Allí se conocieron el emperador Moctezuma y el conquistador Hernán Cortés. Allí se practicó la primera autopsia del continente con fines didácticos. Fue trinchera contra la invasión estadounidense y ha dado atención médica por casi medio siglo, sin interrupción.

Por Patricia Ruvalcaba

Las primeras noticias del lugar en el que se encuentra hoy el Hospital de Jesús —la manzana que limitan las avenidas 20 de Noviembre y Pino Suárez, y las calles República de El Salvador y Mesones— datan de 1519.
    El 8 de noviembre de ese año Moctezuma Xocoyotzin se encontró con Cortés en un paraje llamado Huitzilán —lugar de colibríes—, a las afueras de Tenochtitlan. Sucederían varias batallas antes de que los españoles derrotaran militarmente al imperio mexica, el 13 de agosto de 1521.
Como ordenara la corona española, una de las primeras acciones de Cortés fue fundar un hospital. Cuando encargó la traza colonial de la Ciudad de México, Cortés instruyó a Alonso García Bravo para que ubicara el hospital en Huitzilán, en memoria de su encuentro con Moctezuma.
    No está claro cuándo el Hospital empezó a funcionar, pero consta en actas del Cabildo que ya estaba activo en 1524, y ése es considerado su año de fundación. Originalmente se llamó De la Purísima Concepción; más tarde, Hospital del Marqués, y luego, del Nazareno. Su nombre oficial actual es Hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno.

Arquitectura para curar
Si bien entre los mexicas la herbolaria fue la práctica médica dominante, también hubo hospitales para guerreros, inválidos y enfermos considerados incurables. De acuerdo con el investigador médico Gerardo Romero, “Durante la Colonia la religión aportó a la medicina los hospitales y la fe”, uno de los productos del encuentro de ambas culturas médicas fue “la construcción de Hospitales-Monasterios”. El primero fue el de Jesús.
    Pedro López, primer médico graduado en llegar a Nueva España (en 1520), trazó el Hospital, inspirado en el De las Cinco Llagas, de su natal Sevilla.
    Los hospitales de la época solían tener cuatro patios, alrededor de los cuales se disponían las dependencias. La “hospitalidad” consistía en proporcionar al enfermo un ambiente saludable: luz, sol, sombra y aire limpio (de ahí los patios), agua potable, alimento y cobijo durante la noche (de ahí las grandes crujías para dormir; también se acogía a huérfanos y otros desamparados).
    El de Jesús parece haber sido proyectado con el esquema de los cuatro patios, plan que en el camino se modificó, por lo que tiene sólo un par de patios gemelos. Serenos y verdes gracias a sus jardines, son de dos niveles. En el inferior, tienen arcos de medio punto sobre pilares; en el superior, arcos rebajados y columnas toscanas.
    En medio de los patios hay una escalera doble claustral. “Sorprende encontrar en América en fecha tan temprana una escalera de diseño tan avanzado como ésta”, escribe el historiador Juan José Junquera, de la Universidad Complutense de Madrid.
    Parte esencial de la curación era la fe, de ahí que los hospitales coloniales tuvieran siempre un templo o capilla. El de Jesús tiene ambos. El templo de Jesús Nazareno (1601-1684), tiene dos fachadas barrocas. En su bóveda hay un mural de José Clemente Orozco, titulado El Apocalipsis (1941), y en el muro del lado del Evangelio fueron depositados los restos de Cortés en 1947. Actualmente se encuentra cerrado por obras de reparación, que concluirán en 2010.
    La Capilla de la Santa Escuela, construida al mismo tiempo que el Hospital y cuya fachada mira a la plaza Primo de Verdad, fue en la Colonia refugio de negros que escapaban de la esclavitud; allí adquirían una libertad provisional en tanto los sacerdotes les tramitaban la definitiva.

Mil 252 sangrÍas, 92 ventosas, 27 azotados…
Además de sus hitos arquitectónicos, el Hospital de Jesús es un cúmulo de hitos médicos e intelectuales.
    Allí empezó la práctica de la medicina europea, bajo la supervisión de Pedro López, primer Protomédico del continente. Miembros de su cuerpo médico marcaron la historia de esa profesión. Como el español Juan de la Fuente, quien en la segunda mitad del siglo xvii propuso la creación de la carrera de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de México.
    Juan Correa realizó allí la primera disección anatómica con fines didácticos del continente, en 1646. En su libro Breve historia del Hospital de Jesús Julián Gascón Mercado reproduce las actividades de Correa en cinco años, muestra de cómo era la profesión: “realizó 1,252 sangrías, sacó 37 muelas, puso 92 pares de ventosas, (…) sanó a 28 atormentados, 27 azotados y 492 enfermos”.
    En el Hospital de Jesús se estableció en 1715 la Regia Academia Mariana de Práctica Médica, que en los siglos xviii y xix complementó la enseñanza universitaria. Tras la Independencia, en 1833, el historiador y político José María Luis Mora se instaló e instaló allí el Instituto de Humanidades y Estudios Ideológicos. Parte de una reforma educativa laica y científica diseñada por Mora, el proyecto duraría poco más de un año.
    Lucas Alamán, intelectual y político ilustre, administró el nosocomio a partir de 1830; además de mejorarlo, durante la ocupación estadounidense de 1847 impidió que fuera ocupado por los invasores. A su muerte, en 1853, fue sepultado en el templo de Jesús. El doctor José María Vértiz, eminente oftalmólogo, dirigió el Hospital de 1867 a 1871. Su colega y poeta Elías Nandino, miembro del grupo de los Contemporáneos, fue parte del cuerpo médico en los años 20 del siglo xx, como el doctor Gustavo Baz Prada, quien además fue patrono de 1964 a 1976.

Casi 500 aÑos sin descanso
El destino del Hospital de Jesús como institución asistencial quedó sellado cuando, en su testamento, Cortés dispuso que el Marquesado del Valle de Oaxaca sostuviera y administrara a la institución. Así, nunca ha pertenecido a corporación religiosa alguna.
    La decisión de Cortés le permitió al Hospital de Jesús conservar su vocación médico asistencial a lo largo de los siglos y sortear varias enajenaciones de bienes religiosos, la más importante, la impulsada por Benito Juárez.
    Desde 1932, el Hospital se rige mediante un patronato mexicano, que ha modernizado las instalaciones y la práctica médica.
    En los años 30 del siglo pasado, el Hospital fue mutilado para abrir las avenidas 20 de Noviembre y Pino Suárez. La pérdida se compensó con la adición, en 1944, de un inmueble orientado a 20 de Noviembre, que permitió instalar quirófanos, entre otras cosas. Diseñado por el arquitecto José Villagrán, padre de la arquitectura médica moderna en México, “es uno de los grandes ejemplos de intervención de un edificio histórico para que siga con su vocación en el siglo xx”, dijo el director de Desarrollo Inmobiliario del Fideicomiso Centro Histórico.
    Como institución de Asistencia Privada, el Hospital de Jesús depende de sus propios ingresos; el gobierno federal le retiró su apoyo hace dos años. Actualmente, allí se ofrecen 4 mil consultas al mes, en 32 especialidades, por una cuota de 150 pesos; además, hay servicio de hospitalización y laboratorio.
    Aunque su situación es difícil, en julio pasado se inauguró un área recién remodelada que permitió ampliar las salas de gineco-obstetricia, cuneros y hospitalización.
    En el imponente Salón del Patronato, el doctor Julián Gascón Mercado, tres veces patrono del Hospital, reconocido cirujano y autor prolífico, advierte a Km.cero: “sería una pena que por falta de apoyo, el nosocomio pierda el paso”.
    “Faltan 15 años para que este Hospital cumpla 500 años de trabajo ininterrumpido. No hay en el mundo cinco hospitales que hayan logrado sostenerse activos en el mismo lugar. Eso es un orgullo para la planta médica nacional y continental”.

Fuentes: Julián Gascón Mercado, Breve historia del Hospital de Jesús, 5ª ed., Vertiente Editorial, 2006; Hospital de Jesús. Sus principales obras de arte, 2ª ed., impresos New Imagen, 2008; Juan José Junquera, “El hospital de Jesús de México y Claudio de Arciniega”, en www.revistas.ucm.es/ghi/02116111/articulos/QUCE8585220147A.PDF, consultado el 08/09/2009; Gerardo Romero Salinas et al, “Hospital General de México y sus ancestros”, en www.organizacionessociales.segob.gob.mx/UAOS-Rev5/hospital_general.html, consultado el 08/09/2009.

UN HOSPITAL CON ARTE

ADEMÁS DE SU RIQUEZA ARQUITECTÓNICA, EL HOSPITAL DE JESÚS RESGUARDA PIEZAS ARTÍSTICAS QUE VALE LA PENA CONOCER:

Estela de Quetzalcóatl.
Hallada en 1962 durante las obras del anexo médico de Mesones. Es una hermosa serpiente emplumada; tiene al frente un rostro antropomorfo, tal vez el dios Tláloc. Pasillo sur del primer patio.

Busto de Cortés.
Pieza neoclásica del artista valenciano Manuel Tolsá, realizada a fines del siglo xviii. El conquistador está ataviado a la manera romana. Hay cierta controversia sobre si es la original o una réplica. Está en el arranque de las escaleras.

Salón del Patronato.
Es prácticamente un pequeño museo del siglo xvi, en el área de oficinas; para entrar, basta pedir permiso. Su techo posee el único artesonado con influencia mudéjar que queda en la Ciudad de México. Consta de 153 octaedros labrados en madera, en cuyo fondo hay rosetas cubiertas de polvo de oro; en los intersticios hay cruces de Malta, también con polvo de oro. Fue labrado por Nicolás Illescas entre 1578 y 1582. En el salón también hay una colección de pintura.

Friso, mural y galería de médicos.
En el piso superior, además de la bella arquería, hay que admirar un friso colonial atribuido a Juan de Arrúe. Bajo el friso, el mural Historia de la Medicina en México (décadas de los sesenta y setenta del siglo xx), de Antonio González Orozco, ilustra el encuentro de Moctezuma y Cortés, prácticas curativas prehispánicas y el establecimiento de la medicina occidental en América. En el mismo nivel, hay una serie de bustos de médicos; la lectura de las fichas biográficas da una idea de la evolución de la medicina en México.

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