Nacional, entre 16 de Septiembre y Tacuba, es mucho más segura que hace cinco años, la idea de que el Centro es inseguro sigue predominando entre quienes no lo han visitado. Queda patente la necesidad de difundir mejor este avance y de extenderlo al resto de la zona.

“Confiar e invertir”
“Estamos muy satisfechos con lo que han hecho los gobiernos por el Centro desde 2002 para acá, con una conciencia mucho más clara de que es rentable el turismo cultural”, dice Tito Briz, propietario de los restaurantes El Cardenal, y con más de 40 años en el Centro.
En ese contexto, afirma, a los empresarios “nos toca tener confianza e invertir. Participar haciendo una sinergia con el gobierno local, para que la inversión sea ordenada”.
Yeoshua Syrquin, desarrollador del Hampton Inn & Suites Centro Histórico —que abrió apenas en diciembre pasado—, dice que la cadena Hilton apostó por el Centro, porque “Creemos realmente en lo que está sucediendo aquí. Como tendencia internacional, los centros están resurgiendo y aquí tenemos el más importante de toda América.
“Con las acciones de la iniciativa privada y de las diferentes instancias del gobierno, el Centro está resurgiendo, no hay nada que lo detenga”. Pero se requiere, afirma, “la continuidad de los programas, porque este tipo de inversiones son para 20, 50 años, entonces lo que necesitamos es certidumbre y un programa de gobierno claro y a largo plazo”.
Los empresarios, por su parte, deben “apoyar con inversión y con proyectos que estén a la altura de los estándares internacionales, que ofrezcan lo que el viajero de hoy exige, pues más allá de una habitación, busca experiencias”.

PARA RECIBIR A LOS TURISTAS
• En el Centro hay 55 hoteles y hostales. De ellos, 5 son de cinco estrellas; 9 son de cuatro; 13, de tres; 19, de dos; 3, de una, y 6 son hostales. Eso equivale a 6 mil 066 habitaciones. La ocupación promedio entre semana es de 45 a 50 por ciento.
• El Centro es la mayor concentración de museos en el país, con 36.
• En el área hay 66 bibliotecas, 9 mercados y 400 fondas, además de un número indeterminado de restaurantes, cafés, loncherías y taquerías, bares, pulquerías y cantinas.
• El transporte es de los mejores de la Ciudad. Hay 9 estaciones del metro y 6 del Turibús.
• Cuenta con 3 módulos de información turística (Seminario, Plaza del Empedradillo y Alameda). Cada uno atiende a un promedio de 150 turistas extranjeros a la semana.
• Hay un módulo de salud para visitantes en la Plaza del Empedradillo.
Ofrece atención de primer nivel los fines de semana, de 9 a 20 horas.
• De los turistas que llegan a la Ciudad de México, 70% son nacionales y 30% extranjeros.
• Del total, 80% es turismo de negocios.
• En promedio, los turistas extranjeros se hospedan 1 o 2 días en la Ciudad.